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Suspenderé el tiempo para congelar cada movimiento

Suspenderé el tiempo para congelar cada movimiento

Suspenderé el tiempo para congelar cada movimiento

Hay adioses que no se anuncian, que no se enuncian; hay adioses que simplemente nacen para no morir nunca…

Para comenzar, voy a deletrear tu nombre,

despacio y con dulzura

de tal manera que te vuelvas loco,

para que de repente pierdas el control

y tus modales queden de lado.

Poco a poco te diré de manera sutil que te quiero,

mis brazos estallarán al rozarte

y mis piernas serán columnas fuertes para no desvariar.

Los dedos de mis pies serán traviesos,

los hombros serán armas de seducción

y sin más, te acelerarás contra mí,

querrás regresar a ese momento;

suspenderé el tiempo para congelar cada movimiento,

la luz se extinguirá

y sentirás un cosquilleo familiar.

Sin duda, no sabrás cómo reaccionar;

me preguntarás a dónde voy:

te diré cosas sin sentido

pero estarás en el éxtasis,

susurrarás que quieres volver…

pero todo debe finalizar

y para acabar te dejaré ir para que no regreses.

**

El amor nos puede volver locos cuando las emociones se desbordan y ya no somos capaces de contenerlas, conoce la historia del hombre que causó que dos poetas se quitaran la vida por su amor.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Henar Bengale.

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