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Mi primer amor partió cuando el amor de su vida tocó a su puerta

Mi primer amor partió cuando el amor de su vida tocó a su puerta

Mi primer amor partió cuando el amor de su vida tocó a su puerta

Todos recordamos nuestro primer amor, esa primera experiencia al lado de alguien que nos permite dejar ser y querer crecer. A veces nostálgico y dócil, otras fuerte y rebelde; se recuerda, se guarda en el corazón y en el alma, porque cuando se marcha, tal vez nos deje derrumbados, sentimentales, pero en el momento preciso para seguir el camino y querer volver amar.

Me dio un beso en la frente y luego se fue

Mi primer amor partió cuando el amor de su vida tocó a su puerta.

Mi primer amor me enseñó que cuando se quiere a una persona se le respeta y se habla con la verdad.

Junto a él aprendí a controlar las mariposas que se alborotaban cada vez que lo veían, a calmarlas y a convertirlas en grandes momentos de risas y sueños. 

Gracias a mi primer amor conocí los celos, los sentí, los grité y los reproché.  

Conocí que el amor debe ser sincero,

En ocasiones debe ser subversivo.

Debe ser comprensivo, siempre honesto.

Por eso mi primer amor partió, se fue cuando el amor de su vida tocó su puerta.

Me habló con la verdad, se lo agradecí y dije adiós.

Me dolió y no quise saber de él por un tiempo. Dejé pasar el dolor, lo sufrí, lo lloré.

Mi primer amor me enseñó que debemos luchar por quien queremos, por quien nos hace sentir emociones inexplicables y que no podemos dejar ir.

Mi primero amor me protegió, me cuidó, aprendí acariciar con el alma, a extender los brazos con franqueza y a besar con el corazón.

Aprendí a leer poesía, a dedicar canciones y a escribir cartas, de aquellas que se escriben con cariño, afecto y amor.

Así partió mi primer amor, para ser feliz y dejarme serlo.

Gracias por llegar a mi vida; gracias, primer amor, por enseñarme que siempre se debe amar con el alma.

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Que te rompan el corazón por primera vez es una de las sensaciones más dolorosas que experimentarás, pero después aprenderemos la lección y comprenderemos que, a pesar de que al inicio no entendimos las razones por las que las cosas no funcionaron, debió ser así para crecer.

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Las fotografías que ilustran el texto pertenecen a Kat Irlin; conoce más sobre su trabajo dando click aquí.

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