Ícono del sitio Cultura Colectiva

Te miro y pienso: eres un poeta y harás de mi cuerpo una hoja en blanco

Te miro y pienso: eres un poeta y harás de mi cuerpo una hoja en blanco

Te miro y pienso: eres un poeta y harás de mi cuerpo una hoja en blanco

Los poetas suelen tener un misterio que nos atraen, tal vez por sus ojos verdes, la pasión con la que escribe, o porque nos volvemos su inspiración:

Quiero grabar tu mirada en mi memoria.

Plasmar tus ojos verdes en los míos;

no digamos nada, sólo escuchemos nuestras pulsaciones y suspiros

que se envuelven en una brisa al rozar nuestros cabellos.

Siento tu mirada frente a frente,

fingiendo no saber nada

y quedaros mudos un instante.

Te miro y pienso: eres un poeta.

Tu figura, tu rostro, tu semblante, todo aquello que te identifica.

Tus palabras, tus letras y lo que reflejas.

Es de escritores compartir ideas,

unir palabras y crear sentimientos

plasmados en papel.

Tus ojos verdes brillantes manifiestan inspiración de lo que te rodea.

Un aura pura transmite tu pasión, tus sentimientos.

Todo es tan natural en tu ser, en tu alma.

No hay nada más pacífico que contemplarte suspirar y pensar.

Quizá nuestra amistad debe ser así,

sin palabras, sin largas conversaciones,

sólo saludos a lo lejos, moviendo nuestras manos y sonriendo.

Dejé mis sentimientos a un lado para tener otras prioridades, y no sólo por eso,

entendí que era un amor pasajero,

que no me mirarías de la misma forma en la que yo lo hacía.

Porque te miro y no volteas.

Es como si las sombras se desvanecieran en tu mirada.

No hay nada más admirable, más letífico que tus ojos en verde pastel.

Te miro y no hay destello.

Me desvanezco en un abismo profundo,

nunca pude decir “te quiero”;

no fluyen las palabras, no existe manera de expresarlo.

**

Estas son las 10 reglas que debes seguir si quieres pertenecer al Club de los poetas.

**

Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a India Earl.

Salir de la versión móvil