Obras de Juan José Martín para imaginar un mundo sin fronteras

Juan José Martín presenta el proyecto Nuestro Norte es el Sur/ La línea en 1 mes 1 artista.



¿Cómo sería un mundo sin fronteras? ¿Aumentarían o disminuirían los problemas migratorios? ¿Qué representa la concepción del Norte en términos políticos? ¿Cómo pueden unas simples líneas imaginarias dividir y transformar de un lado a otro la economía de un territorio? ¿Dónde se ubica la periferia? ¿A partir de qué punto imaginario hemos decidido que somos diferentes?


Nuestro Norte es el Sur es una instalación de Juan José Martín que hace referencia a la pieza de Joaquín Torres García, artista surrealista uruguayo cuya obra América Latina invertida, creada en la década de los veinte que popularizó el lema «Nuestro Norte es el Sur»; pensamiento radical que responde a una postura antinacionalista que se cuestiona todo lo anterior y más acerca de la existencia y consecuencias de las fronteras.




«Esta línea en realidad es un país en sí mismo. El país de la línea. Un país a caballo. Un país brecha».

—Caroline Montenat


Este dibujo enfatiza el territorio no como idea política sino como idea cultural, distinción controversial pues siempre el Norte parece el área desarrollada donde reside el poder económico, aunque por encima de las cuestiones económicas deberían prevalecer las cuestiones de identidad. Esa idea tiene implícita la eliminación de las fronteras, porque al hacerlo dejas de pertenecer a algún lado, y estás donde quieres estar sin nacionalidades ni términos legales.


Retomando el dibujo de Torres García, hace tres años Juan José dibujó un mapa de Europa volteado, en el cual aparecía África colindando con Noruega y Suecia, mientras España, Portugal, Italia y Grecia, que son quienes tienen los mayores problemas migratorios con África, quedaban ubicados en el Norte. Desde ahí nació en su obra ese juego, la idea de romper y desvirtuar la frontera con todas sus connotaciones.


Martín cuestiona ¿quién decide el territorio?, ¿quién separa más allá de las fronteras naturales por sus propios intereses? Por ejemplo, suele pensar en la venta de la Mesilla y en cuál sería la situación actual de aquella región sur de Arizona y Nuevo México de haber permanecido unida a nuestra república. Y sin embargo, aun al ser independientes, ¿no es la cultura sureña parecida a las películas del México revolucionario con paisajes áridos entre sombreros y pistoleros?



Pero ¿por qué ejerce tanta presión el Norte?. En el contexto actual, por ejemplo, las políticas de Trump continuamente mencionan la importancia del muro y la frontera. Una frontera únicamente determinada por las relaciones económicas, porque aunque esa línea trazada en los mapas separa las construcciones políticas de dos países, no logra dividir sus construcciones culturales.


Por ello, Juan José Martín se considera antinacionalista y entiende que, justamente, una frontera es una necesidad de las naciones para designar su territorio, su área de influencia política, económica e ideológica. Pero no deja de ser una construcción humana que se fragmenta para delimitar una identidad, mas a la cultura no la puede separar un muro de concreto: entre México y Estados Unidos es tan grande la presión del vecino del Norte que la cantidad de migrantes que se desplazan hace que esos territorios, culturalmente, vuelvan a ser hispanos o latinos, logrando que las relaciones humanas y culturales prevalezcan sobre las fronteras.



En la instalación de Juan José las fronteras se presentan como electrocardiogramas que marcan el ritmo de vida, la frecuencia cardíaca de una nación y determinan su salud.


Por ejemplo, en la frontera de España y Francia, al cruzar una línea ya no se escucha la radio española, no hay televisión española y el idioma es distinto; esa línea imperceptible en el espacio separa dos mundos, aun cuando el paisaje es el mismo de un lado y de otro. No son los mismos derechos cuando estás de un lado o del otro de la línea, ni si has nacido en México, España o Francia; como turista o migrante, porque las líneas fronterizas nos encierran tras ciertos límites, normas y segmentaciones más allá del orden. Las cuestiones del poder son para manipular. El interés de una frontera es no dejarte pasar de un lado a otro por cuestiones económicas, no culturales.



La paradoja de la globalización se vuelve latente en su producción artística, en la cual las culturas se enriquecen más mezclándose que separándose. En ese sentido, la construcción de tal frontera interesa para mover un montón de dinero en desarrollo de tecnología militar y sistemas de control, pues irónicamente, en un momento de globalidad como el que vivimos, los nacionalismos han surgido con fuerza en todos los lugares, como la lucha por la independencia de Cataluña, el Brexit o el supremacismo blanco impulsado por Trump. Es curioso cómo volvemos a esa idea de defender "lo nuestro" en un momento histórico donde los intereses económicos pretenden eliminar esas fronteras.



Y a pesar de todo, Juan José Martín considera que es posible vivir en un mundo sin fronteras políticas, aunque las geográficas prevalecieran porque son incluso más antiguas que el ser humano. Su trabajo pretende reflexionar que nos han enseñado a ponernos límites y organizar nuestra vida social en barreras, al fin y al cabo, la puerta de tu casa es también una frontera, una separación del resto del mundo que limita el paso a un territorio "privado". Y a nivel nación, Europa le resulta un buen ejemplo si se trata de desvanecer fronteras económicas, ya que dentro no las posee aunque cada país tiene su propia administración y gestión, su propia democracia sin tener que mostrar un documento para pasar y el euro le da a sus habitantes el mismo poder adquisitivo en cualquier rincón del continente.


La verdadera problemática que quiere demostrar es cuestionar por qué existen las fronteras económicas y a quién le conviene que no desaparezcan. Hasta qué punto es un rasgo de identidad el cómo construimos la vida y las relaciones cuando hay personas que habitan las fronteras en pueblos "de paso", con trabajos e industrias que dependen de su existencia.



Enfrentar la idea nacionalista o de la división del territorio como idea política es la razón de ser para su obra y ha elegido el arte contemporáneo como medio crítico porque una obra es capaz de reunir pequeños elementos hasta construir algo que te mueva o te haga pensar. Así, en pequeños gestos, una acción de poder como trazar con un cutter los límites de un mapa permite lanzar al debate una idea compleja sobre el lado negativo del nacionalismo y que a partir de ahí el espectador construya su propia opinión. Su obra parte de materiales cotidianos: mapas, libros, atlas, carteles o cualquier elemento que denote por sí mismo una carga política crítica que ponga a discusión esos medios, en intervenciones, instalaciones o dibujos. No le interesa dar respuestas, pero sí desencadenar la mayor cantidad de preguntas.



Cultura Colectiva te invita a conocer esta instalación para cuestionar los límites que te han definido hasta ahora, expuesta hasta el 25 de febrero en el proyecto 1 mes, 1 artista, un espacio de exhibición independiente fundado por la agencia DEAR con el objetivo de exponer creadores locales, formar nuevos públicos y fomentar relaciones entre artistas y espectadores a través de un programa de exposiciones mensuales. Vista Nuestro Norte es el Sur/ La línea de Juan José Martín en Calle Artículo 123, Colonia Centro, CDMX.



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Conoce más de la obra de Juan José Martín en su página web y descubre cómo los factores políticos y sociales influyen en la producción de sus artistas como las siguientes obras de arte que muestran el dolor y angustia de la migración y la violencia y estas imágenes que te permitirán reconstruir a una sociedad en decadencia.



Referencias: