Franz Mayer: la pasión por coleccionar

Franz Mayer: la pasión por coleccionar

Por: Museo Franz Mayer -

El coleccionismo implica acumulación y afición. Se puede hablar de coleccionismo cuando se reúnen numerosos objetos, cualquiera que sea su tipología, atendiendo para ello un conocimiento especializado en la materia, la que se desarrolla y crea de la mano de la misma colección.

El Museo Franz Mayer es el resultado de la labor y visión de un coleccionista a quien también le debe su nombre. Se trata de Franz Gabriel Mayer-Traumann Altschul, nacido en Mannheim, Alemania, en 1882, avecindado en la ciudad de México desde 1905 y nacionalizado mexicano en 1933.

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Su labor como coleccionista puede ordenarse en cuatro etapas principales. 1919 es el punto de partida de esta revisión, ya que fue cuando Mayer incursionó en esta afición, a partir de la adquisición de un lote de azulejos antiguos a Leopoldo Batres, principal arqueólogo del Porfiriato.

De 1919 a 1938 Mayer desarrolló un gusto por las “antigüedades”. Durante esta época compró piezas de mediano formato y costo; entre ellas se cuentan zarapes, rebozos, mantones, tapices, tapetes, cerámica esmaltada, piezas de platería y cajas de madera, además de algunas pinturas al óleo, grabados, acuarelas y otros muebles. Tales piezas supondrían el inicio de su colección, pero también fungirían como los muebles y decoración de su hogar.

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El periodo de 1938 a 1956 se caracterizó por el desarrollo de una labor más comprometida con el coleccionismo, así como con la existencia de un acervo cuya función trascendió la mera decoración del hogar. Una vez jubilado Mayer pudo dedicarse plenamente a su colección, apoyándose para ello en art dealers de talla internacional, así como en el conocimiento de reconocidos historiadores del arte, llegando a realizar el primer inventario formal de su acervo. Inicialmente se interesó en obras internacionales; finalmente imperó su deseo por especializarse en el coleccionismo de lo que llamó  “cosas mexicanas-coloniales”.

De 1956 a 1968 se enfatizó el deseo de Don Franz por hacerse de piezas “excepcionales”, principalmente novohispanas, y que fueran “verdaderamente extraordinarias”. Fue durante esta época cuando resultaron los actuales hitos de la colección del museo; tal es el caso del Biombo de la Conquista y Vista de la ciudad de México, tablas con incrustaciones de nácar con escenas sobre la Conquista de México, así como un gran lebrillo que actualmente corona la sala de cerámica del museo. Este periodo culmina con su deseo por conformar un museo a partir de su colección.

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Finalmente, de 1968 a 1975, Mayer se abocó a arreglar su acervo a fin de prepararlo para emprender la tarea de crear un museo. Tanto su colección, como su plan de acción fueron revisados y perfeccionados durante el transcurso de esta época.

Franz Mayer falleció el 25 de julio de 1975, fecha en la que se cerró la historia de su vida pero inició la de su legado más importante: el Museo Franz Mayer.

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Referencias: