Nuestra piel, el órgano más grande del cuerpo y el más sensible, simboliza más de lo que creemos. No juzguemos a quienes lo consideran un templo que se debe cuidar con extrema delicadeza y no hacen ninguna transgresión en él, pero tampoco podemos hacerlo con quienes deciden decorarlo de la planta de sus pies a la cabeza. Este santuario temporal nos conecta con la realidad y nos transforma mentalmente.
¿Qué significa realmente un tatuaje? Puede ser un guiño de lo que realmente somos, yuxtapuesto entre nuestra piel y nuestra esencia. Puede ser la cicatriz que representa una persona, el alma de alguien más, el recuerdo de lo que ya no es; puede incluso, ser algo banal y sinsentido, pero incluso ahí se transforma en algo nuestro.
Buenos, malos, bellos y dolorosos. Los tatuajes mutan con nuestro cuerpo y mente. A veces los amamos, después los odiamos; primero estamos orgullosos de lo que son e interpretamos significados con otros, después nos reservamos la alegoría y celamos el secreto hasta llegar al punto de ofendernos si alguien pregunta qué significa. Debemos entender que somos finitos y nuestro cuerpo también lo es, los tatuajes son el recuerdo que guardaremos para siempre, eso nos decimos: “Son lo único que te llevas a la tumba”. La eternidad se convierte en la temporalidad de un cuerpo, de un lienzo en movimiento. Cuerpo cuyos pliegues se transforman, donde las curvas cambian y la tinta permanece.
Muchos no aceptan la aguja en su cuerpo con el miedo que supone la vejez. Los tatuajes pueden transformarse, pero eso no debe ser una barrera para tatuarse. Los diseños de Ilya Brezinski son prueba de ello. Hermosas lineas que recorren las curvas de los cuerpos que interviene. Sus tatuajes tienen movimiento, pues son colocados de manera intencional en los músculos, dando así una nueva dimensión al diseño.
La técnica de Brezinski es detallada y a veces simple, pero sin duda esa meticulosa inserción en los músculos dotan a los tatuajes de una vida nueva. El arte de tatuar siempre es comparada con la pintura (por lo que los tatuadores deberían ser reconocidos como artistas), Brezinski imprime movimiento en sus obras, haciendo que éstas tengan mente propia y se muevan al ritmo que deseen, emancipándose (hasta cierto punto) de quién las tiene.
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El trabajo de Ilya Brezinski es impresionante, pero no por eso debes dejar de buscar otras opciones de inspiración. Encuentra tu voz y estilo. Si no tienes idea de cómo hacer un tatuaje, busca a uno de los grandes de tu ciudad y confía en su lenguaje artístico. Si eso tampoco te inspira confianza, revisa algunos trabajos profesionales y busca a alguien que pueda replicar con maestría ese diseño.
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Fuente:
Instagram, My Modern Met

