“La ópera contiene las emociones humanas en su forma más simple y elemental, como los axiomas en las matemáticas: no son reductibles. Es por esto que las emociones en la ópera son tan esquemáticas y potentes. La ópera implica el peligro, el caos, la desolación, pone al público al límite de todos ellos, y tal vez un poco más allá”.
Werner Herzog
La mayoría de nosotros alguna vez ha visto por televisión, en carteles o películas, a grandes hombres y mujeres sobre el escenario de un teatro, cantando de manera envolvente y fuerte, mientras sus rostros se crispan ante las emociones que hacerlo les provoca: cantantes de ópera; género musical y teatral que podríamos definir como “una composición dramática y musical en la que un texto dialogado se canta y se escenifica con acompañamiento de orquesta”. Pero en realidad, la ópera es mucho más que esto. Es un concepto universal que todas las culturas y lenguajes pueden llegar a comprender e incluso compartir; solamente es necesario tener los oídos y los ojos del corazón abiertos, ya que es la expresión de los sentimientos y emociones humanas, representados sobre un escenario que es testigo de diálogos y melodías, hechas para el placer de los sentidos de los espectadores.
La Voix Humaine es una ópera de un acto para un sólo personaje, con música de Francis Poulenc y libreto de Jean Cocteau, basado en la obra de teatro escrita en 1930. La mezcla de estos dos genios en una composición ha dado como resultado una ópera que gozó de tal renombre en su época, que los ecos de su éxito aún retumban en nuestros años, donde ha empezado a cobrar interés de nuevo debido a su enérgico libreto y apasionante música, y se ha posicionado como una de las obras contemporáneas más aplaudidas y reconocidas.
Esta ópera nos transporta a mediados del siglo XX y nos presenta la escena de una mujer elegante y sofisticada hablando por teléfono con un receptor invisible e inaudible. En esta turbulenta llamada, la dignidad se transforma en desesperación cuando la mujer, al sufrir el abandono y desprecio de su amante, intenta conservarlo, y es cuando podemos comprobar que la ópera tiene la singular maestría de conectar el presente con el tiempo, lugar y situación que nos narra el personaje, al tocar las fibras más profundas y sensibles de nuestro inconsciente, haciéndonos sentir la misma impotencia y consternación del personaje cuando se supone, somos solamente espectadores.
Es imprescindible contar con los mejores talentos para llevar a cabo la constante tensión dramática por la cual es reconocida esta ópera, la cual ha sido representada alrededor del mundo, mostrándonos que el lenguaje artístico es universal, conectando a los espectadores desde lo más profundo de las entrañas con el dolor de la protagonista.
Distintas actrices y arreglos musicales diversos, han llevado al disfrute de esta obra de distintas maneras; ya sea una ópera a la tradicional usanza o una musicalización más contemporánea, “La voz humana” tiene el poder de envolver a todos los espectadores por igual.
Esta obra también se ha representado como pieza teatral, es decir, sin el guión operístico, dándole un toque diferente a la trama, no mejor o peor, simplemente apegado a principios teatrales distintos, usando adaptaciones, recursos diferentes y escenarios únicos.
Nunca es tarde para permitir que el arte nos sorprenda y enamore una vez más en sus diferentes tipos de representación, permitiéndonos observar que una historia puede ser contada de distintas maneras, dependiendo del contexto, los creativos involucrados, los actores actrices y los músicos; iluminadores y escenógrafos dan el toque soberbio al ambiente representacional.
Podría parecer que la ópera se ha convertido en obsoleta; sin embargo, esta obra nos muestra que no es así, y que no está destinada a desaparecer.
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El arte es uno de los medios de comunicación y comunión más poderosos que existen, siendo el arte teatral uno de los más importantes, por esa razón te compartimos las Obras clásicas que todo amante del teatro debe conocer.

