INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

8 obras de arte para entender todo sobre el México prehispánico

15 de diciembre de 2017

Diana Garrido

Nadie sabe exactamente cómo fue la vida en la antigua Tenochtitlán. Rivera, al igual que otros artistas, lograron imaginar la forma de vida para exponerla a través de sus trabajos.


Diego Rivera era un amante de la cultura mexica. Como todo fanático, buscaba hasta en los lugares más recónditos las piezas más raras y originales. Dentro de sus murales se dispuso a recrear las escenas que hicieron de la cultura prehispánica un referente para la vida actual del país. Plasmó Tlatelolco, la vida cotidiana en Tenochtitlán y habló de culturas como la mixteca, totonaca y huasteca, además de poner en el lienzos (o en muros) algunas leyendas como la del agua o tradiciones como la del Día de Muertos. Rivera era un gran conocedor de la cultura del país... o no.


El escritor Francisco González Rul analiza la obra de Rivera en Diego Rivera y la arqueología Mexicana, publicación en la que habla del muralista como un falso conocedor y asegura que el pintor plasmó algunas inconsistencias en su obra. Por ejemplo, pone algunas piezas prehispánicas que no corresponden al período correcto o narra procesos equivocados. Además, Rivera plasmaba la vestimenta y la arquitectura de los aztecas en sus obras, pero no todo era tal cual lo pintaba. La idea en general estaba bien y cumple con su función informativa, pero la realidad es que la exactitud de sus detalles deja qué desear.



Resalta que lo importante para él y para la crítica era la concepción que el muralista proporcionaba sobre la vida mexica, no deja de causar cierto descontento o desilusión saber que el máximo exponente del muralismo en el país y predicador de la memoria colectiva no estaba del todo bien informado al respecto. Sin embargo, en defensa de Rivera hay que decir que tomó como referencia las crónicas de Cortés, de Bernal Díaz del Castillo y de Justino Fernández, quien mezcló en sus relatos algunos datos históricos para recrear la ciudad con más exactitud. Nadie sabe exactamente cómo fue la vida en la antigua Tenochtitlán, y Rivera, al igual que otros artistas lograron imaginar la forma de vida para exponerla a través de sus trabajos y que nosotros podamos entender de dónde venimos y quizá, hacia dónde vamos.


-

El mundo mágico de los mayas

Leonora Carrington


Con las enseñanzas del Popol Vuh, Leonora Carrington, la extranjera con más amor a México, pintó un mural en el que plasma cada una de las ideas presentadas en el libro sagrado de los mayas. Ella pertenecía al surrealismo, es decir, pintaba con sueños. Por ello le ajustó la cosmovisión del Popol Vuh, puesto que parecía que ella misma había formado parte de la narración. Carrington reúne algunos fragmentos de las tradiciones mayas, representando los tres niveles de sus creencias: el inframundo, la tierra y el cielo. En ellos pone la vida y la muerte como parte fundamental de la existencia, les da un peso mayor y al mismo tiempo deja ver algunos otros elementos como la relación de la gente con los rituales de sanación y estabilidad espiritual.



-

Dualidad

Rufino Tamayo


En este mural, Tamayo se inspira en la cosmogonía náhuatl en la que ve una lucha de elementos que originan la vida, es decir, el bien y el mal, la sabiduría y la ignorancia, así como la luz y las tinieblas. En esta obra, la dualidad se representa con Quetzalcóatl y Tezcatilpoca. La serpiente emplumada está mirando al Sol, representando la algarabía del día, mientras que la noche es representada por Tezcatlipoca y su forma de jaguar descendiendo como la Luna. Los colores contrastan entre sí, puesto que la serpiente emplumada está rodeada de verdes, azules y rojos, mientras que el jaguar se simboliza con colores oscuros y sombríos. Esto quiere decir que el pintor buscaba la dualidad y el choque, incluso, en los colores del cuadro.



-

El mercado de Tlatelolco

Diego Rivera


Durante los primeros años del siglo XVI, las calles de Tlatelolco eran el lugar perfecto para vender y comprar cualquier producto. La mayoría llegaban de los rincones de Mesoamérica con joyas, pigmentos y algunas piedras preciosas. Rivera representa el mural con el Tlatoani al centro del cuadro, mientras que a su alrededor, una gran masa de compradores se hace presente. Algunos intercambian y otros pagan, pero todos llevan un producto que ofrecer. En aquellos tiempos, el comercio era la principal fuente de ingresos, por lo que ver a todo el pueblo reunido comprando en la plaza de Tlateolco, inclusive su gobernante, nos dice que en verdad era un centro de convivencia muy importante.



-

Guerrero Indio

Diego Rivera


Esta pintura se remite a la conquista española. Un guerrero mexica enfundado en su ropaje de jaguar, asesina al intruso con una daga. Se entiende que el arma del guerrero es de obsidiana, mientras que la navaja de acero de los españoles yace en el suelo hecha pedazos. Se cree que los guerreros mexicas usaban la piel de un animal puesto que se podían apropiar del alma de dicha bestia. Así, un guerrero jaguar tenía la destreza felina propia de los animales que aún habitan en la selva Lacandona, mientras que un guerrero águila podía ver muy bien a lo lejos.



-

Mural en el Tecpan

David Alfaro Siqueiros


Caminar por la zona arqueológica de Tlatelolco es diferente gracias a este mural de David Alfaro Siqueiros. No sólo se trata de recorrer una de las zonas más importantes para la cultura mexica, también se puede sentir algo por el pueblo azteca cuando, a través de las pinceladas de Siqueiros, vemos la representación de la invasión española como el mito del centauro jinete como símbolo de la Conquista. En él podemos darnos cuenta cómo es que Cuauhtémoc toma las armas para detener la destrucción que se aproxima, representada por los centauros cuyos poderes son la religión y las armas de fuego. Ante el inminente ataque, Moctezuma II implora a los dioses por una respuesta al regreso de Quetzalcóatl y la destrucción de la sociedad mexica, mismo que vieron reflejado en Cortés.



-

El regreso de Quetzalcoatl

José Clemente Orozco


Con ironía, Orozco plasma el regreso prometido de la serpiente emplumada siguiendo el mito que dice que en el año Ce Acatl (1) los tres calendarios aztecas coincidirán y el Dios volvería para bendecir a la tierra que lo adoraba. Desafortunadamente, el año coincidió con la llegada de los españoles, por ello, se pensó que aquellos hombres rubios en barcos y armaduras deslumbrantes eran el mítico Quetzalcóatl. La pintura de Orozco muestra un hombre amarillo enfundado en una túnica, con una cosmovisión detrás, representando la leyenda de los volcanes y algunas otros deidades con colores oscuros, mientras que el amarillo y blanco de la figura principal sobresalen emanando de dos pirámides. Éste está saliendo como un sol mientras que debajo de él y las pirámides está el pueblo, con evidente tristeza y desconcierto. Aunque ellos resistían, el mural describe que en algún momento, tuvieron que ceder ante la profecía.



-

La Espina

Raúl Anguiano


Esta pintura nació luego de que el autor visitara Bonampak y viera más allá de los vestigios arqueológicos. Él se topó con los indígenas vivos, no con la sociedad que lo españoles habían matado, los que se mantenían en pie tratando de sobrellevar y de explicar la existencia misma a través de su cultura. Aunque la pintura muestra una indígena lacandona quitándose del pie una espina clavada y detrás de ella, está la selva devastada; es también un sentir latente desde los años en los que los españoles llegaron a perturbar al indígena y a arrebatarle sus raíces. Es decir, es un sentimiento constante de tener una espina clavada en el andar y desarrollo del país.



-

El abrazo de amor de El Universo, la tierra (México), Yo, Diego y el Señor de Xólotl

Frida Kahlo


Carlos Monsiváis llamó al estilo de Frida "nacionalismo insólito" ya que hubo un momento en su carrera en el que todo giraba en torno a las raíces mexicanas, por ello, Frida plasma en esta pintura su tristeza ante los cambios evidentes del camino de Tenochtitlán luego de la conquista; aunque como sabemos, es también una representación de ella misma y su vida. La tierra abraza a Frida y Diego y divide el día y la noche. Las manos tienen raíces saliendo de ellas, lo que indica que Kahlo sabía que aunque hubiera muchos cambios, México siempre tenía un lugar guardado para ellos y para todo mexicano. Con la característica imaginación (casi) surrealista de Frida, esta pintura tiene el poder de hacernos sentir como ellos y de identificarnos con la mexicanidad.



-


Gracias a estos trabajos entendemos cada uno de los momentos clave de la herencia prehispánica. Tenemos en mente ciertos episodios que sin la obra de estos artistas, tal vez no nos quedarían muy claros. Quizá Rivera no era un estudioso del tema como él pensaba, pero trató de la mejor manera de reconstruir el México prehispánico, para que las nuevas generaciones tuviéramos una idea más clara de cómo era el mundo entes de entender el que estamos viviendo y cómo es que llegamos hasta este punto.


**


Atrévete a conocer todos estos secretos del México prehispánico y podrás adivinar el futuro según las creencias mexicas.

TAGS: Artistas mexicanos Murales historia de méxico
REFERENCIAS: CDMX Travel MoMA Vida de Peatón Pueblos Originarios Wiki México

Diana Garrido


Articulista

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Is Blue The Warmest Color?: How "The Unsent Project" Shows The Pigments Of Closure El niño que luchó contra el VIH e inspiró una canción de Michael Jackson Here's Why Claudia Romo Edelman Believes You Can Change The World 4 consejos para convertirte en viajero si tienes un trabajo muy demandante Pinturas de Philip Barlow que demuestran cómo ve el mundo la gente con miopía Ideas para tus selfies cuando no sabes cómo posar

  TE RECOMENDAMOS