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Su cabello dibujaba olas, su piel estaba llena de estrellas negras

Su cabello dibujaba olas

Su cabello dibujaba olas

A continuación se comparte un poema escrito por la joven autora Irma Herros, quien hace uso de sus recursos literarios para construir un verdadero y sentido homenaje a la ausencia, con referentes amorosos muy puros y sublimes.

Breve tributo a María…

Ella tenía la sonrisa entumida y la mirada risueña…

Manos que hacían magia, pies que no bailaban ni media melodía.

Su jardín era una huerta de remedios y flores,

su cocina, un comedor abierto para cualquier visita.

Caminaba como volando sobre las piedras;

ágil, ligera, dueña de toda la gracia, gentil para con cualquiera.

Su cabello dibujaba olas, su piel estaba llena de estrellas negras.

Ella tenía uñas aperladas y voz que propagaba paciencia.

Su garganta desafinaba al compás de la trova

y siempre recorría la cortina para mirar hacia afuera.

Su cama era el único lugar donde los monstruos no subían,

sus brazos, un refugio para mí, y para mis compañeros de vida.

¿Quién frenó los años de María?

Tal vez me falte su regazo, pero me sobra conciencia para pensar en ella;

en sus consejos, en su forma de hacer paz y evitar la guerra.

Te extraño hace más de siete años, te amo como el primer día.

*

Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Andrew Wilson.

***

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