Del arte culto al arte popular. Escuelas de pintura al aire libre
Arte

Del arte culto al arte popular. Escuelas de pintura al aire libre

Avatar of Museo Nacional de Arte

Por: Museo Nacional de Arte

27 de noviembre, 2013

Arte Del arte culto al arte popular. Escuelas de pintura al aire libre
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Por: Museo Nacional de Arte

27 de noviembre, 2013

Amigos MUNAL

Por: Clara Bolivar Moguel

La exposición “Escuelas de pintura al aire libre: episodios dramáticos del arte en México”, que el Munal inauguró el 21 de noviembre, se realiza en el marco de la conmemoración de los 100 años de la fundación de la primera escuela en Santa Anita. La muestra abarca un horizonte temporal que va de 1903 a 1943, y da cuenta de un proyecto que buscó democratizar la educación artística para llevarla a los niños de sectores indígenas y obreros.

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En 1913, Alfredo Ramos Martínez fue nombrado director de la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA), y como una medida desde su nuevo cargo, realizó las gestiones para que una de las clases de pintura pudiera ser impartida en una casa rentada en Santa Anita, Iztapalapa, a las afueras de la Ciudad de México. Así se instaló la clase de paisaje al aire libre con la intención de que los alumnos pudieran realizar trabajos que reflejaran un arte “genuinamente nacional”, a partir de la observación directa de espacios y personajes “característicos y peculiares de nuestra Patria”1 . Sin embargo, los estudiantes debían realizar esta labor sin descuidar los demás cursos a los que asistían en la Academia. Debido a la inestabilidad en el poder que trajo consigo la Revolución Mexicana, Ramos fue removido de su cargo en 1914 y esta clase fue suspendida.

Martínez-Báez_Joven-campesina

El 8 de junio de 1920, José Vasconcelos fue nombrado Rector de la Universidad Nacional de México, y con ello Alfredo Ramos Martínez regresó al cargo de Director de la ENBA. Es en aquel momento cuando se vuelve a crear un curso pintura al aire libre en Chimalistac, cuya sede sería trasladada a Coyoacán seis meses después. A esta escuela pertenecieron alumnos como Ramón Cano Manilla, Ramón Alva de la Canal, Gabriel Fernández Ledesma, Francisco Díaz de León, Fernando Leal y Leopoldo Méndez. En sus trabajos llevaron a cabo diversas representaciones de entornos rurales y retratos de indígenas, con un estilo que se inclinaba hacia las vanguardistas europeas de aquel momento.

Cano-Manilla_India-oaxaqueña

Asimismo, este modelo de cursos propició una descentralización respecto al lugar donde ocurría la educación artística profesional, ya que el desplazamiento a otras sedes volvió distinta la experiencia del artista, puesto que se crearon nuevos sitios para la socialización de las ideas sobre el arte e igualmente, permitió la inclusión de alumnos con un perfil distinto al que había existido hasta entonces.

INDÍGENAS Y OBREROS

Durante el gobierno de Plutarco Elías Calles, en 1925, fue presentado al Dr. Alfonso Pruneda, Rector de la Universidad Nacional, un plan para establecer escuelas enfocadas hacia un sector poblacional más amplio, con especial interés en brindar educación artística para niños de sectores indígenas y obreros. Con este proyecto se pretendía plasmar en las creaciones artísticas la “raza pura del mexicano” y, al mismo tiempo, cultivar nuevos valores e ideología a través de criterios estéticos provenientes de un entrecruzamiento entre la antigua distinción entre “arte culto” y el “arte popular”. Así surgieron tres nuevas Escuelas al Aire Libre, dirigidas por anteriores alumnos de Alfredo Ramos Martínez de la Escuela de Coyoacán: en Tlalpan, Francisco Díaz de León; en Xochimilco, Rafael Vera de Córdova, y en Villa de Guadalupe, Fermín Revueltas.

Martínez_Montañas-del-Valle-de-México

Ese mismo año, en el Palacio de Minería, se realizó una exposición con diversos trabajos desarrollados en las escuelas, a partir de la cual la prensa argumentaba que los asistentes podrían observar la nueva promesa del arte mexicano: las producciones realizadas por niños indígenas mostraban una labor de “maestros modernos”. Es decir, lo que anteriormente había sido considerado menor o incluso carente de valor estético, era ahora considerado artístico, avanzado, renovador y moderno.

Para la monografía que acompañó la muestra se solicitaron obras de los autores más jóvenes y preferentemente de “clase social humilde”, y se hizo énfasis en que no debía haber preocupación por “su acabado o méritos académicos, sino más bien de la fuerza de colorido, de la pujanza de intensión y de la finura o personalidad en la expresión del modelo o paisaje”.

Aguilar_Almuerzo-en-Cuernavaca 

A lo largo de la década de los veinte, la valoración de los resultados de estas Escuelas por parte de artistas y críticos fue variada, pero existía una opinión generalizada sobre el gran cambio que se estaba viviendo en el arte de México, y se enfatizaba que esto no se debía únicamente a la labor de artistas de renombre, sino que había que considerar el importante papel de las creaciones de los niños que asistían a las escuelas, ya que a partir de coloridos retratos y paisajes se había incorporado en el arte de México “la sensación de la vida multiforme”.4 Es decir, para aquel momento, existió un cambio en la definición de aquello que debía constituir lo artístico y lo nacional. Con el paso de los años surgieron otros modelos con un perfil similar al de las Escuelas al Aire Libre; por ejemplo, en 1927 la Escuela de Escultura y Talla Directa dirigida por Guillermo Ruiz, y además dos Centros Populares de Enseñanza Artística Urbana: Santiago Rebull, bajo la dirección de Gabriel Fernández (en San Antonio Abad) y Saturnino Herrán con Fernando Leal a su cargo (en Nonoalco). Asimismo, existieron escuelas en Iztacalco, San Ángel, los Reyes Coyoacán, Cholula, Taxco, Monterrey, Michoacán y Acapatzingo.

Ramos-Martínez_Patio-de-Coyoacán

Cuando la Universidad Nacional se volvió autónoma (1929), las Escuelas pasaron a depender directamente de la Secretaría de Educación Pública, por lo que ya en los años treinta diversos funcionarios de esta dependencia, entre ellos Rufino Tamayo como Jefe de la Sección de dibujo y artes plásticas, trabajaron por reformular el programa de éstas. Según Tamayo, las Escuelas de Pintura únicamente debían ser una preparación para que los alumnos posteriormente recibieran una “educación superior de las artes plásticas”5, ya que de otro modo, la formación de los alumnos estaría incompleta.

Hacia fines de los treinta todas las escuelas habían sido cerradas. Pese a ello, la iniciativa de reestructuración del modelo artístico que debía propiciarse desde la SEP culminó con el cambio en 1942 de la Escuela Libre de Escultura y Talla Directa por la Escuela de Artes Plásticas, con Antonio Ruiz como director, que un año después fue nombrada Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.

UN EJE REFLEXIVO Y EXPLICATIVO
 

Ya que el objetivo central de la exposición es ubicar esta conmemoración en un contexto social y cultural más amplio, resulta de suma importancia retomar la noción de “drama social” trabajada por el antropólogo Víctor Turner6. Dicha teoría permite comprender que las manifestaciones artísticas concretas, así como las diversas tendencias en el arte, se deben a las constantes crisis, escisiones y restablecimientos de las instituciones que las regulan y contienen. Esto se puede observar en el periodo aquí estudiado, ya que la fundación de la clase de Santa Anita en 1913 se da en el marco de un contexto específico de conflicto, posterior a la huelga de la Escuela Nacional de Bellas Artes de 1911. Esta óptica no sólo considera el momento específico del surgimiento del programa en 1913, sino que atraviesa el planteamiento de la exposición, porque enmarca la aparición de otras escuelas a lo largo de la década de los 20 en un proceso extenso, que expresa el carácter dinámico y de transformación de las instituciones educativas, culturales y artísticas.

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De este modo, Escuelas de Pintura al Aire Libre: episodios dramáticos del arte en México da seguimiento a episodios dramáticos que relacionan al fenómeno de las Escuelas de Pintura al Aire Libre desde una lógica institucional cuyas constantes serían la inestabilidad y los cambios, así como un replanteamiento muy amplio acerca de los paradigmas de la enseñanza y producción de las artes en nuestro país. La intención y la posición desde donde se aborda este problema en la exposición, pretende señalar que se trata de un periodo en el arte de México en el cual se reconfigura no sólo el modo en que las artes deberían ser gestionadas o administradas, sino que, asimismo, se realizó un replanteamiento sobre el papel que un artista debería tener en su sociedad, buscando trastocar el orden simbólico de toda una comunidad a partir de la exaltación del arte como un vehículo de transformación profunda.

Notas a pie de página 

1 Minuta donde ARM informa sobre el establecimiento de una clase de pintura en Santa Anita, 29 de septiembre de 1913, Academia

2 Nacional de Bellas Artes, Facultad de Arquitectura, UNAM, Gaveta 1913, folder 1913 – 28, número de documento 11680. “Próxima exposición en la Escuela Libre de Pintura”, El Universal, México, D.F., 13 de agosto de 1925, p.1

3Oficio de solicitud de obra y respuesta sobre monografía de las EPALs, 2 octubre y 21 de diciembre de 1925, Academia de San Carlos, Facultad de Arquitectura, UNAM, Caja del año 1925, Carpeta número 5, Expediente 73, Fojas 1, 2, 3

4 “El rector de la Universidad inauguró la exposición de pintura y escultura de la Escuela de Bellas Artes”, El Universal, México D.F., 22 de enero de 1926, p. 6

5 Proyecto de actividades de Artes Plásticas que presenta Rufino Tamayo, 1932, Archivo General de la Nación, Fondo Secretaría de Educación Pública, Sección Departamento de Bellas Artes Serie Artes Plásticas, Caja 5 / Exp. 1, Foja 10

6 Ver libro Turner, Víctor, Antropología del Ritual, INAH, México, 2002

ESCUELAS LIBRES, POR SEDES

Eva Trujillo


Escuela de Santa Anita 1913-1914

Calle Hidalgo #25, Quinta Díaz del Progreso, Santa Anita Ixtapalapa

En Santa Anita se ha establecido una academia al aire libre para la pintura y este verdadero adelanto ha sido perfectamente acogido por los alumnos de la Academia de Bellas Artes, que han establecido lo que se llamará Academia de Santa Anita, ya que en tan ameno lugar es donde se reúnen los jóvenes artistas. […] Además, precisa hacer arte nacional; es necesario que el pintor mexicano beba en las puras fuentes del país, sin imitaciones siempre perjudiciales, y sin dejarse llevar de modelos extranjeros hay que elaborar ideales propios, que bien merece nuestro progresoque sin mezcla alguna de otro alguno, lo exhibamos con todos sus esplendores.

Director: Alfredo Ramos Martínez

Algunos alumnos: Miguel Ángel Fernández, Francisco Romano Guillemín, José del Pozo, Ramón Alva de la Canal, Fernando Leal, Lola Cueto, Rafael Vera de Córdova y David Alfaro Siqueiros.

Chimalistac 1920- marzo de 1921

Coyoacán

Las obras presentadas por la nueva Escuela de Pintura al Aire Libre resultaron de gran interés para algunos periodistas preocupados por el quehacer artístico de México. El Universal dio a conocer, en el mes de octubre, una amplia crónica sobre la labor realizada por los artistas de Chimalistac, La escuela -denominada por el periodista “Escuela á Plain Air en los Imperios Luminosos de su Majestad el Sol”- (…) sobre ellos, el periodista comentaba : “Diríanse cuadros pintados con luz líquida, es tal la vibración lumínica del color, tal la potencialidad armónica de la obra, que llega a desorientar el juicio crítico, haciéndonos pensar en una obra uniforme y ajena a toda individualidad que no sea el sol”

Director: Alfredo Ramos Martínez

Escuela de Coyoacán (San Pedro Mártir) marzo de 1921-1924

Ex convento de San Pedro Mártir. Fue llamada “Escuela de Campo o Casa del Artista”: Arenal #33 Fui a la “Casa del Artista” (…) Allá en Coyoacán, en lo que se podría llamar una barriada de México, un sitio propicio a las melancólicas alegorías del pensamiento, en parte de lo que fuera antaño la Hacienda de San Pedro Mártir, me esperaba el Director de la Escuela Libre de Bellas Artes, Alfredo Ramos Martínez  (…) -Antes de que usted vea, me decía Ramos Martínez, la obra que están haciendo los alumnos, sienta el ambiente de que están rodeados, que es único en el mundo.

Director Alfredo Ramos Martínez

Ayudante: Ramón Cano

Algunos alumnos: Everardo Ramírez, Salvador Martínez Báez, Federico Cantú, Manuel Rodríguez Lozano, y el alumnado de Chimalistac. Churubusco 1924-1928 Convento de Churubusco/ Calle de Berlín 185, Coyoacán, D.F.

En esta escuela se tiende a formar la Escuela de la Acción permitiendo a los alumnos seguir su inclinación propia y haciéndoles ignorar las técnicas malsanas de la imitación. En estas condiciones se apela a su esfuerzo propio como centro de todas sus actividades, respetando en el discípulo si propia manera de ver, pensar e interpretar sus visiones.

Director Alfredo Ramos Martínez

Algunos alumnos: Edmundo Arteaga, Augusta Garza, Ma. Del Carmen Lavín, Alfonso Martínez, Luis Martínez, Fermín Martínez, Atanasio Monroy, Eduardo Ramírez, Everardo Ramírez, Lucio Ramírez, Jacoba Rojas, Laura Santos Galindo, Carolina Treviño, Alfonso Villarreal, Gregorio Labastida, Manuel Villarreal.

Xochimilco 1925

Avenida Hidalgo 46, Xochimilco, D.F.

Después de hacerles ver el paisaje que nos rodea, les digo simplemente: 'cualquier cosa de las que ustedes hayan visto y de las que más les guste, pueden empezar a dibujarla; […] Cualquier cosa que hagan será buena porque es la primera, la segunda será mejor y ya luego verán el gusto que les da cuando empiecen a hacerlo bien’; de ese modo trabajarán sin descanso en la gran obra de arte.

Director Alfredo Ramos Martínez 

Ayudante: Ezequiel Negrete

Algunos alumnos: Alberto Hernández, Samuel Flores, Anselmo Figueroa, Gelacio Zarco, Juan Torres, María Rosete, Regino Padilla, Jonás Ordoñez, Ezequiel Negrete, Julián Morales, Reynaldo Maya, Hilario Amezcua, Pedro Armas, Lorenzo Becerril, Porfirio Becerril. 

Otras escuelas:

La Viga, 1926. Director: Joaquín Clausell.

Centro Popular San Pablo-San Antonio Abad, 1927-1933. Director: Gabriel Fernández Ledesma.

Centro Popular de Pintura Nonoalco, 1927-1933. Director: Fernando Leal.

Escuela Libre de Pintura y Escultura de Michoacán, 1927. Director: Antonio Silva.

Barrio de la Conchita, Coyoacán, 1928. Director: Ramos Martínez.

Los Reyes, Coyoacán, 1928. Directora: Rosario Cabrera 1928, Ramón Cano Manilla, 1929.

 


Referencias: