Las despedidas más tristes en la historia del arte

Jueves, 15 de diciembre de 2016 17:23

|Cultura Colectiva

¿Qué es despedirse? En otras palabras, cómo y cuáles son las condiciones para decir adiós es siempre un problema. Y no hablamos de un “hasta luego” cualquiera, sino un verdadero “adiós” que jamás tendrá retorno. Un acto que, recordando a Borges, levanta trescientas noches y trescientas paredes dejando un mar de magia entre las personas; una medida que inaugura cientos de miles de recuerdos y esperanzas eternamente renovadas de un encuentro fortuito, casi salvaje pero necesario. Desprenderse es pulir el mármol que enfría las tardes de nuestra pasión.

despedidas en la historia del arte

Entonces, ¿es mejor despedirse a la francesa? Abrir la puerta, escabullirse silenciosamente, huir de las miradas ajenas, callar cualquier exclamación que anuncie a la irremediable tristeza y abandonar el espacio compartido para nunca volver la mirada o el cuerpo. No decir “adiós” es quizá aún peor.

Sí, se necesita mucho tiempo y decisión para pronunciar esa suave pero tremenda palabra; sin embargo, dado que es un proceso largo e indudablemente trascendente, ¿por qué no hacerlo de manera tal que incluso este momento se convierta en un episodio de extrema belleza? En otras palabras, si es inminente y habitará en el recuerdo por mucho tiempo, ¿qué motivos existen para no hacerlo con la más grande y perdurable de las fuerzas?

En el terreno del arte, por ejemplo, despedirse ha sido en repetidas ocasiones un evento poderoso, imborrable y totalmente manifiesto.

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“El destino” o “La edad madura” (1899) de Camille Claudel

arte triste camille claudel

Pensemos en el conflictivo romance y no menos trágico desenlace que tuvieron Rodin y Claudel. Amor que tuvo que llegar a su fin y quedó plasmado en una escultura que tenía que representar, supuestamente, el avance de la edad, pero mucho se ha discutido que fue la última plegaria de la joven artista al maestro francés.

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“La novia del viento” (1914) de Oskar Kokoschka

arte triste kokoschka

En la demostración de una entrega absoluta mediante la pintura, lo que de verdad descansa en una obra como ésta es la desesperación de saber que tu persona más amada en el mundo está dispuesta a dejarte ir. A no venerarte más. En el tormentoso amorío que tuvo Kokoschka con Alma Mahler nació el presente cuadro, un retrato fiel de cómo sólo les unía el sexo y nada más. Cuando el pintor fue consciente de tal situación, se generó este trabajo.

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“El beso” en el cementerio monumental de Milán

arte triste beso en milan

Con poca información al respecto, pero seguros de que el trabajo escultórico de personalidades italianas como Francesco Messina, Pietro Cascella y Giacomo Manzú, entre otros, se encuentra en este cementerio-museo, encontramos una peculiar escultura de dos amantes besándose por la eternidad en señal de perpetua despedida.

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“Taj Mahal” (1648) de Shah Jahan

arte triste taj mahal

Y si de eternas despedidas se trata, las cuales terminan siendo uniones más allá de la muerte, no podemos omitir al monumento de amor más grande del mundo. Ése que se erigió en honor de la esposa favorita del emperador musulmán Jahan.

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 “My Bed” (1998) de Tracey Emin

arte triste tracey emin

En el arte contemporáneo, justo un proceso de separación tan lastimero como el de una despedida puede (re)producir por mucho tiempo no sólo el acto en sí, sino las consecuencias de ello. Caso ejemplar el de esta cama donde la artista en estado de depresión pasó días sin ingerir otra cosa que no fuera alcohol.

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“Lovers” (1988) de Marina Abramovic

arte triste abramovic

Mediante el performance y el símbolo extremo, Marina y Ulay quebraron su relación, tanto amorosa como profesional, en la Muralla china. Después de una larga caminata para encontrarse en el medio y darse su último abrazo (aunque se reencontraron 23 años después), ambos artistas realizaron la despedida más sonada en el arte contemporáneo.

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 “El beso” (1908) de Gustav Klimt

arte triste klimt

Volviendo a la tradición y el arte modernista, Klimt le ha ofrecido a la humanidad uno de los retratos más significativos de amor, dolor e incertidumbre jamás hechos. De acuerdo con las interpretaciones más recientes, se dice que esta pintura es la impotencia absoluta de Apolo frente a Dafne mientras ésta se convierte en laurel, que es una despedida inminente ante la metamorfosis del amor.

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“Amor y dolor” (1894) de Edvard Munch

despedidas en la historia del arte

Usualmente conocida como “El vampiro”, dicha pintura no es el retrato de una pelirroja adicta a la sangre y su presa. Muy al contrario, este trabajo es la manifestación última de un tierno abrazo que se funde en la nostalgia, el cariño, la rasgadura y el inquebrantable afecto. ¿Qué le sucede al sujeto que protagoniza la imagen? Nadie lo sabe, pero eso no impide imaginar que sea quizá la última caricia entre dos seres que se aman.

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En ese mismo camino de encuentros y desencuentros, que nos enseñan poco a poco lo que significa decir “adiós” como nunca nadie lo ha hecho, podemos seguir aprendiendo con algunas de Las parejas más tormentosas y destructivas del mundo del arte y las 10 obras de arte que te harán sentir el dolor y frustración de un desamor.





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