¿Cómo huimos de la vida? ¿Qué tan difícil es aceptar que nadie nos espera al final del camino?:
Ni Leonard Cohen fue capaz de escapar en este mundo,
¿qué te hace pensar que tú lo harás?
El reloj sigue girando
y los cielos se multiplican en su muerte,
los espejismos del día tras día,
la juventud se enferma
y la carne palidece.
Te pondrás tan blanco como el olvido.
Nadie ha podido, ni Einstein pudo,
también perdió fuerza y sus músculos se secaron,
sus ojos se llenaron de recuerdos
que casi lo dejan ciego,
y su mandíbula masticó aires de ultratumba.
Ni te imaginas lo que viene por ti,
primero tus ancestros,
ahora tú, ancestros de tus futuros.
A Dalí se le derritió la piel como sus relojes,
las rodillas le complicaban caminar.
Hemingway prefirió el suicidio.
Pronto, tan pronto, vivirás la soledad
de ir cayendo poco a poco.
Al caer el sol serás un moribundo
y esa piel derretida pronto te alcanzará.
Más allá de ello, el viaje no sigue
y nadie te espera.
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Alguna vez te has preguntado, ¿por qué vestir como un escritor se ha puesto de moda?
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Jesse Herzog.

