Yanin Ruibal, la ilustradora mexicana que retrata la dolorosa batalla contra una enfermedad crónica
Arte

Yanin Ruibal, la ilustradora mexicana que retrata la dolorosa batalla contra una enfermedad crónica

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Por: Natalia Lomelí

14 de noviembre, 2018

Arte Yanin Ruibal, la ilustradora mexicana que retrata la dolorosa batalla contra una enfermedad crónica
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Por: Natalia Lomelí

14 de noviembre, 2018

En el dolor causado por la enfermedad de Lyme, esta ilustradora mexicana encontró su propio estilo al vencer los desafíos que la han hecho crecer como artista, emprendedora y mujer.

"Las ilustraciones y pinturas de Yanin Ruibal son audaces en su vitalidad, ya sea que decoren un apartamento en la Ciudad de México o en espacios públicos de diferentes países. Conceptualmente, su arte explora lo que hay dentro de nosotros. La suavidad, la ferocidad, o el dolor ocultos... este último sentimiento, Yanin lo conoce bien, ya que se encuentra en su propia batalla contra la enfermedad de Lyme". Jonathan Barnett

La primera exposición de Yanin Ruibal, Yo, tú, partía del diálogo como núcleo de reflexión, eran retratos de diálogos entre especies animales -o con uno mismo- en poderosas relaciones acerca de cómo interactuamos con el mundo, siempre a partir de intercambios en distintos lenguajes. A la joven y emergente artista le interesaba cuestionar cómo el verdadero valor de experimentar el mundo implica no sólo tomar y recibir sino también dar en un ciclo emocional constante. En su siguiente exposición, Al que alimentas, la obra de Yanin manifestaba una estética sangrienta con la dualidad como eje temático. Ya no eran retratos de una conexión sino de un enfrentamiento interno, desgarrador y conflictivo que retrataba los contrastes que tenemos entre las diferentes partes de nuestra intimidad.



Hoy, Yanin se confiesa obsesionada por la dualidad, y ese concepto es el eje temático que persiste en sus ilustraciones que exteriorizan aquello que nos pesa y habita por dentro. Yanin cuestiona la creencia común de que el verdadero yo está en el interior y el que mostramos al mundo es distinto, cuando en realidad esa fusión dual de ambos rostros es lo que somos.


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En sus retratos es evidente cómo lo que somos siempre se derrama y fluye, la esencia interior siempre encuentra la manera de expresarse y manifestarse en el exterior. A veces de manera inconsciente.


"Mis ilustraciones son autorretratos de lo que estoy viviendo en mi lucha con la enfermedad de Lyme, situación que no siempre es mala, por eso plasmo las veces en las que estoy batallando, las veces en las que me resigno, las veces en las que peleo, pero también las veces en las que crezco y soy mejor persona gracias a esta experiencia. Todas las facetas de luchar contra una enfermedad crónica". Yanin Ruibal

Hace dos años y medio Yanin inició un tratamiento para combatir la enfermedad de Lyme, enfermedad que se transmite por diminutas garrapatas, cuya bacteria infecta diferentes sistemas del cuerpo, como el nervioso, las articulaciones, la piel o el corazón. Muy poca gente conoce la enfermedad, hay muy poca investigación al respecto y aún menos difusión de los tratamientos, casi ningún seguro la cubre y se puede volver un martirio. Por ello Yanin se sintió con la responsabilidad de hablar al respecto. Lo peor de esta enfermedad es que en apariencia pasa desapercibida, pues el paciente no presenta ningún cambio visible, pero al interior del cuerpo el dolor es intenso e insoportable, tanto que Yanin pensó que tendría que renunciar al arte pero en lugar de ello encontró a partir del dolor un lenguaje pictórico propio y muy poderoso.



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Desde el inicio de su carrera, la mayoría de sus personajes son híbridos, y en la flora y la fauna Yanin ha asignado a ciertos elementos recurrentes características simbólicas en sus piezas.


Desde sus primeras piezas ha usado animales para representar conceptos abstractos, y después añadió las plantas a su obra. En su obra más reciente el cactus representa el dolor -no sólo por las espinas sino por su origen sonorense y las cosas que la lastiman y que ha dejado atrás en aquél desértico paisaje- pero también la belleza y el crecimiento que surgen de él, como una planta que brota y está viva; la serpiente representa a la enfermedad de Lyme porque se produce por unas bacterias llamadas espiroquetas, que tienen forma de un pesado espiral que Yanin carga como venenosas víboras que se enroscan en su cuerpo. La polilla representa los miedos, porque estos animales le provocan escalofríos aun cuando sabe que no le pueden hacer daño, en sus retratos son la manera de evocar la presencia de los miedos irracionales.


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Las aves también aparecen constantemente en su obra para simbolizar características de una persona. Por las características del pájaro o por su lugar de origen, ya que Yanin asegura que para retratar a alguien debe existir una relación íntima con una persona que le permita detectar cosas que otros no ven para capturar su vulnerabilidad, o su enojo, o su lado animal que no se relaciona con algo negativo, porque nuestra bestia interior es simplemente otro fragmento que nos conforma.



Está convencida de que un retrato no siempre debe mostrar el mejor lado de una persona, sino su verdadera naturaleza.


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Yanin nunca había hecho autorretratos hasta que se enfrentó a la enfermedad de Lyme. Al hacer el primer autorretrato su potencial como artista se disparó, porque a partir de ese momento reveló más de sí misma al tener la valentía de retratar su propia vulnerabilidad para poder retratar y comprender la de los demás.


Su primera reacción al diagnóstico fue de negación, durante más de un año no quiso que la enfermedad estuviera presente en su obra porque no quería que la definiera o la etiquetara. Hasta que se dio cuenta de que por más que huyera, el Lyme ya era parte de su vida, y aunque no permitirá que eso la detenga, coincidió con un momento en su carrera en una búsqueda artística por retratar y crear obras llenas sustancia y significado que trascendiera la belleza aparente. Yanin tuvo que darse cuenta de que su obra no tenía esa carga porque reflejaba temas que le interesaban pero eran ajenos a ella, no abría su intimidad y permanecía en la lejanía de lo abstracto en lugar de trazar emociones genuinas e íntimas. Poco a poco, los diálogos entre seres del exterior se transformaron en referencias autobiográficas y retratos terapeúticos que comparten algo tan personal como el dolor.

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Otro gran cambio en su carrera que llegó con la enfermedad de Lyme fue dejar la pintura de caballete para tomar un iPad y desafiarse a realizar ilustración digital.


Yanin creyó que tendría que dejar de pintar por el dolor que sus músculos y extremidades no soportaban, pero encontró alternativas para adaptarse creativamente y romper con los prejuicios entre la pintura y la ilustración. Se imaginaba como la artista de museo, dedicada a la pintura de gran formato, cuadros monumentales y óleos en las galerías. Pero cuando entró a la Bienal de Ilustración se dio cuenta de que el talento no debe etiquetarse ni encasillarse. Los artistas ahora están haciendo prints, y para Yanin está es una gran forma de democratizar el acceso al arte, porque sin gastar miles de pesos se pueden adquirir piezas de gran valor artístico. Y gracias a ello Yanin comprendió que un artista puede hacer lo que deseé: pintura, performance, animación, gráfica, moda, videomapping y convertirse en creador de experiencias sensoriales.


"Frida se adaptó a su manera a su enfermedad y yo tuve que adaptarme también a la mía. Empecé a entenderla más y aunque no intento comparar su lesión y el accidente que la postró en cama con mi situación, sí entendí el género del autorretrato que antes veía como narcisista, hasta que me di cuenta de que es una forma catártica de procesar el dolor". Yanin Ruibal


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Yanin, que había expuesto en galerías y formado parte del elitista mercado del arte, ahora lanza su propia tienda en línea en un ejercicio de autogestión.


Ella quiere ver su marca como un "lujo democrático" algo que puedes tener sin ser un rico coleccionista, pero que mantiene su valor como inversión. Esto implica abrir su mente a nuevos paradigmas y desafiar las leyes "impuestas" por la industria del arte al darse cuenta de que pocos artistas saben hacer negocios y no se ven a sí mismos como emprendedores creativos de su propia marca, lo que les permite no depender de otros para que su trabajo sea redituable y dejar de vender sólo 4 o 5 cuadros en un buen año.


Para un artista el decidir abrir una tienda implica también muchos retos, desde el hecho de ponerle un valor a la obra que ya no está avalada por una galería sino por el propio autor. Asesorarse con expertos, acercarse a empresas que puedan proveer servicio al cliente, envíos y entender la pieza como un producto que debe tener una imagen al entregarse, invertir incluso en materiales de empaque y embalaje que aseguren la calidad de la obra al llegar a su destino. Desde comparar precios en el mercado para ser competitivo, conocer las regulaciones, hasta escoger el papel en el que imprimes para que pueda ser enviado sin enrollar y poner atención en cada uno de esos detalles que no te enseñan en la escuela de arte.


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SIMILITUDES fue la exposición que acompañó el lanzamiento de su tienda en línea durante el mes de octubre, un título que escogió su curador Jonathan Barnett, quien leyó y entendió su obra en cuanto la vio por primera vez. La obra actual de Yanin, ha transformado el mensaje por experiencias acerca del hecho de que todos nos sentimos especiales y únicos, a pesar de que somos similares. Todos lidiamos con el dolor, con los problemas, y por eso son clichés. Pero también esas similitudes existen entre los seres humanos, flores y animales, al aceptar que no somos más que una célula en un cuerpo, un grano de arena en una inmensa playa, una estrella en una galaxia infinita.


Y esas similitudes nos permiten compartir y sentir empatía, así podemos identificarnos con la impotencia de Yanin a pesar de no tener su enfermedad, porque cada quien enfrenta diferentes retos que a veces nos imposibilitan y atravesamos momentos difíciles que nos permiten relacionarnos en términos emocionales con los demás. Yanin afirma que las personas crecemos a través del dolor. Y en esos instantes de sufrimiento sólo nosotros podemos escoger si dejamos que nos tumbe y derrote o si nos reinventamos con él.


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"En los autorretratos de la artista, plantas y animales evocan su propia lucha contra la enfermedad de Lyme. A veces son reconfortantes, otras veces constrictivos, algunos parecen mofarse. ¿Qué significa vivir en dolor constante? ¿Qué ganamos? ¿Nos volvemos dignos de lástima? Estas preguntas circulan alrededor de SIMILITUDES como buitres; creando un conjunto de obras llenas de efluvios y desbordes que no se pueden expresar con palabras". Jonathan Barnett


Si la vida no hubiera desafiado a Yanin a salir de su zona de confort asegura que no se habría atrevido a entrar al mundo digital como espacio de autogestión artística, ni habría hallado su esencia en el lenguaje de la ilustración, ni encontraría en el autorretrato el estilo que le da la fuerza a la obra de una artista que halla en el dolor batallas diarias. Yanin es el testimonio de que el arte es el mejor refugio para la naturaleza humana, en sus fuerza y debilidad, y que un verdadero artista es quien conmueve y conecta sus emociones con quien se detiene frente a su obra en busca de respuestas ... o para compartir más preguntas.


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Conoce más de su obra en su cuenta de Instagram @yaninruibal y en su tienda en línea shop.yaninruibal.



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