Cómo aprender de arte con Cantinflas

Cómo aprender de arte con Cantinflas

Por: Alejandro I. López -

Ni todos los libros son buenos, ni todos los programas de televisión son basura. Este es un interesante ejemplo de ello: es posible aprender de arte con Cantinflas.

Es bien sabido que el grueso de los programas de televisión es hueco y dista de aportar algo al espectador, que embelesado y sin un criterio que le permita distinguir entre un contenido de calidad de lo meramente vacuo, es presa fácil del entretenimiento más banal que puede ofrecer un medio de comunicación. Igualmente difundido entre los que consideran al aparato televisor como un arma de destrucción masiva, está el fabuloso mito en oposición a la pantalla de que no existe nada mejor para cultivar la mente que leer. Tomar una revista o un libro y recorrerlo con la vista letra por letra, palabra por palabra es, según ellos, la actividad cultural por excelencia.

Entonces leer lo que sea, leer por leer, sin importar el contenido, aumenta la cultura y desarrolla habilidades cognitivas muy por encima de mirar televisión. Incluso se recomienda por receta, como actividad física, con un tiempo determinado: "Leer veinte minutos al día mejorará tu imaginación". Lo anterior es igual o más peligroso que mirar sin reservas la televisión, pues —siguiendo la misma lógica todo lo que aparezca en un formato impreso, legible y cuya comprensión involucre al proceso humano en el que se interpreta la escritura asignando un significado a cada palabra, es tomado como verdad y digno de ser leído, pues de lo contrario su formato no sería un libro, sino un programa de televisión. 

El contenido basura no diferencia entre formatos: leer un libro puede ser una experiencia tan pobre como ver un programa de televisión de revista matutina. De la misma forma, existen excepciones en la pantalla chica que resultan mucho más gratificantes que un aburrido libro de texto o bien, el best seller de librería de restaurante o tienda departamental. 

Una de esas honrosas excepciones televisivas (más tratándose de la televisión nacional), es Cantinflas Show. El programa ideado por el genio creativo de Mario Moreno partía con la simple pero difícilmente irrealizable premisa de educar entreteniendo. El cómico mexicano planteó una miniserie de dibujos animados de 6 minutos de duración para explicar el mundo en que vivimos a la audiencia más pequeña.

A través de viajes en el tiempo, Cantinflas animado conoce las distintas épocas y a sus protagonistas: lo mismo el Antiguo Egipto o la caída de Roma que la vida en Japón o los monumentos más importantes de París, sin embargo, la serie dedicada a la producción de grandes obras artísticas es la que más resalta por su originalidad y contenido.

¿Cuál fue el Periodo Azul de Picasso y su concepción del arte? El malagueño muestra a Cantinflas qué es el Cubismo, de la misma forma que Rembrandt toma vida en uno de sus autorretratos y lleva al cómico a explorar la técnica del claroscuro y la historia detrás de una de sus principales obras, 'La Ronda Nocturna'. La serie de tauromaquia por Francisco de Goya y la pintura de cámara de Velázquez, el genio creativo de Da Vinci y Miguel Ángel durante el Renacimiento, todos son temas que aborda Cantinflas con su particular humor y un estilo simple pero ameno.

En la literatura, el dibujo animado conoce a Dante, Shakespeare, Goethe, Julio Verne y Miguel de Cervantes. Un claro ejemplo de que la célebre dicotomía televisión-libros está basada en una interpretación errónea de cada uno de los formatos, obviando el contenido, la verdadera esencia de cualquier expresión humana. Ni todos los libros son buenos, ni todos los programas de televisión son basura.

Te puede interesar:

Editoriales mexicanas independientes que debes conocer
15 problemas a los que se enfrentan los locos por los libros

Referencias: