La pintura íntima de Hitler que realizó Salvador Dalí
Arte

La pintura íntima de Hitler que realizó Salvador Dalí

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Por: Rodrigo Ayala Cárdenas

2 de agosto, 2017

Arte La pintura íntima de Hitler que realizó Salvador Dalí
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Por: Rodrigo Ayala Cárdenas

2 de agosto, 2017


Dalí es un apellido cuya sonoridad resulta rica y desconcertante. Da-lí. Su musicalidad es simple pero al mismo tiempo compleja y extraña. Tan sólo cuatro letras y un acento han sido capaces de componer el apellido que esconde tras de sí a una de las figuras más polémicas del siglo XX, un hombre cuya contradictoria figura resulta indispensable para entender no sólo el arte sino el pensamiento de dicho siglo. Da-lí… Da-lí… el hijo del caos, el hombre que se sintió la encarnación de la genialidad, el gran masturbador que disfrutaba ver a su musa Gala sosteniendo relaciones sexuales con otros hombres, el sujeto que comparó su pincel con un pene y la pintura con el semen. Da-lí. Cuatro letras que significan surrealismo y misterio, cuatro letras que tienen la capacidad de llevarnos a pensar en mundos de una sexualidad incapaz de existir en el plano terrenal. Da-lí, siempre Da-lí para hacernos ver que el mundo es un lugar formado en la extrañeza y moldeado con los excesos.


La pintura íntima de Hitler que realizó Salvador Dalí 1


El nacido en Figueras, España, llevó la polémica en la sangre. Sus amistades y colegas se escandalizaron de sus obsesiones de todo tipo, incluyendo las sexuales. El enigma de Hitler es una pintura que data de 1939, la cual le valió ser expulsado del grupo de los surrealistas liderado por André Breton. La figura del exlíder alemán siempre llamó la atención del genio surrealista en los términos más amplios: «Soñaba a menudo con Hitler como si se tratara de una mujer. Su carne, que imaginaba blanquísima, me seducía». No se sabe si estas palabras sean ciertas o reflejen parte de la personalidad de Dalí, quien gustaba de ser el centro de atención y ganarse una reputación de loco o extravagante.


La pintura íntima de Hitler que realizó Salvador Dalí 2


La única referencia a Hitler en esta pintura es un pequeño retrato del Führer que descansa sobre el plato central. Todo lo demás son elementos ensoñadores propios de la exploración del subconsciente. Los surrealistas pensaron que con esta obra Dalí había traspasado todos los límites permitidos y prefirieron prescindir de él en el grupo.  La pintura incluso llega a poseer un toque muy cercano en técnica y en imagen con la célebre obra "La persistencia de la memoria", una de las más populares de Dalí.


La pintura íntima de Hitler que realizó Salvador Dalí 3


Dadas las tendencias sexuales de Dalí: impotente, adicto a la masturbación, bisexual, gustoso de contemplar orgías o a su mujer copulando con otros hombres, no resultaría difícil imaginar que en efecto haya tenido deseos sexuales por Hitler u otros dictadores como Lenin, por el cual afirmó, también, sentir una máxima excitación. Sobre la figura del dictador alemán, Dalí regresaría años más tarde retomándolo como fuente de inspiración en "Metamorfosis de la cara de Hitler en un paisaje iluminado por la luna con acompañamiento" (1958) y "Hitler masturbándose" (1973).


La pintura íntima de Hitler que realizó Salvador Dalí 4


Mientras en las dos primeras obras dedicadas a la figura del genocida alemán se nota el toque surrealista de su autor, es en la última donde se hace mucho más evidente un tono más realista y sexual en torno al Führer. En ella se ve a Hitler sentado sobre una especie de sillón soportado por caballos, cuyas patas se asemejan a las de muebles. En su brazo izquierdo se advierte el brazalete nazi con la esvástica que distinguía a su partido. Al fondo, el paisaje es nevado y desolador, no parece haber nada ni remotamente con vida o excitante. Hitler sostiene su pene erecto con su mano derecha mientras su mente divaga ¿en torno a quién o qué? ¿Qué lo lleva a masturbarse? Quizá Dalí fantaseaba con la idea de que el dictador sintiera por él la misma atracción que él sentía por el líder nazi.


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Salvador Dalí nunca siguió doctrina política alguna. Su obsesión con Hitler no respondía a una simpatía por el partido nazi, únicamente a una fascinación por su locura, su ansia de poder, tal cual lo experimentaba Dalí, quien era un gustoso de las personalidades fuertes, caóticas, caprichosas y oscuras… como la suya. Tanto él como Hitler estaban locos de diferente manera pero ambos anhelaban lo mismo: el control del mundo por medio de sus ideales, los cuales, pensaban, era la máxima obra maestra que la mente humana pudiera concebir. Ambos fueron tipos que crearon un mito alrededor suyo, el de Dalí más basado en la fantasía y en invenciones, pues finalmente creó un personaje a su alrededor que alimentaba a diario con declaraciones escandalosas, pinturas fascinantes, gestos infantiles y disfraces sobre disfraces.


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De haberse conocido, ¿de qué hubieran platicado Eugenio Salvador Dalí y Adolf Hitler? ¿Política, arte, masturbaciones, bigotes? Sin duda hubiera sido un encuentro tan fascinante como aquel que el pintor tuvo con el rockero Alice Cooper, otro artista que se ganó el respeto y la admiración de Dalí. Es muy probable que el español le hubiera confesado todo sobre sus secretos depravados y sádicos que lo han hecho ser una de las figuras más polémicas en la historia de la humanidad, y que el Führer le hubiera confesado cuales eran sus pinturas favoritas.