"Los Hartos", rebeldes del arte en México
Arte

"Los Hartos", rebeldes del arte en México

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Por: Natalia Lomelí

24 de noviembre, 2015

Arte "Los Hartos", rebeldes del arte en México
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Por: Natalia Lomelí

24 de noviembre, 2015




La Historia del Arte en México durante el siglo XX reconoce al muralismo como la vanguardia que posicionó el arte latinoamericano ante la mirada del mundo entero. Rivera, Orozco, Siqueiros y Kahlo son conocidos por el imaginario colectivo como el círculo intelectual que definió el rumbo de la cultura y las artes en México. Sin embargo, uno de los secretos a voces del arte de nuestro país revela que el círculo más innovador fue en realidad un pequeño movimiento de artistas cuya visión transformó en sólo unas horas la forma de entender todo nuestro sistema del arte: "Los Hartos".

"Los Hartos" fueron  distinguidos por su irreverencia al rechazar el arte de contenido social y político que dominaba la escena cultural en ese momento, se decían cansados de que la actividad artística se redujera al muralismo y a los temas rurales y nacionalistas. En el manifiesto "Estamos hartos" , redactado por Mathias Goeritz, se expresaban contra la prisión de las normas arbitrarias que encerraban la creación artística:

“Estamos hartos de la pretenciosa imposición de la lógica y de la razón, del funcionalismo, del cálculo decorativo y, desde luego, de toda la pornografía caótica del individualismo, de la gloria del día, de la moda del momento, de la vanidad y de la ambición, del bluff y de la broma artística, del consciente y subconsciente egocentrismo, de los conceptos fatuos, de la aburridísima propaganda de los ismos y de los istas, figurativos o abstractos. Hartos también del preciosismo de una estética invertida; hartos de la copia o estilización de una realidad heroicamente vulgar”.


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Estaban cansados de tener que encasillar sus obras de arte para que fueran reconocidas y validadas como tales, eso causó que decidieran levantarse contra el arte oficial a través de una creación libre que dialogaba con un pensamiento filosófico serio e irónico al mismo tiempo. Su estética, aunque tenía tintes del dadaísmo, se inclinaba más por la categoría de un realismo moral, al expresar las formas de la protesta y el anti-arte. 

El 30 de noviembre de 1961, en la icónica Galería Antonio Souza, que se encontraba ubicada en la calle Génova en la Colonia Juárez en la Ciudad de México, se llevó a cabo la exposición "Los Hartos" que se ha conservado en la memoria histórica como un mítico rumor del mundo artístico debido a que solamente duró una noche, generando el desconcierto de la prensa y de los asistentes que acudieron ese día a una de las galerías con más prestigio en la ciudad y al llegar se enfrentaron con una confusa mezcla de dadá y burla. Una noche les bastó para poner de cabeza el panorama artístico de la ciudad. 

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Como parte de la exposición cada uno de los doce participantes representaba un oficio distinto, así dejaban de ostentar por unas horas el título de artista para ser simplemente hartos, involucrando a los visitantes en ingeniosos juegos de palabras al anexar la "h" incial de hartos, una letra considerada muda como protagonista en una  exposición que tenía mucho que decir. 

Mathias Goeritz, tomó el papel del "hintelectual" del movimiento y presentó un "Mensaje de oro" como la pieza que contrastaba en la sala con el resto de las obras enfatizando el aspecto  industrial de una producción desprestigiada. José Luis Cuevas interpretó un "hilustrador" de la inexistencia, en la obra "Visión panorámica del arte actual" que era un dibujo de un cuadrado con grafito sobre el muro blanco de la galería, un espacio vacío que contenía la ideología del "hartismo" respecto al arte mexicano de la época. Incluso participó Inocencia, el "have" de la muestra, una gallina que tuvo su corral en la sala al resguardo de su obra "huevo".




Pedro Friedeberg fue el "harquitecto" de la muestra al presentar "La mesa inútil o antifuncional" como burla al funcionalismo arquitectónico que consideraba cuadrado y aburrido. Benito Rodríguez fue el "hagricultor" a cargo de la pieza "Harta fruta", una instalación compuesta por una penca de plátano sobre el muro acompañada de una canasta con fruta; Agripina Maqueda plasmó una rienda en la pared de la galería de acuerdo a su papel de "hinstitutriz", mientras que Jesús Reyes Ferreira fue el "hembarrador" de papeles, oficio con el que describían el vicio de la pintura mural que se negaba a renovarse.

La exposición eliminó la solemnidad de los pasillos de la galería de arte donde, por el contrario, esa noche se vivió el escándalo de uno de los actos más rebeldes que el arte mexicano ha presenciado. 

 


El principal descontento que "Los Hartos" querían expresar era contra el Dadá, por ello parodiaron los ready made y el performance. Su postura recordaba que incluso el propio Duchamp se oponía a que sus objetos fueran aceptados tan fácilmente como arte. "Los Hartos" también querían reivindicar el trabajo creativo y artesanal del proceso artístico, abrir un espacio de expresión inspirado en la locura y la creatividad infantil que surge del juego y que ellos consideraban una creación completamente pura más allá del arte, su pensamiento anterior estaba presente en la obra "El iluminado", en la que Kati Horna retrató a un enfermo mental recluido en el hospital psiquiátrico "La Castañeda" como una manera de que la locura que la sociedad evade estuviera presente en la Galería Antonio Souza. Además, destacó el trabajo del "haprendiz" de la exposición, Óscar Asta: un niño de siete años que expuso un dibujo abstracto. Las obras anteriores recordaban a los asistentes que , en palabras del propio Goeritz: "la obra humana en la actualidad, se presenta con más vigor donde menos interviene el llamado artista".


El trabajo de "Los Hartos" fue absolutamente transgresor ante las normas que someten a los procesos de creación que deben ser tan libres como el espíritu humano. Acusaron a las galerías mexicanas de su época de privilegiar sólo a las élites atrapando al arte entre cifras y telarañas de relaciones mercantiles. Invitaban a los asistentes a unirse con su radical hartazgo, con el único requisito de llenar una solicitud para ser un "hartista" más en la lucha contra el régimen absolutista del arte. 

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Pocos son los registros que se conservan de uno de los momentos más reveladores del arte en México, de esta exposición que terminó súbitamente cuando la surrealista Alice Rahon arrojó " Huevo" la obra de Inocencia, la gallina "hartista", estrellándolo contra el cuadro vacío ilustrado por José Luis Cuevas. 

Hay críticos que consideran a los "hartistas" como los padres del conceptualismo mexicano, mártires de los estrechos límites de la esfera artística del siglo XX. Su exposición, aunque efímera, puso en tela de juicio al arte desde las perspectivas del mercado, la creación y su relación con el público. A través del juego y del humor se quejaron con sarcasmo ante la pobreza imaginativa del arte de su época, y manifestaron el anti-arte como la única respuesta ante su desesperación. Más allá de los juicios y posturas, "Los Hartos" no fue una exposición de arte, fue una denuncia a gritos que se ahogaron tras las blancas paredes de la galería. 

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Referencias: