Las 9 muertes más desgarradoras en el arte mexicano
Arte

Las 9 muertes más desgarradoras en el arte mexicano

Avatar of Julieta Sanguino

Por: Julieta Sanguino

31 de mayo, 2017

Arte Las 9 muertes más desgarradoras en el arte mexicano
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Por: Julieta Sanguino

31 de mayo, 2017




La misericordia no apareció en la vida de estos 9 artistas mexicanos. A pesar de que parecía, podrían tener el futuro más alentador, el destino les tenía planeada la inexistencia. Algunos, más que otros, deseaban morir a pesar de su buena fortuna; otros creyeron que la muerte aún era lejana cuando un terrible accidente marcó el final de obras maestras que ahora veneramos; y para el resto, la desdicha los llevó a tener un final fatal marcado por la miseria. 

Sus historias, tan diferentes todas, nos demuestran que el desgarrador y fatídico final puede ser el martirio más grande y nunca un descanso en paz como nos hacen creer. 

Francisco Goitia


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El 26 de marzo de 1960, en el barrio de San Marcos en Xochimilco, fue velado por sus vecinos el pintor Francisco Goitia. Los artistas ignoraron este momento, pues antes de su deceso, Goitia había vivido lejos de la civilización y el carácter esnob al que los pintores de su época estaban acostumbrados.

El muralista guanajuatense José Chávez Morado, aseguraba que  «La suya fue una vida gris y hasta oscura [...]. Se volvió un hombre de alucinaciones. La pareja de esposos que lo cuidaba en Xochimilco iba a ver a Víctor M Reyes (subdirector de Bellas Artes) para decirle que llevaba días sin comer. Se desnudaba —me contaba Víctor, yo no lo vi— y se ceñía alambres de púas en la cintura».

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Algunas historias incluso aseguran que Goitia, escondía su comida en una cajita, junto con unos grabados de Goya, para que las ratas no destruyeran o se comieran sus últimas pertenencias. También aseguran que dormía en un féretro: «Meses más tarde volví a la parada del tren acompañada esta vez de Hans Beecham, el fotógrafo, que quería tomarle una foto. En el camino traté de prepararlo para que no se asustara demasiado del medio en que vivía Goitia. Le mencioné incluso que dormía en un ataúd (lo que no me creyó). Cuando llegamos, salió Goitia de su jacal para recibirnos y sacó tres humildes sillas de Cuernavaca, para que nos sentáramos. De esa sesión hay muchas fotografías. Creo las últimas que se le tomaron, pues doce días después murió. Vi la muerte en sus ojos, Beecham la captó con su cámara. Salimos con la impresión de que casi habíamos hablado con un muerto».

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Nahui Ollin

nahui olin Manuel Rodriguez Lozano

Después de ser la mujer más hermosa entre la socialicé y los artistas mexicanos, Nahui Ollin perdió la razón después de que su amado Eugenio Agacino nunca llegara al puerto de Veracruz. Bautizada con el nombre Carmen Mondragón, Nahui decidió alejarse de la vida pública desde ese momento. Su carrera artística finalizó y sólo realizaba composiciones poéticas para ella misma. Después de ese momento, Nahui vivió 40 años más.

Nahui Olin Pink Frou
Algunos aseguran que después de caer en el abismo, ya gorda, se empolvaba la cara y la encontraban en la Alameda Central para prostituirse. En una bolsa negra, de piel, llevaba trozos de carne para alimentar a los gatos que estaban cerca de ella, si se encontraba de buen humor, los adoptaba y llevaba a casa, más tarde, si morían, los disecaba para que adornaran su hogar.   

Murió a los 85 años de edad en su casa de Tacubaya. Sola, en harapos y condiciones paupérrimas.

Independiente fui, para no permitir pudrirme sin renovarme; hoy, independiente, pudriéndome me renuevo para vivir.Los gusanos no me darán fin -son los grotescos destructivos de materias sin savia, y vida dan, con devorar lo ya podrido del último despojo de mi renovación-. Y la madre tierra me parirá y naceré de nuevo, de nuevo ya para no morir...

–Nahui Ollin
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Antonieta Rivas Mercado

Antonieta Rivas Mercado
Después de enamorarse profundamente de su primer esposo Albert Blair, conocer un amor imposible al lado de Manuel Rodríguez Lozano y vivir la indecisión de José Vasconcelos, Antonieta creía que nunca podría tener un amor puro o real. 

Rodríguez lozano pertenecía al Teatro de los Ulises que había fundado Antonieta y mientras que ella intentaba acercarse, él le mostraba su indiferencia prefiriendo estar al lado de sus modelos más hermosos. Así vivió hasta que en 1929 (dos años antes de su muerte) conoció a Vasconcelos, quien buscaba la presidencia de México y compartía la cama con su mujer Serafina. 


vasconcelos antonieta rivas

Más tarde, Vasconcelos fue perseguido por Abelardo Rodríguez, Antonieta se mudó a Nueva York y después de un tiempo, viajó a París para reencontrarse con quien significaba tanto para ella. En el cuarto de hotel le preguntó a Vasconcelos si de verdad la necesitaba, él respondió: «Ningún alma necesita de otra. Nadie, ni hombre ni mujer necesita más que a Dios; cada uno tiene su destino comprometido con el creador». Antonieta se dio cuenta de que nunca sería indispensable para él. Al día siguiente tomó su arma, se dirigió a la Catedral de Notre Dame, se sentó en el extremo izquierdo de una banca frente a la imagen de Jesús crucificado, puso el cañón sobre su corazón y se disparó. 

Antonieta Rivas Mercado
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Lupe Vélez

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Después de sufrir una de las decepciones más grandes de su vida, decidió planear el suicidio más espectacular y bello de la historia. Se tomó 64 pastillas de seconal, utilizado para la angustia y la ansiedad. Después de encontrar en la cama a su esposo, Harold Ramond, y a quien había sido el amor de su vida, Arturo de Córdoba, entró en una profunda depresión.

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Vélez tenía 36 años y decidió acabar con su vida: «Estoy harta de vivir. De luchar por todo. Me siento tan cansada. Desde que era una niñita en México nadie me ha regalado nada». Entonces, organizó una cena el 3 de diciembre. Mientras los invitados estaban en la recepción, Vélez subió a su habitación. Había hecho un santuario con velas y flores. Entonces, tomó el frasco de fármacos y se recostó en su cama cubierta de pétalos. Sin embargo, la cena que había ingerido comenzó a hacer efecto, se arrepintió y corrió al baño para vomitar; se resbaló, cayó en el excusado y murió ahogada con su propio vómito.



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José Carlos Becerra

jose carlos becerra

«En marzo (1970) inició su viaje por el continente. En Alemania adquirió un Volkswagen de segunda mano con la puerta del conductor en malas condiciones.

Becerra cumplió su propósito de visitar Italia. Pasó algunos días en Florencia y en Roma; salió de Nápoles para atravesar la península y tomar en Brindisi el transbordador que lo llevaría a Grecia… La última luz que vieron sus ojos fue el brillo del Adriático al amanecer, el Estrecho de Otranto resplandeciente al dar vuelta a una curva».

Así murió el poeta tabasqueño a los 33 años. Se dice que mientras recorría Brindisi en un Volkswagen 1500, muy usado, viejo y con nueve años de antigüedad, se estrelló contra un muro de protección, el vehículo cayó a la barranca y su cuerpo fue trasladado al cementerio de Brindisi.  Nadie sabía que Becerra condujera y de hecho, muchos han asegurado que recorrer Europa en un auto fue la peor decisión de su vida. Carlos Coronel escribió: «José Carlos era también muy amigo de Juan Manuel Torres, pero los dos eran muy malos para manejar. Ninguno sabía estacionar bien su auto y a veces me hablaban por teléfono para pedirme que los ayudara a meterlo al garage [...]. Creo que José Carlos estaba apenas aprendiendo a manejar en México cuando se fue a Europa».

Como humo la luna se levanta
de entre las ruinas del atardecer.
Es muy temprano en ese azul sin rostro.
No era necesario enturbiar la soledad
con el polvo de un beso disuelto.
No era necesario
memorizar la noche en una lágrima.

–José Carlos Becerra
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Jorge Ibargüengoitia

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El 26 de noviembre de 1983, un Boeing 747 de Avianca se desplomó antes de aterrizar. Una de las sobrevivientes de origen venezolano, Carmen Nova, contó que el avión se llenó de humo y uno de los pasajeros rompió una ventana. Gracias a que corrió detrás de él para salir del avión, pudo sobrevivir. Un pasajero francés de nombre Patrick Meyer aseguró que se desmayó mientras los percances en el aire ocurrían, esperó una vez que ese habían estrellado en el piso y con premura sacó a su mujer y su hijo antes de que el avión explotara. 

Murieron 186 personas y entre ellas, muchos poetas y dramaturgos que viajaban al primer Encuentro Cultural Hispanoamericano. Uno de ellos fue Jorge Ibargüengoitia, quien, con publicaciones como "Los Pasos de López" o "Estas ruinas que ves", se convirtió en uno de los novelistas más importantes de México.

Los que se levantan temprano a fuerzas constituyen un grupo social de descontentos, en donde se gestarían revoluciones si sus miembros no tuvieran la tendencia a quedarse dormidos con cualquier pretexto y en cualquier postura.

–Jorge Ibargüengoitia
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Xavier Villaurrutia

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Su obsesión con la muerte lo hizo presa a los 47 años. Considerada uno de los más grandes enigmas de la cultura mexicana, el 25 de diciembre de 1950 simplemente amaneció muerto. Nadie supo las causas, algunos aseguran que fue angina de pecho, otros creen que fue un infarto y el resto, convencidos por su soledad, melancolía y obcecación moribunda, aseguran que hizo su más grande tributo a la muerte a través del suicidio. 

Villaurrutia nunca padeció enfermedades cardiacas y no hubo autopsia después de su fallecimiento. Ocho años antes se había suicidado su amigo y colega Jorge Cuesta, lo que lo destrozó; una riña con uno de sus amantes también ayudó a quebrarlo y los conflictos que tenía por su homosexualidad y un amor no correspondido terminaron por romperlo. 

El 6 de enero de 1951, Salvador Novo escribió al respecto; «Para él fue así mejor: no darse cuenta de que moría, una luminosa mañana de Navidad, rodeado por la admiración de una familia de que era el vínculo y el orgullo. Orazio Fontanot lo había dejado a la puerta de su casa a las cinco de la mañana, después de cenar con amigos en su estudio. Tres horas después, Xavier se ausentaba del mundo. Fue el 13 el último día que lo vi».

Primero un aire tibio y lento que me ciña
como la venda al brazo enfermo de un enfermo
y que me invada luego como el silencio frío
al cuerpo desvalido y muerto de algún muerto.

Después un ruido sordo, azul y numeroso,
preso en el caracol de mi oreja dormida
y mi voz que se ahogue en ese mar de miedo
cada vez más delgada y más enardecida.

¿Quién medirá el espacio, quién me dirá el momento
en que se funda el hielo de mi cuerpo y consuma
el corazón inmóvil como la llama fría?

La tierra hecha impalpable silencioso silencio,
la soledad opaca y la sombra ceniza
caerán sobre mis ojos y afrentarán mi frente.

–Xavier Villaurrutia


Elena Garro

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Gracias a las mentiras, especulaciones y la desinformación que se vivía en la época, Elena Carro tuvo que huir a París después del movimiento del 68. Antes de su muerte regresó a Cuernavaca en donde enfrentaba condiciones paupérrimas; no tenía el dinero suficiente para pagar los tanques de oxígeno que necesitaba por su enfisema pulmonar. Antes de esto, enviaba solicitudes a diversas publicaciones para que le dieran el reconocimiento que tantos años había pasado desapercibido... pero no tuvo respuesta.

muertes en el arte mexicano elena garro
«En México, por el simple hecho de ser mujer, todo queda invalidado... En México, apenas una mujer es un poco inteligente, tiene otras aspiraciones, quiere hablar, escribir, hacer algo, todos se confabulan para ver qué le hacen, cómo la destruyen, cómo la dañan».

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Juan O'Gorman

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El 18 de enero de 1982 se suicidó colgado de la rama de un árbol, por si no fuera suficiente, se dio un balazo e ingirió un pigmento venenoso que usaba para pintar. O'Gorman había nacido en la Ciudad de México en 1905, una época en la que la gente se moría de hambre y las personas se suicidaban en árboles y postes. 

Pintor, muralista y arquitecto, O'Gorman sufrió una terrible depresión después de la muerte de Frida Kahlo en 1954. Entonces pasó por periodos de locura y realizó una purga psicosomática en la que ayunó durante 39 días; sólo bebía agua destilada y leía a Tolstoi. 

muertes en el arte mexicano juan o gorman mural

O'Gorman pasó a la historia como uno de los artistas más famosos y sobresalientes; entre sus trabajos destacan el mural de la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria y el autorretrato múltiple que nos hace pensar que, aquel día que se suicidó, intentó matar a todos los que estaban en su cuadro. Un suicidio de tres actos para que murieran todos sus demonios. 

muertes en el arte mexicano juan o gorman

El dolor de perder a alguien puede orillarnos a perdernos también, escapar de la realidad y dejar de existir. En este conteo hay accidentes; sin embargo, también existen muchos artistas que se suicidaron. La melancolía y el arte son la mancuerna perfecta. Dolor, sufrimiento y pensamientos profundos, pueden crear obras maestras pero también llevar al fin, si quieres conocer más da click aquí.

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Referencias

Proceso
Nexos
Milenio
Diario Activo
Grupo Difusión
Proceso
El País
El País





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