El mural místico de Leonora Carrington que explica todo sobre los mayas

Martes, 7 de marzo de 2017 10:32

|Eduardo Limón


Cuando hablamos de muralismo en México, quizá la única vanguardia que se gestó por completo en el país, dejando de lado otros movimientos como el surrealismo o el impresionismo que en realidad nacieron en el Viejo Mundo, solemos hacerlo desde la triada inmaculada de Rivera, Orozco y Siqueiros, omitiendo a sus aprendices, coetáneos u otros productores multifacéticos que aportaron también a dicha corriente. Incluso a este movimiento se le narra desde un distanciamiento espacial que sitúa exclusivamente a sus producciones en recintos como el Palacio de Bellas Artes, San Ildefonso y el Palacio Nacional, silenciando a otros habitáculos de esta peculiar pintura y sus impresiones en la performática del ciudadano poliédrico. Una de las tantas personalidades y uno de los tantos lugares que se incluyen en tal olvido son Leonora Carrington, la más mexicana de las pintoras extranjeras; y el Museo Nacional de Antropología, cuyas paredes también significan un cambio en la cultura de nuestra sociedad aunque no lo parezca a simple vista.

leonora carrington mayas

Justo, este malentendido o supresión del gran discurso muralista en el imaginario mexicano, se debe probablemente a la arquitectura modernista que tiene este inmueble en el corazón de Chapultepec, perteneciente también a un proyecto igual de innovador en la tradición histórica hasta entonces bien cimentada en la nación.

leonora carrington pintando

Fue en 1963 cuando a Leonora Carrington se le encomendó una labor estética sin precedentes en México, junto a otros grandes nombres de la plástica como Rufino Tamayo, Pablo O´Higgins y Nicolás Romero. Su tarea: un diálogo artístico con la museografía del sitio donde se generaran hilos conductores entre la experiencia del recorrido, el acervo y la constitución física del museo.

leonora carrington musica

La novia del viento, aquella que tuvo famosos e internacionales amores a lo largo de su vida; quien vivió los estragos de la locura, esa mujer que le demostró al mundo entero que la magia existe aún cuando no seamos capaces de advertirla; la artista que fundió su corazón en un surrealismo como nunca antes se había visto, decidió que para ilustrar esa sala de exhibición que se le había otorgado, una que diera razón de la cultura maya a sus visitantes, era su obligación entrar en contacto con la tierra chiapaneca y escudriñar en las observaciones del “Popol Vuh”.

leonora carrington caballos

No era la primera vez que Carrington retrataba un cosmogonía completa no perteneciente del todo al fantástico universo que vivía en su interior; es claro que toda escenificación que realizara la pintora obedecía a sus propias interpretaciones del mundo y la vida pero, por ejemplo, allí están los paisajes realizados tras sus visitas a la Huasteca Potosina o las florestas mitológicas que ideó inspirada en las leyendas que le rodearon durante su infancia. Sin embargo, en esta particular circunstancia, Leonora debía capturar la esencia de la selva sur en México para un público tanto iniciado como poco cercano al arte, pero consciente de la relevancia histórica de una civilización.

leonora carrington selva

Aunque el área era remota y de difícil acceso en la época, Carrington viajó a San Cristóbal de las Casas, hospedándose con la antropóloga suiza y activista contra la deforestación lacandona, Gertrud Blom, y realizó una serie increíble de bocetos y registros in situ que después usaría para el mural del MNA-INAH.

leonora carrington ventana

Carrington reúne fragmentos de tradiciones, características y rituales de los pueblos mayas en este mural. La pintora divide su composición en tres niveles que representan los tres reinos del mundo Maya: el inframundo, la tierra y el cielo poblado por las divinidades; en la parte central del mural, dando testimonio del peso de la historia y del sincretismo de culturas que marca esta extensa e intricada civilización en el corazón de Chiapas, pinta una iglesia de estilo colonial con su claustro aledaño, donde se alojaba el clero regular; en el inframundo aparece un Dios Jaguar que vigila un espacio de oscuridad y en la sección del cielo reina una ceiba que sostiene a la divinidad entera.

leonora carrington amigas

Reinventando al Cosmos mismo, Leonora comprende e imagina a través de un atento estudio del “Popol Vuh” una compleja cultura que en el muro se convierte en un tejido de simbolismos donde podemos ver al pino como una planta sagrada; la cruz cristiana como un elemento añadido a la mencionada comunidad; la tradición curandera de la zona; la muerte como pieza central para el entendimiento de la vida; la conciencia clave de los opuestos; la sexualidad del ser humano y la naturaleza.

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Actualmente y tras haber viajado en alguna ocasión para su apreciación en Tuxtla Gutiérrez, el mural se puede apreciar todavía en la sección etnográfica en la Sala Maya que trata sobre tierras altas. Para conocer más del trabajo de Carrington, puedes leer Cómo distinguir entre la pintura de Remedios Varo y Leonora Carrington, además de conocer Las frases de Leonora Carrington para entender la razón del corazón.



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Eduardo Limón

Eduardo Limón


Editor de Fotografía y Moda
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