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Ballet con alma mexicana (Parte 1)

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Por: Lucia

Arte Ballet con alma mexicana (Parte 1)

Hay algo en el alma mexicana que se refleja en el cuerpo; características que vienen impregnadas en nuestro movimiento, alegría, calidez, seducción que se desborda a través de los poros de la piel morena. El ballet es un arte europeo, pero las generaciones de bailarines latinos han logrado hacer lo suyo; le han dado un nuevo significado y una nueva estética. La pasión se refleja en su energía, como estelas de color que recorren sus extremidades y que forman gotas de sudor. 

Actualmente existe un selecto grupo de bailarines de danza clásica que, con elegancia y arduo trabajo, representan a México en las grandes compañías de ballet del mundo como el San Francisco Ballet, American Ballet Theater, Ballet de la Ópera de Berlín, el Ballet de Dinamarca, entre otros. 

 

 Ésta es la primera entrega de una serie que recopila algunos de los nombres mexicanos más destacados dentro del ballet actual y que gracias a su talento han trascendido las fronteras, buscando, más allá del aplauso, demostrar a su propia patria lo que sus artistas son capaces de lograr. 



ELISA CARRILLO 

Su nombre finalmente ha obtenido justo reconocimiento nacional, Elisa Carrillo nació en Texcoco, Edo. de México, y estudió en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea de 1990 a 1997, cuando a través de un concurso ganó una beca para estudiar en Londres en la escuela del Royal Ballet, comenzando así su viaje internacional dentro del mundo de la danza.  

Al finalizar su beca en Londres, fue invitada a formar parte del Stuttgart Ballet, reconocida compañía alemana en la que se incorporó como solista. Gracias a su excelente técnica, el Ballet de la Ópera de Berlín le extiende una invitación para unirse a sus corps de ballet, Carillo tomó la oportunidad y en 2011 fue ascendida al rango de Primera Bailarina.  

Elisa Carrillo bailarina

Ahora, con un nombre reconocido por la crítica internacional y 16 años fuera del país, Carillo regresó a México durante este año para presentarse en el Teatro Degollado de Jalisco y el Palacio de Bellas Artes, así como para realizar diversas clases magistrales. Sus principales características son la elegancia, limpieza y madurez que demuestra sobre el escenario. Más allá de circo, lo que la danza necesita es interpretación y Carrillo logra imponerse, además de por sus grandes extensiones o perfectas pirouettes, por su presencia y capacidad histriónica. 



 LOS HERMANOS HERNÁNDEZ 

Primero fue Isaac y ahora es su hermano Esteban quien le sigue los pasos. Ambos hijos del maestro Héctor Hernández, nacieron en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Su vida la han dedicado a la danza y a pesar de las dificultades que implica ser un bailarín de ballet, además de la gran competencia, los hermanos han logrado el reconocimiento internacional. 

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Foto: Eduardo Warnholtz

 Isaac fue considerado una promesa del ballet desde temprana edad. Su figura fuerte y masculina, la potencia de sus saltos y la gracia en las posiciones de sus brazos lo convierten en el perfecto caballero. Su entrenamiento comenzó en Guadalajara hasta el 2003, cuando recibió una beca de parte de la prestigiosa escuela The Rock School for Dance Education, en Filadelfia. Su paso por el mundo del ballet de Estados Unidos no pasó desapercibido y, al ganar el Grand Prix de NY, es invitado a formar parte de la compañía pre-profesional ABT Studio Company, ahora ABT II, del American Ballet Theater. 


 Pronto su nombre se volvió familiar no sólo en México, sino internacionalmente cuando se le otorgaron becas para formar parte de los mejores corps de ballet. Oportunidades con las compañías más prestigiosas llovieron el día de su presentación final con el ABT II, de las cuales, Isaac se decidió por el San Francisco Ballet en la que fue nombrado Primer Bailarín a los 18 años. Después de cuatro años en esa compañía, decidió reinventarse nuevamente y eso lo llevó a las filas del Het Nationale Ballet, en Holanda, donde actualmente es el primer bailarín mexicano en unirse a la compañía y se desempeña como Solista.

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Foto: Eduardo Warnholtz

 Su hermano, Esteban, es el más pequeño de los Hernández y al igual que Isaac el talento lo lleva en la sangre. A pesar de las constantes comparaciones, Esteban ha conseguido su propio reconocimiento. Con tan sólo 18 años ya ha obtenido diversos premios internacionales como Medalla de Oro en el Concurso Internacional para Estudiantes de Ballet (Cuba), Youth America Grand Prix (EUA) y el Youth Ballet Prix (Rusia). 

Oportunidades millonarias han cruzado su camino, una de ellas para interpretar el personaje de Billy Elliot en Broadway, pero él lo ha rechazado para continuar persiguiendo su sueño: formar parte del Royal Ballet en Londres, donde actualmente es miembro de su prestigiosa escuela, destacando por ser el primer mexicano becado por la institución. 


 Su talento es innegable, su técnica se coloca en un nivel similar al de su hermano, su ventaja es su frescura interpretativa, Esteban aún está en la búsqueda de su propio estilo y eso lo lleva a bailar con temperamento, no tan estilizado como su hermano. Sus cualidades naturales y su interpretación explosiva en los solos, captura la mirada del público, sin duda alguna en un futuro no muy lejano se colocará al lado de su hermano como otro de los bailarines principales mexicanos más reconocidos.  


Este año ambos hermanos visitaron el país presentando la Gala Despertares, donde reunieron a grandes figuras del ballet clásico y contemporáneo, además de compartir el escenario por primera vez. Su preocupación por la correcta difusión e impulso de la danza es evidente, ellos mismos han vivido las dificultades que el país enfrenta en cuanto a recursos y oportunidades dentro del arte, sobre todo para la danza. Esperan que con una presencia constante en la escena nacional puedan incentivar a más jóvenes a unirse al ballet y mejorar la imagen cultural de México en el exterior. 

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Foto: Eduardo Warnholtz.

Si bien sus nombres han contado con gran presencia durante este año en nuestros escenarios, las presentaciones de estos artistas se nutren, generalmente, de la ovación de un público conocedor, de un público que vive involucrado en las actividades de la Compañía Nacional de Danza, de gente que estudia danza en alguna institución ya sea gubernamental o privada o simplemente toma clase de ballet en su estudio o academia local.  

Es justamente lo que los bailarines buscan cambiar, se necesita la creación de un público que acepte el ballet, que reconozca la profesión y que al igual que ellos, la haga suya como espectador crítico, que fuera de ver el ballet como acto circense se involucre en su capacidad de comunicación y en las infinitas posibilidades creativas que se presentan en los nuevos repertorios y discursos propuestos tanto por compañías y grupos nacionales como internacionales.  

En la próxima entrega presentaremos más nombres de mexicanos que exploran estos discursos dentro de la danza, que buscan traerlos a su tierra y buscan mejorar la calidad y el horizonte del ballet mexicano. 

 


Referencias: