
El metro de la Ciudad de México es un verdadero emblema de la capital, reconocido a nivel mundial y transitado por cientos de miles de mexicanos a diario. Entre sus 12 líneas y 195 estaciones se esconden maravillas como pinturas, exposiciones, murales y hasta el fósil de un mamut.
Gracias a las obras de arte que alberga, es posible hacer recorridos que se podrían considerar como verdaderos museos. Aquí te mostramos uno de esos caminos, casi sin salir de la ruta 3.
Empezando por La Raza
Nuestro ‘camino del arte’ empieza en la estación de La Raza con dirección a Universidad. Sus pasillos y túneles pintados con constelaciones, planetas y satélites recrean el estilo de un verdadero observatorio.
De igual forma, la estación cuenta con diversas vitrinas y no es inusual que se monten exposiciones con frecuencia en sus instalaciones.
Un desvío a Bellas Artes
El mismo nombre lo delata, Bellas Artes es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, y su estación de metro no se queda atrás.
Para llegar desde La Raza a Bellas artes tendrás que transbordar en la estación Hidalgo hacia la línea 2 en dirección a Tasqueña, y sólo tendrás que recorrer una estación para llegar.
Recientemente se celebraron los 50 años del metro, por lo que en un esfuerzo entre distintos artistas y creadores conmemoraron el aniversario con la apertura de una galería de arte exponiendo sus trabajos.
Ahora Bellas Artes tiene obras desde lo alto de su palacio hasta el subsuelo, pero no podemos quedarnos mucho tiempo más, sigamos con el recorrido.

Transbordando en Pino Suárez
Debemos regresar a la ruta 3, y es afortunado que el transbordo de regreso forme parte también del recorrido que tenemos planeado: Pino Suárez.
Una de las estaciones más concurridas de toda la ciudad adorna sus paredes con obras de pintores, escultores, caricaturistas y grabadores mexicanos.
Pero el arte no termina aquí, pues la estación, tan grande como es, siempre tiene una nueva exposición en sus espacios junto a sus piezas permanentes como el Adoratorio al Dios Azteca Ehécatl.
Para regresar a nuestro recorrido principal, hay que pasar a la línea 1 con dirección a Observatorio hasta llegar a Balderas, aquí realizaremos el último transborde del camino cuando por fin volvamos a la ruta 3 con dirección a Universidad.
Un descanso hasta División del Norte
Después de nuestro pequeño desvío, podrás tomarte un descanso hasta llegar a División del Norte. Queda perfecto ya que nos encontramos en la mitad del ‘camino del arte’.
Pero no te quedes dormido, porque División del Norte es un festejo a la música mexicana y no te lo quieres perder.
En sus muros se alzan retratos de compositores y cantautores mexicanos de toda la historia de México. Desde Juan Gabriel hasta Joan Sebastian, si es mexicano aquí lo encuentras.
Ver a tantos talentos mexicanos en un solo lugar provoca que cualquiera quiera echarse un palomazo, y la estación lo sabe. Es por eso que puedes encontrar un piano siempre listo para acompañarte y hasta un karaoke. Si tienes unos minutos libres, aprovecha para deslumbrar a todos con tu talento.

Si te distraes, te perderás Zapata
Hasta ahora siempre has podido descansar y hasta echarte un coyotito entre estación y estación, pero nuestra siguiente parada está inmediatamente después de División del Norte, así que mantente alerta.
Al entrar a Zapata uno se pregunta cuándo entró al mundo de las caricaturas. Sus paredes y hasta sus techos están tapizadas con las obras de los caricaturistas mexicanos más emblemáticos en la historia.
Si no conoces mucho sobre este arte, el metro Zapata es una perfecta primera probadita de lo que implica una caricatura, pues a pesar de su aspecto cómico, estas obras en México siempre han tenido un aspecto político y social acompañado de su tono humorístico.
El gran final en Copilco
Nuestro ‘camino del arte’ llega a su fin en la estación Copilco que, a comparación con las paradas anteriores, no hace tan evidentes sus obras a lo largo del edificio.
Puedes encontrar el imponente mural ‘El perfil del tiempo’ de Guillermo Ceniceros, una representación del encuentro entre el México prehispánico y la España conquistadora.
La pintura es impresionante por su cuenta, pero la razón por la que Copilco se alza como un albergue del arte es por su aspecto vivo. En sus caminos siempre hay cantantes y grupos tocando música en vivo al puro estilo de una fiesta.
El final perfecto de un largo recorrido que nos demuestra cómo el arte se sigue creando día con día, y cualquiera puede ser partícipe de él.

*Con imágenes de: Red Bull, Dónde Ir, MXCity, Quadratín México

