
Sin aún conocerte,
una noche vi tu Estrella en el cielo
y su fuerza me guió
hasta el amanecer;
su luz se convirtió
en el Sol de mis horizontes.
Pasé la mitad de mi vida
componiendo poemas
en forma de escalera
para poder subir hasta las nubes…
Y allí estuve la otra mitad, esperándote,
… Sentada a varios metros del suelo …
Con el alma palpitante,
con el corazón más vivo.
con los ojos radiantes de pensamientos
y los labios llenos de sueños,
encarnados de ti.

