La conciencia de Estados Unidos está en quiebra. Hace mucho, mucho tiempo que perdió toda conciencia. El Tío Sam no tiene conciencia. Ellos no saben lo que es moral. No trataron de eliminar el mal porque sea un mal ni porque sea ilegal ni tampoco porque sea inmoral; lo eliminaron solamente cuando amenaza su existencia. De manera que estás perdiendo el tiempo si apelas a la conciencia de un hombre que está en bancarrota moral como el Tío Sam.
-Malcolm X
La lente de Stephen Shames pudo retratar uno de los episodios más emblemáticos en la lucha de los derechos humano no sólo en Estados Unidos, sino en el mundo entero. Él estudió en la Universidad de California en Berkeley, sin embargo, sus conocimientos más trascendentes ocurrieron en la calle. En la década de los 60 conoció a Bobby Seale, el entonces presidente y cofundador de “Las panteras negras”.
Debido al constante contacto que mantenían ambos, el fotógrafo ganó la confianza de los miembros de este movimiento para convivir con ellos y capturarlos a través de su cámara en momentos públicos e íntimos. En cualquiera se desenvolvían con naturalidad pero con fuerza.
Como su nombre lo implica, eran grupos de autodefensa. Presuntamente, el nombre mismo de la organización se debe a que el animal elegido, la pantera, no ataca primero, sino que se defiende.
En esos años la policía cometía enormes abusos contra la comunidad afroamericana en Oakland. El motivo: ser personas de piel oscura. Ante la situación, ellos formaron grupos de vigilancia. Pero no sólo eso, contrario a lo que el gobierno hacía prensar, la labor primordial de ellos eran los servicios comunitarios. La educación, la cultura y la participación política de la comunidad eran algunos de los ejes que, bajo la influencia del marxismo-leninismo, encaminaban la lucha a la libertad.
Como siempre, las cúpulas de poder armaron toda una maquinaria para desmantelar la organización. Así, dieron a conocer que se trataba de una “amenaza para el país” y se encargaron de asesinar y aprehender a muchos de sus miembros. Sin tener motivos para hacerlo de manera legítima, lograron que los medios de comunicación se volvieran cómplices y también ayudaran a crear una campaña mediática en su contra.
Lamentablemente, debido a las crueles presiones y las inclementes injusticias, muchos comenzaron a desertar de sus intenciones temiendo por sus vidas. La influencia de este movimiento, sin embargo, sobrevive; no obstante, lo hace paralelamente a los casos de asesinatos a personas afroamericanas de manera deliberada por parte de las fuerzas policiales estadounidenses.
Las fotografías de Shames no sólo son un registro histórico; van mucho más allá. Capturan la esencia misma de la resistencia, la esperanza, la rebeldía y la libertad. En cada una de ellas vemos eso que el poder norteamericano se negó a hacer público: todas las cosas socialmente positivas que este movimiento implicó. No se necesitan demasiadas palabras cuando se tienen este tipo de imágenes.
Como lo señala el diario The Guardian, el trabajo de Shames se encuentra en las colecciones permanentes de la National Portrait Gallery; Centro Internacional de Fotografía; La Galería Corcoran de Arte; Museo de Artes Fotográficas, en San Diego; Museo de Bellas Artes, en Houston; Museo de Arte de San José; Museo de Arte de Filadelfia; el Museo Nacional de Historia Americana; Museo de Oakland; Museo de Arte de la Universidad de Berkeley y el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Así de trascendente ha sido su obra.
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Las instantáneas históricas pueden darnos cuenta no sólo de nosotros, sino de la historia del mundo y sus misterios. Tanto así que probablemente una fotografía pueda resolver definitivamente los misterios sobre Amelia Earhart o registrar la década que se construyó en el aire y terminó en un desastre.
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Referencias
The Guardian
Steven Kasher
The New York Times
