Te presentamos un poema que llegará directo a tus sentidos:
Qué sentido tiene conservar el tacto
si aquella flor que besaba mi follaje
se rindió ante el primer otoño.
Qué sentido tiene seguir siendo arcoíris
si los animales sólo quieren blanco y negro
si te marchas con cada atardecer.
Qué sentido tiene el latir entre mis pechos
si esos pies no me envuelven a mí
si esa boca nunca me llamó
¿Qué sentido tuvo escribir un verso
si aquel tímpano no me celebró?
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Cuando la brisa de la noche fría me abraza, se desploma el baúl en el que me convertí. Millones de cosas llenas de polvo, lugares congelados en recuerdos, personas que comienzan a ser sombras; allí todo se transforma.
Muros se desmoronan mientras sólo me limito a miradas taciturnas que me transportan a donde siempre he pertenecido; sinfonías de aire melancólico me recuerdan lo ilusorio tras un querer ávido…
Noches bohemias que me abrazan, noches como ésta que me enseñan el laberinto que habito y me temo transitar.
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La belleza se puede encontrar en cualquier detalle que nos rodea, cuando nos dirigimos al trabajo, a ver a nuestros amigos, el momento en que las nubes se precipitan para darle paso a la lluvia, los buenos días de la persona que amamos… o en simples pinturas hiperrealistas que muestran la belleza de la condición femenina.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen al Oleh Slobodeniuk.

