El pintor que conquistó el mundo del arte con sus falsificaciones

Martes, 18 de abril de 2017 11:34

|Izaskun Pangua Cedillo



El mundo del arte  es cuestionado y desafiado constantemente por medio de nuevas tendencias o estilos, nuevos espacios expositivos que se alejan de la tradición, etc., pero aquello que más se enfrenta con la idea del arte es la falsificación. Por supuesto la gran demanda de obras motiva esta práctica. Numerosos artistas con una buena técnica, que por diversas causas o circunstancias no alcanzan el éxito, recurren en ocasiones a ella. El ejemplo por antonomasia de dicho caso es el pintor búlgaro Elmyr de Hory (1906-1976), quien consiguió ser Picasso, Dalí y Modigliani.


falsificador elmyr de hory


Elmyr de Hory se ha convertido en un mito e incluso en un artista consagrado. Ha sido recordado y homenajeado con exposiciones importantes, como la realizada por el Círculo de Bellas Artes, en 2013, gracias a sus falsificaciones. En la actualidad, sus mejores obras o, mejor dicho, sus mejores falsificaciones están cotizadas en unos 100 mil euros. Pero por algún lado tuvo que haber empezado.


falsificador elmyr de hory
Retrato falso de Modigliani hecho por De Hory


La gran estafa fue descubierta en 1967, cuando el magnate Algur Hurtle Meadows empezó a sospechar de varios cuadros que formaban parte de su colección. Desde entonces comenzó a crearse todo un imaginario sobre la figura del falsificador, quien se convirtió en un ícono. Este fenómeno pudo desarrollarse gracias a Clifford Irving  y su libro ¡Fraude! La historia de Elmyr de Hory, el pintor más discutido de nuestro tiempo (1968), en el cual se presenta a De Hory como víctima de una sociedad de consumo que no valora la calidad del artista sino a los artistas de marca. En realidad su buena técnica era indudable y él mismo solía comentar que no copiaba cuadros, sino que copiaba estilos y que así era capaz de realizar nuevas creaciones a la manera de diferentes artistas.


falsificador elmyr de hory
Versión falsa de una de las odaliscas, de Henri Matisse, hecha por De Hory


Su nivel artístico era de tal calidad que el propio Kees Van Dongen llegó a jurar que él era el autor de una de las versiones de una de sus obras que había pintado De Hory. Éste no fue un caso aislado. Al propio Salvador Dalí, uno de los estandartes del surrealismo y un pintor verdaderamente único y meticuloso, le pasó lo mismo al ver una falsificación hecha por el pintor húngaro.


falsificador elmyr de hory


Pierre Hamon, en su libro El sol de las sombras, comenta que De Hory se había dedicado a legar al mundo las obras que los grandes maestros no habían tenido tiempo de pintar. Toda esta literatura en torno al falsificador aporta una visión de él mismo en la que la idea de víctima no parece tan incoherente. Era un buen artista con mucho talento, quien para sobrevivir en el mundo de la pintura tenía que convertirse en grandes artistas. Por lo tanto, él sólo aprendió a jugar en un campo con reglas muy estrictas, comúnmente impuestas por el mercado y los coleccionistas.





De hecho, como se puede observar en la película  F de Fake de Orson Welles, un marchante reconoce abiertamente que pedía obras de diversos pintores directamente a De Hory y éste se las conseguía rápidamente. Dicho marchante reconoce que era consciente de que se trataba de falsificaciones, pero eso no le impedía comerciar abiertamente con ellas. En definitiva, los agentes del mercado estaban completamente al tanto de la existencia de las falsificaciones y de su procedencia, pero en vez de denunciar la práctica como un crimen, se beneficiaban de ella. Realizaban un negocio completamente fraudulento y muy lucrativo y la única víctima, como una extraña venganza antisistema, era el coleccionista.

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