
Déjame desde aquí decir lo que siento,
en esta pequeña habitación
y terraza que se asoma al cielo
mismo que nos abrazó en su seno.
Cuando pienses en México
recuerda mi tacto
y el llanto del cielo
aquella tarde en silencio.
Desde mi ventana envío un beso
que cruza el océano,
la luna ilumina un profundo misterio,
implorando no olvides los momentos de fuego,
Me robó el alma con un beso
la primavera con su aliento,
cada pálpito sin saberlo
y cada segundo del invierno.
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Las fotografías que acompañan el siguiente poema pertenecen a Martina Matencio, conoce mas de su trabajo aquí.
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El amor nos eleva y nos hace sacar lo mejor de nosotros mismos cuando creímos que todo estaba olvidado. Si crees que en ocasiones te faltan las palabras, te dejamos estos poemas anónimos que desearías que fueran tuyos.

