La decadente vida de Leonora Carrington en el psiquiátrico
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La decadente vida de Leonora Carrington en el psiquiátrico

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Por: Beatriz Esquivel

17 de mayo, 2019

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17 de mayo, 2019

La gran artista surrealista pasó casi una década internada en un hospital psiquiátrico sin su consentimiento. Allí sería víctima de todo tipo de atrocidades.

La historia de amor y desamor entre Leonora Carrington y Marx Ernst es una de las más caóticas y hasta podría decirse que trágicas, puesto que esta pareja de artistas se vio envuelta en el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial.

Después de haber escapado de París y los nazis, Carrington, de origen inglés, huye en 1939 hacia España con el objetivo de conseguir una vía de escape para Ernst, quien en su momento fue arrestado. Sin embargo, en España, Leonora comienza a mostrar signos de lo que ella después llamaría el “síndrome de la guerra”. La huida, la guerra, la privación de la libertad de sus conocidos tuvo un gran golpe sobre su estado anímico. La decadente vida de Leonora Carrington en el psiquiátrico  1Foto: Museo Leonora Carrington

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No obstante, el impacto de la guerra fue una débil excusa para internarla en un hospital psiquiátrico. Cuenta la historia que su padre, un hombre acaudalado de Inglaterra, con la ayuda del cónsul británico y las autoridades españoles lograron ingresarla al hospital ubicado en la ciudad de Santander. Allí, Carrington sería sometida a tratamientos poco adecuados que a momentos lucían más como un método para mantenerla incapacitada y a merced de otros que para ayudarla a sobrepasar el trauma de la guerra. 

Según el reportaje en El País, a Carrington:

«Le administran tres veces luminal y una inyección en la espina dorsal: anestesia sistémica. Han vencido su resistencia. La entregan, como un cadáver, al psiquiátrico del doctor Morales, una casa jardín en Valdecilla. Su destino no buscado. Es atada de pies y manos. Medicada con cardiazol, equivalente al electrochoque». 

La decadente vida de Leonora Carrington en el psiquiátrico  2Foto: Fundación la fuente.Años más tarde, Carrington contaría su terrible experiencia en Santander  y sus vivencias en el libro Memorias de abajo. Allí evidenciaría las inyecciones del cardiazol, que como la cita lo explica, fue un medicamento (pentametilentetrazol) que provocaba convulsiones y era utilizado como un tratamiento para la esquizofrenia, pues se creía que los ataques y periodos de crisis mejoraban el estado de los pacientes. 

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La administración del cardiazol tampoco era indolora: la aguja debía insertarse en una vena que soportara que se introdujera hasta 2 cms  y la sustancia. Posteriormente de la inyección, las convulsiones comenzaban, por lo que los pacientes eran amordazados y atados, además de que perdían el control de sus esfínteres y su piel se endurecía y hasta adquiría un tono distinto. Finalmente, tras las convulsiones, cada paciente permanecía completamente tranquilo, en lo que algunos consideran un sueño comatoso. (Fuente).La decadente vida de Leonora Carrington en el psiquiátrico  3Foto: Museo Leonora Carrington

 «“No sé cuánto tiempo permanecí atada y desnuda. Yací varios días y noches sobre mis propios excrementos, orina y sudor, torturada por los mosquitos, cuyas picaduras me pusieron un cuerpo horrible: creí que eran los espíritus de todos los españoles aplastados, que me echaban en cara mi internamiento, mi falta de inteligencia y mi sumisión. La magnitud de mi remordimiento hacía soportables sus ataques. No me molestaba demasiado la suciedad». Carrington

Su estadía en el psiquiátrico de Santander llegó a su fin tras seis meses. Cuando en un traslado hacia Lisboa, Carrington escapó de su cuidadora y señorita de compañía y buscó a Renato Leduc, afamado poeta mexicano que fungía como secretario de la embajada mexicana en Portugal. La decadente vida de Leonora Carrington en el psiquiátrico  4Foto: Museo Leonora Carrington

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Para poder conseguir un boleto de salida de Europa y lejos del control que su padre ejercía sobre ella al mantenerla medicada, Carrington y Leduc contraerían matrimonio. Aunque, cabe mencionar, que antes de ello, Carrington viajó a Nueva York, donde se reencontraría con algunos de los miembros del grupo surrealista como André Breton. Pasaría cerca de un año en dicha ciudad hasta que en 1941 emprendería el viaje a México. Allí, se divorciaría de Renato Leduc y se instalaría en el país por el resto de su vida, lejos de los horrores de los tratamientos psiquiátricos y el recuerdo de la guerra, y dedicada de lleno a su arte. 

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