El Accionismo Vienés y Hermann Nitsch
Arte

El Accionismo Vienés y Hermann Nitsch

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Por: Pilar Turu

27 de enero, 2015

Arte El Accionismo Vienés y Hermann Nitsch
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27 de enero, 2015


En los años sesenta y setenta, junto con la aparición de los performances, aparece el accionismo vienés como un fenómeno de límites: de romper, traspasar y transgredir los límites del cuerpo, de la mente y de las manifestaciones artísticas [1]. El cuerpo pasa a ser soporte de la obra y el eje fundamental de la misma.

El término accionismo se refiere a la acción que se opone al lenguaje, a la palabra y al pensamiento. El movimiento empezó a formarse por un grupo de artistas austriacos, entre ellos Günter Brus, Otto Muhel y Hermann Nitsch. Con ellos se pretendió que el arte dejara de ser contemplativo; sólo admirarlo ya no era suficiente, había que intervenirlo, despertarlo, degollarlo. El arte se aniquiló para crear arte.

OTTO MUEHL
 Otto Muhel

La destrucción que gira alrededor de los artistas de este movimiento se legitima en el principio de libertad. Para comprenderlo hay que situarse en la Europa emergente de los años sesenta, donde el Estado fungía como aparato represor de la libertad del individuo. Los artistas vieneses produjeron las acciones más radicales en los años de la guerra fría y de las guerras de Vietnam y Corea.

 Otto Muhel (1925-2013) decía: “Debemos esforzarnos en destruir la humanidad, en destruir el arte”.

 La destrucción llevada por bandera se llevó a cabo, literalmente. El accionismo se empezó a reconocer como un movimiento agresivo y violento que lleva a los artistas a romper todos los límites de lo socialmente aceptado en todos los ámbitos, no sólo artísticos. 

gunter brus
Günter Brus

gunter brus 2
Günter Brus

La violencia se expresó contra el cuerpo humano, se provocó a la religión, a las costumbres y leyes, se atacó a la sociedad burguesa, y el arte además sirvió como liberación de las represiones sexuales. El arte se volvió política, y negó los valores pretéritos del arte y la estética así como del artista, quien basaba su proceso creador en la violencia. 

Hermann Nitsch (1938) somete su cuerpo los excesos, se violenta, se destruye. Llena su práctica de sangre, heces, vísceras: de lo abyecto. Reduce el cuerpo a lo básico, a lo más primitivo y animal.

 Hermann+Nitsch

Alguna vez Nitsch dijo que “el rojo es el color que la gente más registra pues es simultáneamente el color de la vida y la muerte”. Este tono es el que ha bañado desde un inicio su obra. Primero se trataba de lienzos provocadores bañados de pintura; pintura, que con los años fue remplazada por sangre, órganos, cadáveres de animales y de cuerpos humanos.  Sus obras se consideran “obras totales” por trabajar tanto con pintura, arquitectura, música y demás elementos.

Top 
Fue a finales de los años cincuenta que desarrolló el concepto de Orgen Mysterien Theater (Teatro de Orgías y Misterios), un proyecto que daba lugar a acciones colectivas en las que se exploraban rituales antiguos en los que se llevaban a cabo sacrificios animales entre otras prácticas excéntricas.

Cuba Performance 

Hermann-Nitsch1

Una de sus obras más blasfemas es La concepción de María, del año 1969. La acción de esta obra es un ritual en cual durante diez horas, Nitsch y sus asistentes frotan sangre y vísceras, extraídas de un cordero real muerto, sobre el cuerpo de Hanel, una mujer que participa del performance desnuda, representando a la Virgen María. “El cuerpo del cordero sacrificado, abierto en canal y del que se van extrayendo sangre y vísceras, se dispone frente al sexo de la mujer: genitales contra genitales, ambas son carnes de sacrificio[2]". Los asistentes, hombres, son los encargados de asistir a Nitsch en esta acción.

 


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Referencias:

[1]
  [2] Soláns, Piedad. Arte hoy. Accionismo Vienés. Editorial Nerea, S.A.,: Madrid,  2000

 

 


Referencias: