México en los 80 y 90: el arte y sus espacios alternativos

México en los 80 y 90: el arte y sus espacios alternativos

Por: Helena -

A mediados de los años ochenta surgen en México una serie de espacios alternativos para la creación y recepción del arte. Jóvenes quienes incursionaban en propuestas artísticas con distintos lenguajes como el performance, la instalación, el video, la fotografía y otras técnicas que difícilmente serían acogidas por museos y galerías, comienzan a crear espacios que refugiaran este nuevo arte experimental.

espacios alternos para el arte

El centralismo o elitismo que existe en las galerías de prestigio y los museos del país, hace que surja la necesidad de encontrar dónde exhibir y promocionar obra sin restricciones políticas ni morales, generando con ello oportunidades a las nuevas generaciones de artistas emergentes que no tenían la posibilidad de mostrar su obra en otros lugares.

El espacio alternativo ofreció una opción para la difusión, el consumo y la reflexión de esta serie de propuestas, dadas por artistas de vanguardia. El contexto artístico de México de algún modo orilló al surgimiento de estos espacios. La censura por parte del gobierno y la falta de libertad de expresión estaban muy presentes en la sociedad, lo que causó que artistas crearan no nada más arte de denuncia sino espacios contagiados de ese discurso.

espacios para el arte

Es debido a esta limitación de lugares, y represión de exhibición, que surgen los espacios alternativos, no en busca de una exclusividad sino de una apertura hacia nuevas propuestas. Buscaban expandir las alternativas, eran lugares para que jóvenes expusieran su arte bajo sus propios intereses sin mediación del mercado de arte o burócratas, alejados de las restricciones de tipo político, mercantil o artístico. Los artistas fueron los fundadores de estos espacios, por tanto eran lugares creados respondiendo específicamente a sus necesidades. Ellos no buscaban integrarse a la institución ni al arte oficial, ya que eso era parte de su alternatividad, sino que más bien buscaban la ampliación del arte.

La difusión de los eventos y talleres de estos espacios fue limitada. Se pasaban de voz en voz, los invitados eran amigos de artistas y las invitaciones se daban de mano en mano. Los medios de difusión masiva no eran co-participes de este tipo de espacios. Su público se limitaba a estudiantes de Arte, Historia y al pequeño círculo del mundo artístico extraoficial. Eran espacios que se autofinanciaban y que buscaban darle salida a otros tipos de expresión artística.

Algunos de estos espacios fueron:

la quiñonera

La quiñonera. Espacio creado por los hermanos Quiñones y Rubén Bautista, promotor de arte y museógrafo. Se enfocaban en la exhibición y producción de arte. La casa donde ellos habitaban se convirtió en un taller común, lugar de trabajo, reunión y fiestas. Al principio no tenía intenciones de convertirse en un espacio público, sin embargo, con el tiempo adquirió cierta fama en el mundo del arte y se transformó en un espacio de exposición. Sus actividades se centraban en hacer exposiciones colectivas de artistas, generalmente jóvenes de 20 y 30 años, cuya obra se caracteriza por su condición experimental. Presentaba arte estrictamente contemporáneo. La quiñonera fue el primer hogar de varios artistas contemporáneos como Mónica Castillo, Diego Toledo, el grupo SEMEFO, Héctor y Néstor Quiñones, y grupos musicales como Caifanes o Santa Sabina encontraron en este lugar un punto de inicio.

la quiñonera


La Panadería. 
Espacio que buscaba incidir no sólo en el curso de algunos artistas sino cambiar y revitalizar el diálogo entre el arte y la comunidad. No querían sustituir instituciones sino generar un nuevo espacio. Asimismo buscaban contrarrestar el sesgo que había en las ciudades, que evitaba una convivencia comunitaria. También exhortaban a los artistas a tomar riesgos y experimentar. Se planteaban actividades diversas –algunas planeadas y otras espontáneas- a fin de generar espacios de libertad de expresión y denunciar aquello con lo que se estaba inconforme. Tuvo un gran dinamismo, esto los llevó a tener una influencia importante en el ámbito internacional. Su obra se caracterizaba por ser realista, provocativa y violenta. Artistas como Miguel Calderón, Teresa Margolles y Yoshua Okón fueron parte de La Panadería.

la panadería


Temístocles 44.
Ubicado en la calle de Temístocles, en Polanco, este espacio buscaba promover un diálogo entre investigadores y artistas cuestionando los límites del arte. Fundado por Sofía Taboas, Abraham Cruzvillegas y Eduardo Abaroa era un lugar con gran sustento teórico a fin de validar las nuevas propuestas artísticas. Este espacio se pensaba a sí mismo como un centro de exhibición de arte que diera lugar a la experimentación, investigación y documentación, a fin de crear espacios donde se exhibiera obra que difícilmente sería reconocida por galerías y museos. La investigación fue una parte fundamental de este espacio: querían documentar la producción artística que se hacía con el fin de darle seriedad al discurso de la experimentación. Implementaron seminarios, cursos y publicaciones que validaron la parte educativa de estos artistas y de gente relacionada con el arte. Tenían un boletín bimestral llamado Alegría. Damián Ortega, Daniel Guzmán, Luis Felipe Ortega, Diego Gutiérrez, Pablo Vargas Lugo y Ulises García Ponce de León, entre otros, fueron artistas quienes pertenecieron en algún momento a este espacio.

temistocles 44

El Taller de Pintura de Azcapotzalco o TPA. Buscaba generar un impacto mucho más social. La temática de sus obras desarrollaba temas de identidad, cotidianidad, religión, violencia y sociedad. Se interesaron en ser críticos con la vida cotidiana. Se enfocaron en la realización de pintura figurativa realista y se influenciaron por pintores como Orozco, Siqueiros y Corzas, a nivel nacional, y Bacon, Beckmann, Levine y Grosz a nivel internacional. Tuvieron unas cuantas exposiciones importantes. Sus integrantes se conforman por Antonio Castro López, Jesús Agustín Castro López, Joel Islas Huitrón, Arturo Márquez de la Torre, Javier Martínez Caltenco y Martín Uriel Parker. Este espacio fue uno de los más conservadores, debido a que seguían trabajando con pintura, sin embargo, la temática hacía que esa pintura tuviera un impacto más fuerte en el espectador.

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La experimentación, la difusión, la promoción de arte joven, la apertura de la discusión, la conciencia por la investigación y los nuevos lenguajes fueron puntos que los espacios alternativos tuvieron en común. Sin embargo, la falta de financiamiento, el ambiente juvenil llevado a sus límites y la poca difusión de estos lugares contribuyeron a que se extinguieran rápidamente. No obstante, no se puede ignorar que dieron paso a un nuevo diálogo con el arte y estaban conscientes de la necesidad de nuevos lenguajes. Sirvieron para dar apertura y cambiar paradigmas en el arte, ya que fueron un foco donde se manifestaron propuestas inéditas y técnicas experimentales. Partieron de la alteridad para generar cambios en la historia del arte mexicano. 

Referencias: