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ARTE

La extraña y gigantesca estatua de cinco metros en homenaje a los Cheetos

Ese polvo anaranjado que se queda en los dedos durante horas tiene un nombre... y una estatua en un pequeño pueblo canadiense.

En un pequeño pueblo de Canadá llamado Cheadle hay un extraño monumento dedicado a una de las frituras más famosas del mundo: los Cheetos, que actualmente pasan por una especie de revival. Los Cheetos han ido más allá de la bolsa metálica para convertirse en un sabor, un polvo que lo saboriza todo, un estilo de vida repleto de glutamato monosódico y colorantes artificiales.

Ese polvo naranja se llama “Cheetle” y esa fue la única razón por la que la marca decidió colocar la estatua en Cheadle, Alberta: la similitud fonética entre ambos. “Así es, Canadá, hay un término oficial (y ahora una estatua) para el residuo polvoso que se queda después de comer tus snacks favoritos”, dice un comunicado de Frito-Lay. “De acuerdo con el diccionario, ‘Cheetle es el nombre del residuo de polvo que se queda en las puntas de tus dedos cuando comes una fritura de Cheetos’”.

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Cualquier persona que haya comido unos Cheetos sabe que el polvo se pega a la piel al grado de quedarse incrustado entre las huellas digitales, y te deja los dedos anaranjados por al menos todo un día. Y, como lo importante aquí es ese polvo, el artista decidió plasmarlo en unos dedos llenos de cheetle que miden poco más de cinco metros de altura:

¿Es un bonito homenaje... o una mancha naranjosa en medio de lo que podría ser un bello paisaje natural? La estatua estará en ese lugar hasta el 4 de noviembre en 400 Railway Ave en Cheadle, AB. Después de eso la llevarán de gira por Canadá, para que todos los canadienses tengan la oportunidad de apreciar de cerca unos enormes dedos pegajosos.

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