Arte

Pequeños monstruos; Ejercicios de escultura blanda

Arte Pequeños monstruos; Ejercicios de escultura blanda

 

Jorge Ortega del Campo encontró una manera muy peculiar de materializar y expresar su temor hacia los parásitos. Originario de Durango, este joven artista ha cambiado la imagen asquerosa, de miedo y desagrado que poseemos sobre organismos que pueden atacar a los seres humanos, y la ha reemplazado por figuras tiernas con las que podemos literalmente dormir abrazados.

 

 

Diseñador gráfico, artista visual, museógrafo y curador, Jorge ha creado a sus pequeños monstruos con la técnica japonesa del amigurumi, que consiste en tejer figuras mediante crochet o ganchillo, razón por la que sus piezas guardan ese estilo puramente artesanal que le devuelve el aspecto humano a su trabajo. Gusanos, bacterias, larvas o virus son algunas de las esculturas que componen este proyecto, el cual explora una forma distinta de producir arte; alejada de aquello de lo que se considera "bello".

 

 

Doce esculturas blandas componen el proyecto Pequeños monstruos. Esta serie de piezas fueron tejidas en formato mediano y grande. 

 

“La temática formal de las esculturas será la de parásitos del ser humano, entendiendo como tales a los seres vivos dependientes metabólicamente de su hospedador y no benéficos para el mismo. Para el caso entran en esta definición virus, bacterias, hongos, plantas y animales”.

 

 

Las esculturas de Jorge no poseen formas específicas, pues trata de representar a las criaturas como todos pudiéramos imaginarlos. Para su elaboración, Jorge se vale de sus conocimientos como diseñador pero sobretodo de su imaginación. Otorga otro sentido al concepto de bicho sin dejar de lado la relación parásito-hombre por la que surgió su propuesta, entendiendo que ahora los parásitos no vivirán dentro del ser humano, ni de él; vivirán con él en el exterior, como compañía, como seres sensibles al tacto y a las expresiones cálidas que pueden manifestar los seres humanos hacia ellos.

 

 

Con la elaboración de sus monstruosas piezas, Jorge intenta rescatar la belleza que hay no sólo en la producción de las mismas, que sin duda existe, pues la construcción de cada escultura requirió de un trabajo y una dedicación única debido a que todas las piezas son elaboradas totalmente a mano y cuidadosamente tejidas, lo que implica una inversión de tiempo considerable; más allá de la belleza de la técnica, Jorge busca rescatar la belleza de algo que por sí solo no lo es. 

 

 

Una de las piezas de esta colección fue seleccionada en el XXX Encuentro Nacional de Arte Joven de Durango y estuvo itinerando por el país desde 2010 hasta julio de 2011; se trata de un gusano parásito llamado Dirofilaria Immitis o gusano del corazón, que se aloja en el corazón de los perros, y fue tejido a ganchillo, con estambre acrílico y relleno sintético.

 

 

La propuesta de Jorge está respaldada con otros proyectos que anteceden a Pequeños monstruos, todos siempre bajo la línea de la producción manual y con la técnica japonesa de tejido amigurumi. 

Pequeños monstruos es un proyecto elaborado gracias al apoyo del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Durango, 2011-2012, una beca que otorgan a jóvenes creadores por su labor artística y que concede el Instituto de Cultura del estado de Durango. 

 

 

Pequeños monstruos. Ejercicios de escultura blanda estará hasta el 13 de mayo en la Feria Nacional del Libro Fenal 2012 en León, Gto. La exposición fue posible a través del Instituto Cultural de León y la Coordinación de Artes Visuales con motivo de presentar el trabajo de Jorge en la Feria del Libro del estado.

 


Referencias: