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La experiencia que debes vivir para conocer el dolor de estar en el clóset

Arte La experiencia que debes vivir para conocer el dolor de estar en el clóset

El clóset representa ese espacio simbólico en el que muchos están inmersos antes de hablar sobre su identidad, su amor y su sexualidad.



“Es la primera vez que, sin miedo, vengo a algo que me interesa de esta manera. A veces el clóset se siente justo como está en la exposición, y es liberador salir de él, aunque sea un día. Espero que, en el futuro, todos logremos ser libres.”

Mónica


Existe una palabra que, en seis letras, encierra múltiples significados: angustia, confusión, desesperanza, determinación, coraje, valentía. Es un vocablo que para muchos implica menos que nada; para otros, en cambio, lo opaca todo: clóset. Para las personas de la población lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti, intersexual, queer y asexual, el clóset representa un espacio simbólico en el que están inmersos antes de hablar con alguna persona para darle a conocer su realidad.


Desde el 2 de febrero pasado, el Museo Memoria y Tolerancia ha abierto su más reciente exhibición temporal, llamada LGBT+: Identidad, Amor y Sexualidad. Se trata de una exposición en la que, a través de ocho salas, se le muestra al visitante las diferentes aristas que conforman la diversidad sexual. El público se adentra a lo largo del recorrido en una experiencia vivencial: camina por un pasillo en el que se alude a que cada uno de nosotros proviene de una familia; de ahí, pasa a una sala que está dividida en dos colores —azul y rosa—, y que muestra cómo desde la infancia se reciben lecciones específicas de en qué consiste ser una mujer o un hombre. Después, al cerrar tras de sí la puerta que le lleva a la siguiente sala, el visitante se percata de que ha llegado a un espacio tenuemente iluminado por una luz rojiza. Busca imágenes o textos que no encuentra. Desconcertado mira a su alrededor. Las paredes son de madera, en ellas se adivinan cajones. Escucha una respiración agitada, se gira a un lado y se encuentra con su reflejo. Así, descubre lo que sucede: está en el clóset.



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La sala del clóset fue creada por el equipo de Exposiciones Temporales del Memoria y Tolerancia para ejemplificar la experiencia inquietante que en su interior viven las personas LGBT+. “A partir de que el individuo percibe que algo en él es distinto a lo acostumbrado, y descubre que su orientación sexual, su identidad de género o su expresión de género no son las que dictan los roles tradicionales de hombres y mujeres, en su mente y emociones se suscita un debate entre vivir conforme a su sentir o no hacerlo. El proceso no termina ahí: es frecuente que enseguida se cuestione si puede o debe compartir esa diferencia con las personas que le rodean”, explica la Dra. Laura Vélez, investigadora de la exhibición. “Podemos decir, de una manera muy sencilla, que en esto consiste estar en el clóset, y si la persona vacila durante esta etapa, es porque teme el rechazo de su familia, sus amigos, de la sociedad entera… Nunca sabe cuál podrá ser el resultado si habla al respecto, y la incertidumbre que ello genera puede llegar a ser insoportable”.



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La simulación del clóset presentada por el Memoria y Tolerancia incluye un audio en el que el visitante escucha diversas expresiones. Por ejemplo: un adulto mayor asevera que es imposible decirle eso a sus hijos; mientras que un varón joven cuestiona el por qué los hombres le atraen igual que las mujeres; una chica, por su parte, clama la frustración que le genera tener un cuerpo que no le pertenece; se escucha también la voz de una mujer que, habiendo contraído matrimonio con un hombre, se pregunta cómo va a poder sincerarse con él. “La idea de dar espacio a estas voces, es mostrarle al visitante heterosexual la angustia, el dolor y la desesperanza que pueden experimentarse al estar en el clóset”, comenta Vélez. “Sabemos que es una sala pesada y esto debe ser así para que se sepa que necesitamos una sociedad más incluyente, más consciente del dolor que puede infligir en otros al rechazar su diferencia. Hemos visto las reacciones de visitantes que pertenecen a la población LGBT+: algunos han derramado un par de lágrimas al recordar lo difícil que es el no saber si salir del clóset es lo correcto. O, simplemente, se sienten incómodos y deciden no permanecer mucho ahí”.


Y es que, ¿quién podría no sentirse incómodo al verse privado de amar? La experiencia vivencial del visitante, sea cual sea su orientación sexual, su identidad o expresión de género, llega a un punto culminante cuando, tras un ánimo que va in crescendo, las propias voces que expresaban dolor trascienden a la determinación y gritan: “¡Tengo que salir de aquí!”. Las puertas del clóset se abren: un arcoíris de piso a techo le da la bienvenida al público, y luminosas letras de colores le muestran la variedad inherente a la diversidad sexual. Más puertas se alinean a lo largo de los muros laterales de la sala, y al ser abiertas dan paso al conocimiento; una potente herramienta que ayuda a disminuir la exclusión, abriendo paso a la inclusión. 



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En su conjunto, esta sala posterior al arcoíris denota la sensación liberadora expresada por Mónica en la bitácora que recibe opiniones de los visitantes de la exhibición. Quienes la recorren, se encuentran con que es posible vivir de acuerdo con su identidad y expresión de género, así como con su orientación sexual. Algunos asistentes ya han atravesado esta experiencia en su vida cotidiana; felices, se les ve tomados de la mano paseando por las distintas salas, en un entorno en el que se honra su amor, al tiempo que se les cobija con equidad y respeto.


“Para los que fuimos parte del proceso de creación de esta exhibición”, señala Vélez, “esta atmósfera es justo lo que pretendíamos generar. Algunos pasamos por momentos personales difíciles en ese periodo, tristes, complicados, pero ninguno permitió que eso afectara el resultado; por el contrario, nos dio motivos para esforzarnos todavía más. ¿Por qué? Porque la hicimos con amor; con cuidado y esmero. Linda Atach, directora de exhibiciones temporales, Ignacio Vázquez, museógrafo, Rodrigo Estrada, diseñador, Elena Ramírez e Itzel Vicente, coordinadoras de producción, Adán García, director académico, Juan Rico, colaborador, y una servidora, labramos cada palabra, cada diseño, cada sala, para que la gente pudiera venir aquí a sentirse libre, por su parte, de amar.”



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Una dedicación así debe ser continua. La exhibición LGBT+: Identidad, Amor y Sexualidad invita ahora a que la sociedad se una en la búsqueda de equidad mediante uno de los frentes más eficaces: la educación. Paralelo a la exposición, se ha lanzado una campaña en redes sociales para difundir el #PorUnMéxicoSinClósets. Si este hashtag se comparte por 500 mil personas, dicho apoyo se presentará como el sustento que impulse la iniciativa de la Fundación México Vivo: lograr que la SEP incorpore contenidos sobre diversidad sexual en sus libros de texto de educación básica. De este modo, se logrará que los mexicanos aprendan desde pequeños que las diferencias entre los seres humanos no son motivos de exclusión y, mucho menos, de limitantes para el derecho humano de amar.


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El texto anterior fue escrito por Laura Vélez.


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La exposición LGBT+: Identidad, Amor y Sexualidad se presenta en el Museo Memoria y Tolerancia desde febrero hasta junio de 2018. Si quieres obtener más información, te invitamos a visitar sus redes sociales.


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