La vida es una competencia que nunca acaba. Desde el ser vivo más pequeño hasta el más desarrollado, todos buscan sobresalir ya sea para obtener un beneficio social o simplemente para preservar la especie. Los animales, por ejemplo, compiten por obtener la atención de la hembra y procrear. El humano va más allá al buscar distinguirse por su intelecto, ideología y forma actuar.
En esa búsqueda de ser diferente ha fundado grupos contraculturales para alejarse de lo igual. Así, punks, skinheads, darks u otra grupo alternativo, rompen con el orden y logran distinguirse de la sociedad común. Sin embargo, al separarse de una comunidad se integran a otra y, sin salir del círculo vicioso, se diluyen en otro mar de gente. ¿Cómo ser verdaderamente diferente? ¿Qué hacer cuando la ropa, el color de cabello y el maquillaje son accesorios comunes que todo el mundo usa? Hoy una forma de distinguirse es portar un tatuaje personificado e irrepetible.
Para Viren Swami, psicólogo de la Universidad de Westminster y quien ha enfocado sus estudios en la ciencia detrás de la apariencia humana y body art, «las personas se tatúan por diversas razones, pero ese sentido de unicidad es la que subyace en la mayoría de los casos». En otras palabras, los tatuajes son una forma de alcanzar la originalidad.
Cuando usar botas Dr Martens es estar más inmerso en la masa que nada, los humanos buscan mezclar su personalidad con un dibujo sobre la piel. Un línea nunca será la misma línea si está sobre una piel, tono y relieve diferente. Más aún cuando es complementada por un diseño propio que surge del alma y el corazón.
Esta es lar razón, según Viren Swami, por la que somos adictos a tatuarnos o, mejor dicho, adictos a ser diferentes de los otros. Es así que un diseño no es suficiente para sobresalir pues entre más figuras coexistan sobre la piel, mayor será el efecto de unicidad en el Universo. Todos tenemos un brazo, pero sólo yo lo tengo con tres tatuajes. Ya sean diseños clásicos, de acuarela o una frase.
Por si fuera poco, el acto de tatuarse demuestra los valores de rebeldía, fuerza y convicción. No es fácil aceptar que diminutas gotas de tinta se cuelen de por vida debajo de la piel y aun así se tomó la decisión. El dolor de la máquina que atraviesa el alma es insufrible pero se acepta. Por todo eso y más, el tatuaje también es una forma de empoderamiento.
Así que, los tatuajes son la revolución del nuevo siglo. La mejor forma de distinguirse de los demás mientras se crea arte y empoderamiento. La adicción no es por vernos más atractivos sino por sentir la adrenalina de estar cambiando el mundo, nuestro mundo que durante tanto tiempo quiso ser absorbido por el de los demás.
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Si alguien te molesta diciendo que los tatuajes son hipster y una moda, entonces tu deber es defender este nuevo arte que nos empodera y nos separa de las masas.
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Referencia
Anglia Ruskin University

