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Condenado eternamente a soñar sin ella, a soñar despierto

Condenado eternamente a soñar sin ella

Condenado eternamente a soñar sin ella

Cuando el amor termina, parece que vivimos en una constante pesadilla, cuyos recuerdos no dejan de taladrarnos la cabeza:

Acomoda todo

perfectamente:

extiende las sábanas,

esponja la almohada

recuéstate,

piensa en ella,

en ti.

Desnúdala y desnúdate

piensa en ella:

en sus mejillas,

en ti,

cuando le robaste besos.

Recuéstate con los ojos abiertos

sin su luz, sin su cuerpo.

Condenado ahora

eternamente

a soñar sin ella

a soñar despierto.

**

Amamos tanto y tan fuerte que cuando algo se rompe dentro, duele como si nos sometiéramos a un transplante de corazón abierto y sin anestesia, pues “Yo no sabía lo que era sufrir hasta que te alejaste”.

**

Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Paige Margulies.

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