La pintura maldita de Hitler que nadie quiere comprar

La pintura maldita de Hitler que nadie quiere comprar

Por: Beatriz Esquivel -

Existen pinturas que nunca se venderán: ya sea porque tienen valor sentimental, porque carecen de importancia artística o aún más, porque su autor es un personaje atroz. Este último es el caso de ‘La Torre Nueva, en la ciudad de Viena’.

El pasado y el fracaso de Hitler como artista ha sido remarcado muchas veces cuando algunos intentan descifrar qué pudo haber ocurrido para que un hombre desarrollara una mente tan macabra. 

El origen de esta parte de su biografía es su propia descripción en Mi lucha. Habiendo abandonado la secundaria, Hitler intentó entrar dos veces en la Academia de Bellas Artes de Viena, en 1907 y 1908, pero ambas veces falló y aunque algunos de los profesores le recomendaron probar con la arquitectura, para acceder a tal escuela necesitaba terminar sus estudios académicos.

La pintura maldita de Hitler que nadie quiere comprar 1Adolf Hitler, The Courtyard of the Old Residency in Munich, 1914/ German Propaganda Archive - Wikimedia Commons.Sin embargo, su fracaso en la Academia no impidió que siguiera realizando acuarelas, las cuales fueron requisadas después de la Segunda Guerra Mundial en su mayoría por los Estados Unidos, quien ahora se niega a poner en exhibición las obras. No obstante, otras quedaron en manos de coleccionistas privados que con el tiempo se han vendido con éxito gracias al morbo, excepto un caso particular: el de La Torre Nueva, en la ciudad de Viena.

Pintada entre 1908 y 1913, esta obra por años estuvo en manos de una dueña anónima que lo heredó. Según un reportaje de El País, la obra llegó a su familia cuando su padre la adquirió por 75 céntimos de florín —es decir, menos que 50 centavos de dólar— sin saber que se trataba de una expresión artística plasmada por la mano de Hitler.

La pintura maldita de Hitler que nadie quiere comprar 2Lee más: La joven que dibujó el encierro de la ciudad de Leningrado por orden de Hitler

Años después, la dueña decidió vender la obra, queriendo deshacerse del legado artístico de Hitler, que según los reportes le “quemaba en las manos”, no obstante, ninguna casa de subastas estaba interesada, por lo que decidió donarlo al Instituto Holandés para la Investigación de la Guerra, el Holocausto y el Genocidio. Ellos fueron los encargados de comprobar que se trataba de un Hitler original. 

A pesar que tal Instituto es el actual dueño de la obra, ni siquiera ellos la quieren en su posesión, pues no tienen problemas en cederla  a otro museo que realice algún tipo de exhibición en torno a la Segunda Guerra Mundial o cualquier tema relacionado; siempre y cuando, eso permita que se mantenga fuera de la subasta de objetos de índole nazi que a ojos del director del Instituto le resta valor como objeto histórico. La pintura maldita de Hitler que nadie quiere comprar 3Adolf Hitler, Vienna State Opera House, 1912. 

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