El artista de lo inmaterial y efímero

lunes, 9 de mayo de 2016 8:37

|Isis Y

“Lo bueno de exponer en un gran museo es que me permite tener acceso a un público que, en realidad, solo venía a ver a Matisse”.

Tino Sehgal

 

Dos cuerpos en perfecta sincronía se encuentran en una seducción en forma de danza que los envuelve en un juego de movimientos e intervalos de silencios, como si cada espacio que dejan entre oscilaciones y desplazamientos se conformaran series de esculturas vivas y en transformación. Se forma un encadenamiento de situaciones en las que ambos cuerpos se acercan y se alejan sin dejar de tocarse entre sí y justo cuando están por darse el beso que encauzaría toda la secuencia de movimientos por los que han estado pasando, vuelve a iniciar la secuencia e impide “la culminación”.

Esta pieza -como otras del artista Tino Sehgal- se ha presentando en espacios como Documenta en Kassel, el Stedelijk en Amsterdam, la Alte National Galerie en Berlín y  en el Tate Modern en Londres, sin presentar objeto material alguno, es a través de lo corporeo, el movimiento, la relación con el espacio y la interacción que se construye su trabajo artístico.

Ésta en particular, llamada “El beso”, es la representación de los besos que los artistas más famosos han creado en sus obras; construye un pequeño espacio de deseo y seducción que no produce el cierre anhelado, la culminación de dos bocas tocándose.

Tino Sehgal considera que ya hay una sobreproducción de "objetos artísticos" en el mundo y por esta razón usa acciones y no deja imágenes ni escrituras, y sólo viven en la memoria de las personas que las han contemplado, por lo tanto, su obra es inmaterial.

Es consciente que las propuestas de los artistas conceptuales de los años 60 y 70 que se postularon en contra del mercado, finalmente fueron absorbidas por el museo y la economía global; por lo que Sehgal plantea otro tipo de estrategia: no está en contra, si no que participa del mercado y de la institución, pero con una lógica distinta. Sehgal no vende objetos ni documentos, vende momentos, gestos y movimientos, convirtiéndose en un ejemplo de una economía de las ideas. Si un museo, galería o coleccionista privado desean comprar una de sus obras, se realiza un contrato oral ante notario, no hay documentos escritos que comprueben la posesión de la pieza.

tinos

La crítica de arte británica Claire Bishop comenta que Sehgal construye una suerte de juego de teléfono descompuesto, porque no hay obra que reproducir, sólo situación por enunciar. Sin embargo, en este proceso de “traducción” se perderán ciertos elementos, pero se elabora una especie de coparticipación de la “representación” oral de la piezas.

Este artista prefiere que sus obras sean llamadas antes que performance, escultura, instalación, pieza o situación, ya que la relación con el público -a diferencia del performance- es mucho más activa,  de esta manera el arte deja de ser una propuesta contemplativa para pasar a ser algo vivencial: “Lo que me disgusta de la palabra performance es que implica un antagonismo implícito entre el intérprete y su público, en el que el primero es activo y el segundo, pasivo. La noción de interpretar algo ante alguien supone que el espectador quede marginado del proceso cuando, para mí, tiene que estar siempre en el centro”1, comenta  Sehgal.

Como artista proveniente del ámbito de la danza contemporánea, considera que  la “danza transforma acciones para llegar a un producto u obra de arte que se produce y se deja de producir al mismo tiempo"2. Con un simple gesto, Sehgal logra desviar el foco de atención habitual y sorprender desde el lugar menos esperado, como, por ejemplo, un beso que nunca se da.




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1 Álex Vicente, “Tino Sehgal: “La reacción común a mi obra es dar marcha atrás” en El País, agosto 2015.

2 Martí Manen, “Tino Sehgal, Cuando el arte pasa como la vida” en La vanguardia, diciembre 2012.

REFERENCIAS:
Isis Y

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