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Diego Rivera y el reflejo histórico de la memoria colectiva

Arte Diego Rivera y el reflejo histórico de la memoria colectiva


Si los interiores de la Escuela Nacional Preparatoria, el Palacio de Bellas Artes o el Rockefeller Center en Nueva York hablaran, nos contarían sobre el día en el que Diego Rivera plasmó en sus paredes las monumentales obras que iniciaron el muralismo en México, movimiento artístico surgido las primeras décadas del siglo XX, y que  fungió como reflejo histórico que ayudó a forjar la memoria colectiva de un país recién golpeado por la revolución.

Hablar sobre Diego Rivera siempre será complicado, pues su vida estuvo llena de momentos clave que merecen ser mencionados uno a uno; sin embargo, eso sería una misión titánica. Lo único que debemos tener presente es que la existencia del artista sólo puede ser vista desde la influencia que ejercieron en él sus tres grandes amores: las mujeres, el comunismo y la pintura.

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Para explicar la importancia del legado artístico de Diego quizá debamos remontarnos al 8 de diciembre de 1886, en Guanajuato, México, fecha y lugar de su nacimiento. El muralista fue bautizado con el nombre de Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez. Sus padres fueron don Diego Rivera, maestro Rural y editor de un periódico de tendencia liberal; su madre fue doña Pilar Barrientos, ama de casa.

A muy temprana edad Diego dio muestras de su talento, pues a los diez años logró tomar clases nocturnas en la Academia de San Carlos y ser alumno de Germán Gedovius y Julio Ruelas. Una década después obtuvo por parte del gobierno veracruzano una beca para sus estudiar en Europa. Con una recomendación del Dr. Atl, Rivera emprendió el viaje que lo ayudó a trascender con creces la timidez de su recién experimentado paisajismo.

Diego Rivera paisajismo

Poco importó que Rivera ya fuera famoso en México, pues aterrizó al viejo continente como un lienzo en blanco ansioso por dejarse impregnar de conocimiento. Su primer mentor al llegar a España fue Eduardo Chicharro, aunque también aprendió del regionalismo de Zuloaga, surgiendo de aquella mezcla pinturas como “Autorretrato con Chambergo” y “El Picador”.

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En 1908, a un año de haber emprendido su aventura europea, Rivera conoció en París a Angelina Beiff quien se convirtió en su primera esposa, y con quien tuvo un hijo que murió al año de nacido. El matrimonio duró una década debido a la inestabilidad de Diego, además de que el pintor mantuvo una relación extramatrimonial con Marevna Vorobieva, mujer que le dio a su primera hija, Marika.

La estadía de Diego Rivera por Europa duró 15 años, donde alternó en distintos países, principalmente en España, Francia e Italia, teniendo la fortuna de presenciar el surgimiento del cubismo y ser parte de su apogeo también. Aunque Diego trató con reserva su etapa cubista, fue un importante exponente que además logró mezclar la nueva técnica con elementos mexicanos revolucionarios. Los ejemplos más populares de su obra en esa época son “Maternidad”, “El arquitecto” y “Paisaje zapatista”, en el que aparece el zarape de Saltillo.

Diego Rivera maternidad
Diego Rivera el arquitecto Diego Rivera el zapatista

Aquel éxito se debió al incesante estudio que Diego hizo del trabajo de El Greco, Toledo, Cézanne, Renoir, Gaudin y en general a los artistas vanguardistas con los que se relacionó y de los cuales aprendió para madurar su estilo. Algunos ejemplos son Amadeo Modigliani y Pablo Picasso, con quienes mantuvo una amistad.

Cuando Rivera regresó a México en 1921 huyendo del conflicto en Europa tras la Primera Guerra Mundial, se encontró con un paisaje postrevolucionario que fue el catalizador perfecto para que se diera finalmente la consolidación del estilo particular que todos conocemos actualmente: representar el pasado étnico y cultural de la sociedad mexicana.

liberación del peón

A partir de entonces Diego se convirtió en un pilar fundamental para el desarrollo del movimiento muralista que se formaba en México impulsado por José Vasconcelos, el entonces Secretario de Educación. Rivera se encargó de ilustrar su visión en los monumentales murales situados en edificios como la Secretaría de Educación Pública, la Escuela Nacional de Agricultura, el Palacio Nacional, entre otros. Pinturas de las que destaca “La creación”, colaboración que realizó para la Escuela Nacional Preparatoria, y que representa “los orígenes de las ciencias y las artes, un tipo de versión condensada de los principales eventos del género humano”, como el mismo autor lo explicó.

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Otros edificios capitalinos que sintieron el paso de Diego Rivera fueron la Secretaría de Educación Pública, la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, el Palacio Nacional, por mencionar algunos. Para esa época las obras de Diego reflejaban la vida del pueblo mexicano en el trabajo, la lucha social y las fiestas populares.

la tierra fecundada

Antes de casarse con Frida Kahlo, el gran amor de su vida, Diego Rivera fue esposo de Guadalupe Marín, una hermosa mujer indígena de ojos penetrantes con quien duró seis años y quien fue la madre de sus dos hijas: Lupe y Ruth.

Tras un breve viaje a la Unión Soviética, Rivera regresó a terminar un mural en la Escuela Nacional Preparatoria, donde estudiaba la adolescente Frida Kahlo, quien acababa de sufrir el fatídico accidente que llenó su vida de sufrimiento, pero el que la impulsó a pintar y retratar su dolor. Fue ese impulso el que la acercó a Diego para mostrarle sus pinturas.

De inmediato Rivera se cautivó por el fuerte y determinante carácter de Frida. Condición que los envolvió en un tormentoso pero apasionado romance de casi treinta años, en los que ambos lograron una interesante fusión artística que muestra dos visiones: el fatídico universo interno de Frida, y la revolucionaria realidad externa de Diego.

Frida y Diego

La relación de “el sapo y la paloma” estuvo marcada por las múltiples infidelidades que ambos cometieron. Fue bien sabido que Rivera tuvo amoríos con sus modelos y con artistas de la época como María Félix, Dolores del Río, Pita Amor (por mencionar a las más famosas) e incluso con la hermana menor de Frida, episodio que hundió en una profunda depresión a la pintora, provocando su separación con Diego, aunque en  realidad ellos nunca pudieron distanciarse por completo.

Además de ser el mentor que le enseñó una nueva perspectiva de vida, Diego transmitió a Frida  su labor en el activismo político que ejercía con el Partido Comunista Mexicano. Ambos enfrentaron las fuertes críticas y hostigamiento que el muralista recibió por parte de artistas, principalmente de Siqueiros.

Frida rivera_comunismo

En 1933 la pareja viajó a Nueva York, donde Rivera realizó para el Rockefeller Center el emblemático mural “El hombre creador del universo” que escandalizó a la prensa por mostrar al líder comunista Vladimir Lenin. Diego fue exhortado a modificar al personaje, pero debido a su negativa, la obra fue destruida antes de ser terminada. Tiempo después fue retomada para adornar el Palacio de Bellas Artes.

Diego Rivera, El hombre en la encrucijada

En 1937 Diego y Frida recibieron en su exilio a León Trotsky y a su esposa, quienes permanecieron un tiempo en La casa azul (hogar de Frida). Aunque la amistad entre Rivera y el político ruso acabó dos años después cuando se descubrió el romance entre éste y Frida Kahlo.

El legado muralista de Diego continuó extendiéndose por la ciudad en lugares  como el Hotel Reforma, el Instituto Nacional de Cardiología, el Hotel Prado, el estadio de Ciudad Universitaria, el Teatro de los Insurgentes, entre otros.

En 1955 el muralista fue diagnosticado con cáncer. Sin embargo, aún alcanzó a hacer algunas obras como el museo en honor a la ya entonces fallecida Frida Kahlo. Finalmente, Diego Rivera falleció el 24 de noviembre de 1957, sus restos fueron enterrados en la Rotonda de los Hombres Ilustres como reconocimiento a su inmensa labor en el arte mexicano.


Referencias: