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La última gran surrealista que se sumergió en las fantasías y pesadillas infantiles

Arte La última gran surrealista que se sumergió en las fantasías y pesadillas infantiles

Cuando la luz del cuarto se apagó, el monstruo salió de su escondite. Llevaba cuatro noches consecutivas visitándola. Contrario a lo que sus amigos del colegio le habían dicho, no era un ser enorme ni con grandes colmillos ni ojos rojos. Tampoco tenía una lengua negra y garras amenazantes. El monstruo no tenía una forma definida: podía ser una sombra, un soplo de viento, un susurro o una especie de luz. A Dorothea eso es lo que más la asustaba pero también le fascinaba. Sabía que en el futuro tendría que materializar esas formas e inmortalizarlas para que el mundo supiera el aspecto de los miedos infantiles.

Ser niño es aceptar la presencia de los miedos y las pesadillas. Por ello es la etapa más fascinante de todas: la realidad se disloca y se rompe en miles de lunáticos pedazos. 

 

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La pintora surrealista Dorothea Tanning, plasmó esos miedos infantiles en una obra pictórica  colmada de detalles alucinantes que nos invitan a perdernos  en un mundo onírico y angustiante. Sus pinturas nos abren innumerables y terribles puertas hacia los territorios desconocidos de nuestra mente  y en esa búsqueda percibimos los miedos simbólicos a los que todo hombre y mujer se enfrentaron a temprana edad. "Mis sueños", escribió Dorothea Tanning, "surgen de objetos que no tienen equivalentes en el diccionario".

Basta revisar la niñez de esta artista para entender por qué en su obra los elementos infantiles destacan en gran medida: su madre siempre incentivó la imaginación de Dorothea y sus hermanas mediante la lectura de cuentos de autores como Oscar Wilde, Hans Christian Andersen o Lewis Carroll,  todos ellos con muchos elementos fantásticos.

 

 

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En su Chicago natal, estudió técnicas artísticas, sin embargo, ansiosa de explorar terrenos más ricos que le expandieran la visión sobre sus inquietudes, así viajó a Nueva York y su vida cambió cuando fue testigo de la exposición “Arte fantástico, dadá y surrealismo” en el Museo de Arte Moderno. Ahí encontró la llave que le abrió las puertas de la percepción a un estilo que la sedujo por siempre: el surrealismo.

Se caracterizó por ser una artista inquieta que probó terreno en áreas como la pintura, el grabado, el diseño, la escultura y la poesía. Todo ello se ve reflejado en cada detalle de su obra en la que diversos elementos conviven para formar un plano completo de corte fantástico en el que cada forma tiene una historia independiente que contarnos.

 

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El artista alemán Max Ernst fue quien la acercó de lleno al grupo de los surrealistas (liderado por André Breton) después de que cierto día visitara el estudio de la pintora y quedara impresionado al ver su cuadro “Cumpleaños”. Cuenta la historia que ese mismo día jugaron una partida de ajedrez, se enamoraron y terminaron casándose, matrimonio que terminó hasta la muerte de Ernst, en 1976.  

Para su mente no existían los límites, así como tampoco para su vida, que se extendió durante 101 años hasta que murió en Nueva York el 31 de enero de 2012. El arte basado en  el laberinto de los sueños tiene en Dorothea Tanning a uno de sus máximos exponentes. Toda la complejidad de las pesadillas infantiles están reflejados en su obra, la cual nos recuerda que esos horrores siempre pueden resurgir en cualquier instante.

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Siempre en constante búsqueda de nuevas formas de expresión, también diseñó joyería, muebles y esculturas hechas con tela. Dedicó sus últimos años de carrera artística a la creación literaria, como lo muestra el siguiente poema incluido en “Coming to that”:

"Mujer saludando a los árboles"

Los ociosos que pueblan los bancos

empiezan a fijarse.

«Hay gente para todo…»,

se oye decir.

Muchos tienen los ojos

perdidos en el suelo,

como si de verdad no hubiera nada

que mirar, hasta que

ahí va esa mujer

saludando a las ramas

de estos viejos árboles. Alzad

la frente, amigos, mirad arriba,

puede que veáis más

de lo que nunca os pareció posible,

justo ahí donde algo

la saluda tal vez para decirle

que ha visto lo maravilloso.


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Hay más historias acerca de artistas surrealistas femeninos, tal es el caso de Leonora Carrington, la última pintora surrealista. Conoce las 8 pinturas surrealistas que te harán sentir como en un sueño lúcido



Fuentes:

Dorothea Tanning

El rincón de mis desvaríos

El País


Referencias: