La belleza de la explotación laboral

Viernes, 20 de noviembre de 2015 5:37

|Daniel Morales Olea


Imagina que te diriges tarde al trabajo porque algo te retrasó, intentas ir de forma civilizada y cuando buscas salir de los carriles centrales, un camión de carga se planta en la salida, obstruyendo el paso de tu carril y el de muchos más. El hombre baja del camión, tu desconcierto es notable, te pueden regañar e incluso despedir si llegas tarde. El tiempo pasa y tú no sabes qué sucede, simplemente tocas la bocina con fuerza, como si eso fuera a cambiar algo. Uno, dos, tres minutos pasan y nada se arregla, el camión continúa inmóvil. Finalmente, tras más de cuatro minutos que parecieron interminables, en los que sabes que ya no hay salvación para ti, el camión retoma su camino al mismo tiempo que te enteras que todo fue la obra artística de un tal Santiago Sierra. Tu tiempo y la posible pérdida de tu trabajo son algo con lo que el artista se beneficiará económicamente al haber grabado dicho evento.

 

Sin duda, el arte ya no es lo que era, y cuestionarlo es justamente lo que debemos hacer. Acciones como las de Santiago Sierra son solamente una de las muchas vertientes del arte conceptual y performático que existen y que él ha creado desde principios de la década de los noventa.

Sierra es un artista español que ha desarrollado gran parte de su trabajo en México y que como la obra anteriormente mencionada (Obstrucción de una vía con un contenedor de carga), está cargada de una profunda crítica al sistema y a la sociedad.

 
A través de inteligentes y crudas formas de mostrar la realidad, el artista español se ha ganado el respeto y odio de la comunidad artística e intelectual de todo el mundo. Sus obras hacen una gran crítica social, dejando de lado el valor estético que muchos esperan encontrar en el arte. Pero Sierra no es de los artistas que busca al arte para embellecer al mundo, él es de la corriente que busca crear arte para mostrar las fallas, esas grietas del sistema que han ido creciendo hasta formar terremotos que han destruido a la humanidad espiritualmente.
 


En su obra Linea de 160 cm tatuada sobre 4 personas, juntó a cuatro prostitutas adictas a la heroína, les pagó lo que costaba una dosis en el lejano año 2000 a cambio de que permitieran que se les tatuara una línea en la espalda. Mientras sus servicios rondaban entre los 15 y 17 dólares, la dosis costaba unos 67 dólares, pero la línea es para siempre. ¿Qué significa la línea, qué busca decir el artista? Las mujeres vienen de un sector de bajos recursos, son adictas y hacen mucho para costear su adicción. El reflejo de la realidad queda impregnado en su espalda. Nadie se preocupa por ellas, muchos critican al artista, pero son pocos los que buscan el verdadero problema.

 

Si se busca darle un sentido estético a su obra, se podría decir que es minimalista, pero un minimalismo engañoso. A primera vista puedes ver la totalidad física. Mujeres tatuadas, camiones de carga y más, pero el verdadero arte es lo que no ves, es la ideología que nos enfrenta a situaciones incómodas. El arte sucede en nuestra reacción como espectador, algo que realmente pocos artistas logran.

 

En 2003 el gobierno español le encargó una obra para el Pabellón de España en la Bienal de Venecia. El artista ocultó la palabra “España” con plástico negro e impidió el acceso a cualquiera que no presentara un pasaporte español. Xenofobia, racismo y más son parte del discurso, el artista tiene el trabajo de enfrentar al público con algo impactante y en la obra de Sierra hace que el público sea parte de ésta.

sierra tapada 


Acciones como la de contratar a 30 trabajadores y acomodarlos conforme al color de su piel no es racismo si tampoco consideramos las cuestiones raciales que suceden en las fábricas de España, Estados Unidos, Italia y más. Si hay empresas que destruyen el espíritu humano con trabajos sin sentido, si hay empleadores que explotan a los trabajadores a arduas jornadas sin pagar horas extras, entonces Sierra también puede contratar gente por un salario mínimo para cargar un muro realmente pesado. Hacer eso sin un fin aparente es una fuerte crítica a la sociedad, pero después vender esa obra en miles de dólares parece una burla. Y lo es, el mercado del arte no está exento del discurso de Sierra.


La obra de Sierra es inmensa, un artista que ha trabajado toda su vida y que no ha parado ante las críticas negativas. Su visión puede ser pesimista, peo es el mal necesario que el arte necesita para regresar a la realidad a quienes buscan bellas formas que nos liberen de los males de nuestra sociedad. Santiago Sierra nos abre los ojos, rompe los espejos y nos obliga a enfrentar la vida al ver conceptos que van desde la validez del trabajo hasta el valor humano.




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Fuente: Santiago Sierra

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