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Los 43 papalotes de Toledo por los estudiantes de Ayotzinapa

Los 43 papalotes de Toledo por los estudiantes de Ayotzinapa

Los 43 papalotes de Toledo por los estudiantes de Ayotzinapa

El maestro Francisco Toledo es conocido por sus múltiples obras de arte, exitosas tanto en México como en el mundo. Originario de Juchitán, Oaxaca, el artista utiliza técnicas antiguas que aplica en sus grabados, pinturas, esculturas y cerámica. Famoso también por utilizar diferentes texturas y materiales, Toledo plasma frecuentemente la estética que él encuentra en la naturaleza: murciélagos, sapos, iguanas, serpientes e insectos, entre otros.

Al artista le gusta disfrazar de alegóricos monstruos y criaturas su cruda crítica social contemporánea. Es conocido por hacer series completas denunciando un mismo tema, ya sea ecológico, político o social, Toledo es apasionado y dedicado con su obra.

Hace unos años el artista realizó una serie de papalotes como proyecto de la cooperativa Taller de Arte y Papel Vista Hermosa, también conocida como la fábrica de papel de Etla, misma que él se encargó de rescatar. Los papalotes estaban decorados con imágenes características de su trabajo; criaturas y animales, entre otros diseños, decoraban los múltiples papalotes que Toledo diseñó y vendió por todo el país.

Años después, utilizando los medios y recursos que ha creado para la ciudad de Oaxaca, el siempre activo maestro, decidió usar sus papalotes como medio de denuncia. Hace poco más de un mes, Toledo con la ayuda de trabajadores del Taller Arte y Papel, fabricó 43 papalotes con las caras de los estudiantes desaparecidos de la normal de Ayotzinapa.

Niños, turistas y visitantes del IAGO (Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca), volaron los papalotes junto con el artista por las calles de Oaxaca, usándolos como medio de denuncia y exigencia de justicia. Toledo explicó que su idea, además de buscar a los estudiantes por los aires y no sólo por los suelos, proviene de una tradición antigua que practican en Juchitán. La gente utiliza los papalotes para atraer las almas de las personas que han fallecido. Esto no significó para el artista que estuvieran ya muertos los estudiantes, sino que buscaba traerlos a casa con sus familias, llamándolos desde los cielos con sus papalotes.

Por acciones y aportaciones como las que el maestro Toledo ha hecho en Oaxaca, se le considera una personalidad indispensable; tanto en el mundo de las artes como en la sociedad mexicana oaxaqueña. Ha fundado bibliotecas, creado revistas, apoyado la creación de museos como el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), ayudado a la restauración de la ciudad y fundado instrumentos de fomento cultural, dónde destaca el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, mejor conocido como IAGO, lugar que recientemente donó al INBA.

 

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