El arte de comer sushi del cuerpo de una modelo desnuda en tu mesa
Arte

El arte de comer sushi del cuerpo de una modelo desnuda en tu mesa

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Por: Paola Vazquez

15 de febrero, 2016

Arte El arte de comer sushi del cuerpo de una modelo desnuda en tu mesa
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Por: Paola Vazquez

15 de febrero, 2016


“Ello respira, ello se calienta, ello come. Ello caga, ello besa. Qué error haber dicho el ello. En todas partes máquinas, y no metafóricamente: máquinas de máquinas, con sus acoplamientos, sus conexiones. Una máquina-órgano empalma con una máquina-fuente: una de ellas emite un flujo que la otra corta. El seno es una máquina que produce leche, y la boca, una máquina acoplada a aquélla”.

Deleuze y Guattari, “Las máquinas deseantes”

Las modelos de este arte son llamadas Nyotaimori, que significa: “presentación en cuerpo de una mujer”, la práctica de deleitarse comiendo sushi del cuerpo de una modelo. También llamado Body Sushi, esta alucinante práctica, que convierte a los cuerpos en bandejas de depósito de los alimentos, se ha popularizado ya a nivel mundial.

La experiencia Nyotaimori que nació en Japón y se sospecha que surgió en las casas de las geishas durante la época feudal, se ha expandido en el mundo, y desde la década de los noventa ha entrado en la cultura popular. En Japón ya lo era entre los miembros del crimen organizado; sin embargo, hoy puede vivirse la experiencia del Body Sushi o comer sushi del cuerpo de una modelo desnuda en restaurantes de Europa, Estados Unidos e incluso en México,  durante eventos privados; en China ha sido prohibido por las autoridades de sanidad.

Nyotaimori-EAT

¿Pero qué significa esta forma de usar al cuerpo? Desde una perspectiva de lo corporal, cuando observamos a estas modelos japonesas alineadas perfectamente en las mesas, bañadas, exfoliadas y adornadas con toda la barra de comida fría sobre sus cuerpos esbeltos y depilados, no podemos menos que pensar que este banquete es más que un montaje culinario. El uso del cuerpo femenino para tal acto, pareciera apuntar hacia un vaciamiento de lo que estas mujeres son, queda de ellas meramente un recipiente de alimentos.

Con trozos de sushi, jengibre, onigiris, rodajas de limón, pétalos de flores y wasabe colocados de manera homogénea y simétrica sobre el cuerpo, las modelos requieren de un control absoluto de su respiración. Ello significa reducir sus funciones vitales mínimas, pues además durante todo el tiempo que dure el festín, ellas no pueden moverse. Expuestas en mesas con 10 o más comensales, generalmente masculinos, sus cuerpos parecieran no pertenecerles por ese momento.

Nyotaimori-MODELO2

En nuestra cultura se privilegia la estética de la vista, en este exquisito banquete alimenticio y visual de cuerpos femeninos sanos y bellos,  los aficionados deslizan tanto los trozos de comida como las miradas sobre los cuerpos de las modelos, que pueden disfrutar o no de tan extrema experiencia. La situación en la que estas modelos se encuentran puede bien convertirse en un acto no de disfrute, sino de humillación o sometimiento.

Esta estética de la cultura moderna se empeña en destacar lo visual y provocar el deseo. La exaltación de la carne, a la vez, niega la persona que hay dentro de él. Convertidas en cuerpos desprovistos de órganos, sin intimidad y expuestas a las miradas de los comensales, nos recuerdan a lo que Debord llamaba la “sociedad del espectáculo” y la simulación: modelos expuestas como en una mesa de disección que muestran a un ser post-humano: cuerpos-máquina, que parecen desprovistos de vida.


Nyotaimori-banquete

Los cuerpos de estas modelos nos remiten a plásticos que se alejan de todas las funciones vitales: comer, excretar, sudar, copular. Bellas, lozanas y jóvenes, estas modelos deben ser bañadas y adornadas para retirar todo lo que se considera “impuro e imperfecto” en la estética Occidental. La modelo es parte de la mesa, es arroz, es sushi, pero es nada; no interactúa con quienes comparten el júbilo de degustar los bocados que toman de su lustroso cuerpo que se afana casi por no respirar para no romper el cuadro perfecto de estética gastronómica, violentando su misma vitalidad.

Nyotaimori-MEXICO

 La experiencia que tienen estas modelos en este montaje culinario es más que un montaje o una representación, es el desprendimiento de ellas mismas. Los cuerpos reducidos a objetos, han perdido sus cualidades humanas; de manera que ambos son puestos a disposición del consumo. Cabe preguntarnos : ¿Será que los cuerpos serán también desechados junto con los desperdicios de comida? 

Nyotaimori-COMIDA

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Referencias: