
Cuando ya no existan
clasificaciones permanentes
de castas ni de clases,
ni mucho menos barreras infranqueables
o difíciles de flanquear;
de suerte que, todos podamos
(si eso es lo que queremos)
aspirar a un mismo punto;
de suerte que, se hagan normas comunes
con las cuales ya no se midan
a los hombres por anticipado.

