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Memoria: Paraíso del que no podemos ser expulsados

Arte Memoria: Paraíso del que no podemos ser expulsados

Como diría el escritor y matemático Lewis Carrol ¡Qué pobre memoria es aquélla que sólo funciona hacia atrás! Y si entendemos a la memoria como un recurso de visualización del pasado y no como un complejo mecanismo generador de posibilidades, historia y presente, de inmediato sabremos por qué este concepto tan usado es tan poco entendido.

 

La expansión del término memoria: su poética, estética y hasta su matemática, son exhibidos en la instalación que lleva el mismo nombre, muestra del artista sonoro Daniel Hidalgo que se presenta en el Centro de Cultura Digital; donde el artista nos invita a reflexionar sobre el carácter de los recuerdos, su durabilidad, su permanencia y el infinito poder de cambiar el presente a través de un juego entre  sonidos (palabras) y  reverberaciones reflejados en el espacio de exhibición, lo que produce una representación gráfica de dichos sonidos que se expresa mediante el cambio de colores. Los sonidos graves hacen que el espacio se ilumine en tonos rojos y los agudos en tonalidades azules.

 

 

Los espectadores se enfrentan a la pieza por medio de un micrófono y un texto en el que se lee a qué suenan tus recuerdos, en ese mismo instante la articulación entre sonido, imagen y color hace su trabajo; tus palabras generan el movimiento e intensidad de las luces y lo que resulta más lúdico es que se van acumulando, de esa manera la combinación entre el proceso físico de la reverberación y las vibraciones de los sonidos generan un entorno un tanto mágico en el que tu memoria y la del otro se vinculan para producir una obra que en todo momento está en construcción o, como bien dice el artista, para generar una memoria a corto, mediano y largo plazo hasta el final de la exhibición, misma que genera una conciencia de lo que somos y decimos.

 

 

Lo más interesante de esta obra es la intención de Hidalgo al producir un paralelismo entre la memoria y la reverberación, ya que exhibe a ambos conceptos como una reproducción del pasado. “Mientras los recuerdos son una repetición de algo anteriormente vivido, la reverberación no es más que una ligera permanencia del sonido una vez que la fuente original ha dejado de emitirlo. La reverberación, al modificar los sonidos originales, altera notablemente la percepción del sonido emitido; entretanto, los recuerdos son capaces de modificar nuestra percepción del pasado y afectar la manera en que interactuamos en el presente”. De ahí que lo que percibimos en la iluminación del espacio no sea sino un reflejo de los diversos matices de una memoria  individual que a la vez es colectiva, pero que al mismo tiempo se convierte en un instante del ahora.

 

 

Cuando visites la instalación procura hablar muy fuerte y gritar tus recuerdos...  sólo así los verás. Tal vez porque, como dice el propio Hidalgo, lo importante es que te des cuenta que todo lo que haces genera memoria...

 

Memoria estará en exhibición hasta el 27 de enero del 2013 en la Sala El Memorial del Centro de Cultura Digital en un horario de lunes a domingo de 11:00 a 20:00 horas.

 


Referencias: