Piero Manzoni: el artista de la mierda

Piero Manzoni: el artista de la mierda

Piero Manzoni: el artista de la mierda

Las vanguardias artísticas como el dadaísmo comenzaron a utilizar el arte como símbolo de protesta para expresar su inconformidad con el ambiente de guerra que se vivía en el mundo; habían soñado con crear un arte nuevo. Eran rebeldes con una postura extravagante de provocación, de negación, de destrucción frente a todo lo establecido. Los dadaístas subían al escenario y tocaban instrumentos inexistentes o componían poemas que carecían de sentido.

Muchos les aventaban cacahuates en sus exposiciones o en las proyecciones de sus películas, no entendían qué estaban haciendo o por qué se burlaban del arte para llamar la atención. Sin embargo, los dadaístas también se cuestionaron qué era el arte, el mundo del arte y quiénes eran aquellos que realizaban obras estéticas y bellas. Ellos dieron un rotundo final a lo que estaba establecido como arte para comenzar a experimentar con nuevas creaciones.

Después de que Marcel Duchamp comenzó a realizar sus ready mades y a cuestionar la figura del creador de arte como algo supremo e intocable, otros artistas también radicalizaron sus obras para criticar lo que ellos mismos realizaban: una crítica del arte por el arte. Uno de los artistas más radicales fue Piero Manzoni.

Manzoni nació en 1933 y vivió todos los conflictos bélicos en Milán. Durante su juventud convivió con el mundo artístico italiano. Su familia se reunía cada semana con Lucio Fontano, fundador del Spazialismo. A los 23 años debutó en su primera exposición artística “Fiera Mercato” y un año después “Movimento arte nucleare” en Milán. Sus trabajos continuaron evolucionando hasta dirigirse a la expresión radical de contenidos que ponían en duda el mundo del arte y las representaciones tradicionales.

Los cuadros y pinturas quedaron atrás. Manzoni expresó sus emociones e ideas en objetos distintos y poco tradicionales, como hilos, cajas, huevos y el propio ser humano. En 1960, decidió poner su huella dactilar a algunos huevos duros como parte de su exposición “Devorar el arte”. Después en su galería de Milán, dio los huevos a los espectadores, quienes los comieron y así, el público, según Manzoni, se convirtió en obra de arte. De esta manera el ser humano se transformó en el recipiente y el huevo duro nunca más volvió a verse.

Al año siguiente, específicamente el 12 de agosto de 1961, en ocasión de una exposición en la Galleria Pescetto de Albisola Marina, Manzoni presentó por primera vez las cajitas de “Merda d’artista”. En 90 latas puso 30 gramos de su excremento “conservado al natural y producida en mayo de 1961” y lo vendió según la cotización del oro. Las palabras “Mierda de artista” estaban escritas en inglés, francés, italiano y alemán.

Las cajitas de Manzoni tienen numerosos precedentes como La fuente de Duchamp. Otros artistas como Dalí y Bataille habían dado dignidad literaria a la “mierda”. La asociación entre analidad y obra de arte, y entre oro y heces, es un tema recurrente en el psicoanálisis. Sin embargo, la aportación de Manzoni se centra en la reflexión de la función del artista en la obra de arte. Para Manzoni, el arte es simbólico, pero antes que nada es materia. Sabe que su mierda es simbólica, pero también sabe que es mierda.

El cuerpo del artista es la obra de arte y aquello que deja a su paso son las reliquias artísticas. En sus obras lo fundamental es el recipiente y no el contenido, que en realidad, debería ser la obra de arte. Todo lo que se produce es para ser vendido. No importa qué sea, por qué o cómo lo realizó un artista, todo el público lo adquirirá y admirará al precio que sea. El mercado del arte consume cualquier cosa, la producción en serie del arte crece a niveles estratosféricos porque importa ser conocedor de arte, importa que los demás sepan que sabes de arte. Esta pieza de Manzoni fue adquirida por muchos. Él mismo decía, “si los coleccionistas quieren algo verdaderamente íntimo, realmente personal por parte del artista, aquí está la mierda del artista”.

Su mierda pasó por un proceso alquímico, realmente se convirtió en oro con la adquisición del público. Y después, en un resultado inimaginable y bastante irónico, el oro se esfumó salpicando a los compradores. Se rumora que debido a los gases que se acumularon en el interior de las latas, algunas explotaron con sus nuevos dueños.

El final de su vida no fue tan cómico, sarcástico, ni lleno de reconocimientos por la crítica del arte y el consumo. La obra más representativa de este artista también se convirtió en una de las más polémicas. El mundo del arte criticó fuertemente a Manzoni y antes de cumplir 30 años, había bebido todo el alcohol  posible. Murió de un infarto en Milán en 1963.

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