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Los museos son cosa del pasado, el arte vive fuera de ellos

Arte Los museos son cosa del pasado, el arte vive fuera de ellos


Ante la controversia por la entrega de premios Oscar, muchos han intentado ser la voz de la razón, pero tal vez, quien ha dado el comentario más acertado es el actor y cantante Ice Cube. Él no está interesado en boicotear una entrega de premios que nunca se ha fijado en su trabajo o en el de muchos otros artistas. “Es sólo un premio, eso no demuestra la excelencia y mis películas son dirigidas a mi público, no a una institución”. Las palabras del rapero originario de Compton tienen eco más allá del mundo del cine comercial, el arte atraviesa ese paradigma desde hace más de un siglo.

Según Néstor García Canclini en su libro “Culturas híbridas”, el museo ha sido la institución que ha dictado las reglas en el mundo del arte. Desde mediados del siglo XX la situación comenzó a cambiar cuando las galerías, los críticos y los medios de publicidad consiguieron más poder al ser ellos también quienes dictaban lo que era arte. Esto significó un cambio en el mundo del arte, pero no alteró la palabra final que la institución museística continúa teniendo. El problema reside justo en ese paralelismo que se puede hacer con la controversial premiación cinematográfica antes presentada: la gente al mando no se ha adaptado a la situación actual que el mundo del arte vive. Claro, su tarea es buscar lo mejor y mostrarlo, pero con una diversidad tan amplia como la actual es increíble ver lo que sucede en los museos alrededor del mundo.

palacio de bellas artes

A pesar de un incremento de hasta 200% en los precios de las entradas a los museos, la coordinadora de Artes Visuales del INBA, Magdalena Zavala, dice que el costo de las entradas no afecta al público nacional. Los precios no se habían modificado desde hace 20 años.

Isaac Kaplan pone varios ejemplos en su ensayo para el sitio Artsy titulado “The Most Relevant Art Today is Taking Place Outside the Art World”. Kaplan habla del performance de la estudiante de arte Emma Sulkowicz, quien a partir de una agresión sexual por parte de un compañero decidió cargar el colchón de su dormitorio a donde quiera que fuera hasta que el agresor se fuera del escuela o fuera expulsado. La acción duró ocho meses, pues la escuela nunca hizo algo al respecto y Emma se graduó con un colchón en los brazos. Más allá de una declaración estética, es una llamada social. Emma no busca mostrar algo bello sino denunciar e intentar cambiar algo por medio del arte. Para ella lo más impresionante fue la recepción de sus compañeros. Mientras en Internet la gente que defendía los derechos de los hombres protestaba contra ella, la gente con sentido común se acercó a ayudarla, a cargar ese peso y así transformar una protesta en una obra de arte y después en una obra colectiva.

los museos son matrres  
Son acciones como estas las que realmente están definiendo la palabra arte. El museo se ha convertido en un espacio de exposición para ciertos personajes privilegiados. Retrospectivas es lo que ahora encontramos en la mayoría de los museos. Visitas al pasado, a la obra de alguien con más de 50 años cuyas obras tienen más de 20 años. No es que eso no deba ser exhibido, pero el trabajo actual se está deslindando de la institución después de años de ser ignorado. Muchos artistas sueñan con ser exhibidos en esos museos reconocidos a nivel nacional o mundial, pero al no encontrar una oportunidad han optado por utilizar otros medios. Un ejemplo son las plataformas digitales y las acciones sociales. Además, las nuevas obras de arte se conciben de distinta manera.

los museos son marcha

Durante las marchas en la Ciudad de México suceden muchos performance que hacen denuncia social y llaman a la acción.

Hoy las acciones sociales son consideradas obras de arte, pues muchos artistas han pasado del dibujo o la escultura a la conceptualización, pero no todo termina siendo una caja de zapatos en una galería. Hay artistas cuya obra es plantar vegetales en una zona marginada, después ayudar a los residentes a vender esos productos incrementando su poder adquisitivo y mejorando la zona urbana. La obra de arte se transforma, ahora no se trata de un objeto tangible con un fuerte discurso retórico. Se trata de toda una acción colectiva que no se puede enmarcar o exhibir. De nuevo, tal como sucedió con el situacionismo a mediados del siglo XX, la vida se convierte en la obra de arte.

los museos son vegetales  
Este no es el fin de los museos, es lejano el día en que veamos que el arte consagrado es accesible a todos, también es lejano el día en que las instituciones cambien la forma de escoger y exhibir artistas. En un mundo en el que el Museo Guggenheim hizo su primera retrospectiva enfocada a una artista afroamericana (Carrie Mae Weems) en 2014; es claro que las cosas aún necesitan mejorar mucho. El mundo del arte ya se transformó, las instituciones se deben adaptar al trabajo de los artistas jóvenes y no de la otra forma, ellos son quienes deben abrir los ojos a una nueva generación que está dictando sus propias reglas y así evitar lo que sucede generación tras generación, ver a un grupo de artistas luchar toda su vida para ser reconocido sólo cuando tiene más de 50 años. Que sea lo normal no implica que sea lo ideal. Street art, performance, arte plástico y acciones sociales. El arte se encuentra en las calles, la hacen colectivos, comunidades y más. No es arte por el arte, es arte para la gente, arte que realmente transforma imaginarios y vidas, es arte que no merece estar en una vitrina de cristal en un salón donde nadie puede acercarse a él.

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Fuente:

Artsy

La Jornada


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