Ballet con alma mexicana (Parte 2)
Arte

Ballet con alma mexicana (Parte 2)

Avatar of Lucia

Por: Lucia

4 de enero, 2013

Arte Ballet con alma mexicana (Parte 2)
Avatar of Lucia

Por: Lucia

4 de enero, 2013

En nuestro artículo anterior les hablamos sobre tres grandes figuras mexicanas de ballet: Elisa Carillo y los hermanos Isaac y Esteban Hernández, quienes han trabajado por reinstaurar el interés del público mexicano hacía la danza clásica o ballet. Estos esfuerzos son parte de un programa cultural y artístico llevado a cabo con ayuda del Gobierno e instituciones como Bellas Artes y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). El resurgimiento de la danza clásica y contemporánea mexicana también tuvo apoyo por Canal 22 y su programa Ópera Prima En Movimiento


Cortesía: Paty Velázquez 

Ópera Prima En Movimiento fue el primer programa de televisión tipo reality show que mostró la vida, tras bambalinas, de los estudiantes de ballet: sus metas, sus deseos, su extenso trabajo en clases y ensayos, la alegría plasmada en unos cuantos minutos sobre el escenario; así como la satisfacción o el fracaso al final de la función. 


Cortesía: Paty Velázquez

 

Justamente ahí, frente al ojo público, nació una nueva estrella de la danza mexicana; su nombre es Patricia Velázquez, una bailarina de apenas 20 años nacida en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco, que con su naturalidad escénica, porte confiado y elegante, y poseedora de una gran sonrisa conquistó a conocedores y nuevos espectadores del ballet, junto a Norman Barrios, con el pas de deux del cisne negro de la obra El Lago del Cisnes.

 


Cortesía: Paty Velázquez

 Paty se distinguió entre la competencia. Primero por su técnica, la que vimos desarrollarse, crecer y perfeccionarse durante el programa; y segundo por su sencillez, humildad y constante disciplina. Al ganar el concurso, el FONCA le otorgó una beca mensual de 30 mil pesos durante tres años y la oportunidad de participar en montajes de la Compañía Nacional de Danza y el Ballet de Monterrey, donde actualmente forma parte del cuerpo de baile. Por ahora se encuentra en un permiso para participar con el Ballet de Biarritz, en Francia, además de cumplir con un entrenamiento en diversas compañías de Europa. 


 Otro de los bailarines que visitaron nuestro país durante el 2012, fue el solista del Ballet Real de Dinamarca, el mexicano Fernando Mora. Él comenzó sus estudios en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, para finalmente concluirlos en la Royal Academy of Dancing de Londres, posteriormente participó con el Ballet Neoclásico de América Latina. 


 Su promoción internacional comenzó con su participación en el Concurso Internacional de Danza de París, actuación con la que consiguió un contrato para el Ballet Real de Dinamarca en 1993, donde formó parte del corps de ballet hasta el 2002 año en el que fue nombrado solista, papel que desempeña hasta la actualidad.   

Ballet con alma mexicana (Parte 2) 1

 El Ballet Real de Dinamarca se presenta como una de las compañías con mayor tradición gracias a su empleo de técnica Bournonville, una de las técnicas más antiguas de ballet; así como compleja en el manejo de port de bras y combinaciones rápidas de pies, con mayor énfasis en el desarrollo del estilo masculino en escena. Al mismo tiempo se ha transformado en una de las compañías con mayor demanda tanto por el público como por los bailarines, gracias a su apertura a un repertorio innovador con trabajos de coreógrafos como Jiri Kilyán, Nacho Duato y GIacoppo Godani, entre otros.  

Ballet con alma mexicana (Parte 2) 2

 Algunos de los reconocimientos que ha obtenido han sido el Premio de Nivel Profesional, en la competencia Prix de Lausanne, Suiza, y la medalla de bronce en la prestigiosa Competencia Internacional de Ballet, en Moscú, Rusia. Ha participado en diversos festivales alrededor del mundo.

 

Cortesía: Paty Velázquez 

Ambos se suman a los mexicanos profesionales de la danza que están triunfando en el extranjero. Nuestra pequeña lista se queda corta, y no pretende más que mostrar la calidad de artistas con la que cuenta nuestro país, sobre todo en un arte tan competido como lo es el ballet. 

Patricia Velázquez y Fernando Mora, como muchos otros bailarines, remarcan que la educación artística no depende sólo de las instituciones culturales, de los maestros o de los propios bailarines, sino que es una educación que involucra a todos por igual. La danza no puede existir sin la apreciación de un público, y por apreciación nos referimos a que el público debe tener interés por el proceso y el resultado, siendo la danza algo más que un espectáculo, más que entretenimiento; la danza resulta un motor del diálogo expresivo y de opinión. 

Ballet con alma mexicana (Parte 1)

 


Referencias: