Entrevista a Christoph Niemann: «antes si no eras publicado, no existías»
Arte

Entrevista a Christoph Niemann: «antes si no eras publicado, no existías»

Avatar of Deniel Benítez

Por: Deniel Benítez

15 de noviembre, 2018

Arte Entrevista a Christoph Niemann: «antes si no eras publicado, no existías»
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Por: Deniel Benítez

15 de noviembre, 2018

Con motivo del AGI Open celebrado este año en la ciudad de México, tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los ilustradores más importantes de nuestra época. A continuación, una charla de ilustrador a ilustrador sobre la complejidad detrás de vivir de hacer dibujitos.


¿Cómo inicia un día de trabajo de Christoph Niemann?


Definitivamente comienzo el día con dos tazas de café y leo el periódico. Me siento a trabajar y empiezo a tachar cosas de mi lista. Hago todo lo fácil y aquellas cosas que se quedaron pendientes y dejo lo más complicado para el final. Pero cuando tengo un encargo muy urgente, me salto todo lo anterior –excepto el café– y me pongo directamente a trabajar.


Cuando trabajo en algo muy complicado y no encuentro la solución, intento dibujar algo, lo que me venga a la mente y paso a algo más pero estoy constantemente pensando en la idea. Vuelvo más tarde a mirar lo que hice y a veces pienso: ¡mira, no fue tan mala idea! o salgo con una idea mejor. Pero trato siempre de soltar algo, una idea.


Dibujar parece muy divertido y quizá tus editores te han dicho: ¡Ándale, tú lo puedes hacer muy fácil! ¿Qué hay detrás de cada dibujo y por qué es tan complejo?


Se trata de una diferencia de percepción, aquella de quien mira el dibujo y aquella de quien hace el dibujo. Tienes que hacerlo fácil para el público, pero cuando miras en tu propio mundo, olvidas lo difícil que era para ti hacer eso y te frustras contigo mismo. Creo que es muy importante recordar constantemente lo difícil que es dibujar y que es difícil llegar a hacerlo ver fácil.


A lo largo de tu carrera has experimentado con diferentes medios, desde impresos, hasta interactivos. ¿De dónde viene tu curiosidad, qué te motiva a probar estas posibilidades?


Por un lado es sólo curiosidad o tal vez porque me aburro muy rápido de una cosa. Pero por en realidad tiene que ver con que estudié diseño gráfico, y como diseñador piensas primero en la idea y después en el estilo. No comienzas con la tipografía, la tipografía te ayuda a darle vida a la idea. Siento que si cuento con diferentes estilos, texturas, medios digitales y análogos, me permito un rango más amplio de herramientas narrativas y de comunicación.


Cuando los editores buscan ilustradores, a veces buscan un estilo en particular ¿crees que es importante buscar un estilo?


El estilo es importante. Para mí fue una decisión consciente no tenerlo. Pero la ventaja de tenerlo es la confianza. Cuando un director de arte tiene que asignar un proyecto, sabe quién hace hermosas acuarelas, pero también quién puede hacer píxeles. Como ilustrador prometes a tus editores lo que puedes ofrecerles. Si te piden algo que no haces, a menos que tengas mucho tiempo o te den una muy buena explicación, podrías lograrlo. Sin embargo, hay mucha presión para los directores de arte, y tener un estilo les facilita elegir a la persona adecuada.


Lo segundo, que también es verdad es, digamos, tienes una banda que te gusta. Conoces sus voces, lo que los hace especiales y cuando compras su nuevo disco los reconoces. Te sientes en casa, incluso si es una canción nueva, te resulta fácil entender esa música nueva porque te recuerda a lo que ya conoces. Pero si cambian de cantante, de instrumentos, o de estilo, dirías: ¡espera un momento! El estilo es importante para tener continuidad, no es malo del todo y decidir no tenerlo tiene sus altibajos.



Hablando sobre medios, desde tu perspectiva ¿cuál crees que sea la influencia de las redes sociales en la comunicación visual y la creación de contenido?


Ha sido un cambio increíblemente dramático, un cambio sin precedentes. Antes trabajábamos para los medios de comunicación y los medios llevaban el contenido a la audiencia, era un A,B,C como una línea. Ahora es más como un triángulo: El artista se comunica directamente con la audiencia a través de Instagram. Los medios ven que hay buena relación con su audiencia y les llaman para trabajar juntos. Ellos lo llevan a su revista y se reconectan con la audiencia. Pero también el artista se vuelve más confiable, porque saben de su relación con la audiencia. Entonces, de repente, los ilustradores somos los medios de comunicación.


Y también hay algo que me parece fantástico, porque había un tiempo en el que si no eras publicado, no existías. Es como si no hicieras el dibujo, nadie lo ve, excepto tu mamá y tus hermanos. Y ahora tienes la oportunidad de salir y mostrárselo al mundo. El lado malo es que es muy fácil que las cosas se vuelvan como un chiste simplón. Hay una mar de información donde todo es muy acelerado y todo tiene que encajar en ese pequeño recuadro. Cualquier cosa que sea demasiado compleja para ese espacio, realmente no tiene oportunidad. Creo que eso trae bastantes problemas. Pero aún así, hay muchas más oportunidades para un mayor rango de personas, incluso a nivel global.


Al principio, para trabajar para un medio de Nueva York, tenías que estar en la ciudad. Y pienso que ahora puedes trabajar para quien sea desde donde sea.



Uno de los momentos más importantes de tu carrera fue ir a Nueva York ¿Tenías alguna experiencia previa? o cómo decidiste tomar tan valiente decisión.


Estudié e hice algunos internships anteriormente y conocía la ciudad un poquito y sabía que me gustaba el estilo gráfico. Tenía 26 años, una gran edad porque eres más temerario que en otros años de tu vida y tienes mucha más tolerancia a la frustración… mejor que cuando tienes 40.


Eres diseñador gráfico pero también padre de familia, y es común trabajar con tiempos muy ajustados. ¿Cómo es que tú y tu esposa logran organizarse con los niños y tener una familia, ha sido complicado?


Sí, es muy complicado, es una lucha. Hay un par de cosas que siempre hacemos: Siempre estar juntos y tratar de estar en casa cuando mi esposa viaja y viceversa. No importa qué tan apretado es el deadline, siempre cenamos juntos. Se trata de hacer compromisos.


Hay ciertas cosas que no hago. Muy rara vez cocino, y algo que me hace sentir mal es que llevo mucho a los niños a comer fuera. Cuando cocino, estoy solo en la cocina y me la paso gritando: ¡Prepara la mesa! Me siento a comer por cinco minutos y me voy. Pero cuando vamos de camino a la pizzería, hablamos. Pedimos la comida y hablamos. Además, la cena dura hora y media más el camino de regreso. Es bastante tiempo.


Me encantaría cocinar, pero siento que el tiempo no es suficiente. Tampoco para hacer otras cosas. Me encanta leer ficción… leo muchas revistas, periódicos, pero hace mucho tiempo que no leo ficción. Leo mucho cuando hago deporte, pero no es suficiente. Pero se trata de hacer compromisos.



Referencias: