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Ya no espero tu cuerpo en mi cama

Ya no espero tu cuerpo en mi cama

Ya no espero tu cuerpo en mi cama

Quizá ya has dejado de esperar a esa persona, pero no de pensarla:

Tu beso no fue nada, no me hizo sentir enamorada, significó poco. No me sigue importando tú acento, no me importa para nada tus talentos.

Tus brazos no me hicieron sentir como sablazos. Tus ideas no son compatibles con las mías, porque tu mente es un huracán sin reparo. Nunca busqué tu abrigo cuando terminamos, nunca te lloré todas las noches hundida en mi almohada. Tu pasión nunca la necesité; de hecho, con la soledad recuperé mi razón.

No pensé jamás en salir a buscarte, no miré nunca el vacío y pensé en ti. Tus fotos ya no están en mi cajón, he sabido salir del gran hueco que dejaste en mi corazón. Tomé la iniciativa de olvidar, no tengo nada en mi mente, tus recuerdos se han vuelto pasajeros. Hoy puedo mirar atrás y no añorarte.

Ya no espero tu cuerpo en mi cama, ya tu amor no me viene en gana. El viento nunca confundió tu aliento, ni soñé con enredar mis manos en tu pensamiento. Nunca imaginé volver a verte y reponer nuestro estado.

He sabido enterrar nuestra historia, esto se lo llevó el viento, parece que fue hace 10 años, comencé a andar en nuevos caminos.

Ya no pido para que vuelvas y compongas este desorden lleno de malezas. Hoy sonrío y no es falso, hoy camino y no me caigo.

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Escribir para curar un corazón roto, para dejar libre el sentimiento, escribir para que “sepas que lo único que deseo es no olvidarte”.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Jesse Herzog.

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