Su textura es compacta. Tiene piernas bravas, culo prominente, erigido sobre la mezcla de razas. Cabellos negros, oscuros como sus deseos, me ama sin reclamar nada. Su paseo por esta vida se antoja ligero y simple. Me comparte alguno de sus anhelos, uno de ellos el de escribir con sentimiento.Si tan sólo yo pudiera. Le he regalado un cuadernillo, un libro para que empiece la aventura. Mi mulata lee y escribe, y luego me pregunta el significado de algún vocablo o enunciado. Sonriente, con ojos verdaderos se encoge y apunta.Mi mulata arde en fuego. Me pide sexo sin miramientos, me besa con cariño, me abraza sin recelo. Nos fundimos en nuestros caprichos. Nos incendiamos juntos.Mi mulata espera en la locura, advierte en la cordura, respira en las frívolas calles de La Habana. En un brevísimo instante puede suceder una vida. Ella lo intuye, yo lo creo, ambos andamos sobre las palabras con las avenidas como testigos de nuestro romance recién parido. Mi mulata me cuenta con excitación que tiene una historia:
Es la de mi vida, una llena de carencia, incertidumbre, silencio. Quiero contártela. Asiento con la cabeza y le insisto que lo haga lo antes posible. Acabará con nosotros, me dice. No dejes que se acabe nunca, tú historia es extensa aún, reviro. Mi mulata le da una buena bocanada a su cigarro suave y bebe Ron con cola.
–Me gusta como preparas los tragos –confiesa.
–Me operaré las tetas –me enseña el recorte de una revista. –Así como ella. ¿Qué te parece? –pregunta.
–Hermosas –respondo.
–Pronto, a tu regreso me verás distinta. ¿Volverás verdad?
–Estaré contigo –le susurro.
Me besa con ternura y fuego.Su pequeño se acerca, un “abado” de tres años que seduce con su sonrisa y presencia. Le toco sus rizos, me mira hacia arriba, abraza a su madre. Mi mulata me ha invitado a una fiesta en el vecindario de su hermana. Tan pronto llego me abraza, nos besamos. Todo es libertad y soltura, sencillez y ritmo. Cenamos y bebemos, dormimos a pierna suelta. Hicimos el amor con nuestra respiración y caricias genuinas, como si de años nos conociéramos. A nuestro alrededor otros seres dormitan. Su hermana, su cuñado y un par de primos que allí cohabitan.

