Las perversiones y los secretos de una orgía según 12 pinturas

Viernes, 23 de febrero de 2018 13:54

|Rodrigo Ayala Cárdenas
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Gritos agudos y graves pidiendo más. Besos repartidos de manera indistinta a perfectos conocidos y desconocidos.



A Voltaire, la idea de participar en una orgía se le figuró fascinante.


Vestido con sus mejores ropas y bañado en sus más finos perfumes, el filósofo francés –curioso, como buen pensador– llegó al sótano de la casa en París donde supuestamente un grupo de señoras y caballeros se entregarían a una sesión de sexo colectivo. Se encontró con que, en efecto, allí se estaba llevando a cabo una interesante mezcla de cuerpos, sudor, saliva, besos, embestidas y gritos.


Sin embargo, no existen pruebas suficientes que indiquen que Voltaire haya participado en esta orgía. Es más, ni siquiera se sabe si ésta ocurrió en realidad. Como sea, llama la atención cómo el conocimiento se encuentra en todo tipo de actos: desde los más recatados hasta los más libertinos. Si Voltaire participó activamente o sólo fue el maestro de ceremonias de esta "perversión", es algo que continuará siendo un misterio.


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Bacchanalia (1919)

Auguste Leveque


Lo cierto es que la orgía es un acto tan antiguo como la historia. Sus rastros nos llevan hasta los prostíbulos romanos donde los cuerpos enredados sobre una cama ofrecían un hermoso y sucio espectáculo en los rincones prohibidos de la esplendorosa Roma. Por otro lado, las bacanales, aquellas fiestas rituales donde los gestos obscenos abundaban de inicio a fin fueron otra muestra de cómo los romanos concebían el sexo: la oportunidad de satisfacerse, complacer a sus dioses y encontrar una oportunidad para explotar sus anhelos carnales más escondidos.


Auguste Leveque, artista belga que destacó como pintor tanto simbolista como realista, ejecutó con notable maestría una escena de esta fiesta romana en Bacchanalia (1919), donde la lujuria y el gozo de compartir el placer al lado de decenas de personas se refleja en los rostros de sus modelos, quienes sonríen y festejan en un coro de orgasmos la máxima festividad erótica de los romanos.


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De Figuris Veneris (1906)

Édouard-Henri Avril


Pero si existe un personaje que llevó el arte erótico a sus máximos alcances fue Édouard-Henri Avril, quien bajo el pseudónimo de Paul Avril ejecutó una notable serie de pinturas por encargo que representan el auténtico significado de las orgías. Sus modelos aparecen bajo todas las posturas imaginables y mostrando una identidad sexual variada. En ellos se descubre el gozo de disfrutar del sexo en todo momento y con toda persona, descubriendo un mundo sin reglas donde la imaginación y el pecado lo es todo. Las ilustraciones que aquí aparecen pertenecen al libro erótico De Figuris Veneris.


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De Figuris Veneris (1906)

Édouard-Henri Avril


Las orgías, acto calificado de aberración por algunas mentes puritanas, han sido ampliamente representadas por las distintas artes de todas la épocas: tan sólo recuérdese al maestro del cine Stanley Kubrick en Eyes Wide Shut, en la que retrata una celestial orgía donde hombres y mujeres de alto poder social y económico se entregan de manera total a complacerse mutuamente con sus rostros cubiertos por extrañas máscaras. La escena transcurre dentro de un ritual secreto en una mansión remota y es de una belleza deslumbrante.


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Infanticide of Bethlehem Triptych (1591)

Cornelis van Haarlem


Cuando se piensa en una orgía, tal vez se recuerde a Patrick Suskind y su célebre novela El Perfume, historia de un asesino. Recrea una de las escenas más hermosas del erotismo literario de todos los tiempos: justo antes de que un asesino fuera ejecutado, un aroma exquisito y misterioso embriaga a todos los espectadores, a tal grado que el acto culmina en una orgía multitudinaria en medio de una plaza pública.


Al igual que el novelista alemán, el artista holandés Cornelis van Haarlem situó en un lugar público a los personajes de su pintura Infanticide of Bethlehem Triptych (1591), escena que retrata el acontecimiento bíblico en el cual el rey Herodes manda asesinar a todos los niños menores de dos años. La escena se sitúa a campo abierto: mujeres y hombres gozan de un suculento banquete culinario y carnal al mismo tiempo que la sangre de los inocentes corre como el vino entre las manos de los comensales.


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The Nymphaeum (1878)

William-Adolphe Bouguereau


De notable belleza es la obra de William-Adolphe Bouguereau en la que un grupo de ninfas se entregan a la contemplación y tacto de sus cuerpos en medio del bosque que habitan. Las mujeres son indiferentes al mundo que las rodea: su único objetivo es gozar de la intimidad que el medio natural les proporciona y observar a sus compañeras con quienes comparten un juego inocente a la vez que sugestivo. Bouguereau hace con esta escena un retrato de la hermosura del cuerpo femenino en comunión con la naturaleza.


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Orgía (1620)

Peter Paul Rubens


Mucho más explícita es la obra de Rubens, en la que el mito del dios griego Pan, o Baco para los romanos, se retrata en toda su intensidad sexual. Este dios con apariencia de fauno fue algo más que el patrón de los pastores y la vida en el campo: se le atribuían dones sexuales y una capacidad de seducción muy alta tanto con las ninfas con las que vivía en los bosques como con mujeres terrenales con quienes solía cruzarse en los sitios que habitaba.


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Pan era símbolo del desenfreno y el libertinaje, mismos que en los tiempos actuales han hecho que el sexo se haya vuelto un producto comercial que ofrece altas ganancias (un ejemplo de ello es el cine pornográfico), cada vez son más los que se arriesgan a lucrar con los deseos más salvajes de las personas. Entre el 26 de septiembre y el 3 de octubre de 2017, 690 personas subieron a bordo del Azamara Quest, el cual pasó a la historia por tratarse del primer crucero-orgía de la historia. La premisa del paseo, que tocó tierra en lugares como Bolonia (Italia), Split, Dubrovnik, Zadar (Croacia) y Koper (Eslovenia), era que los tripulantes se quitaran la vergüenza y participaran en las noches de orgías planificadas por los organizadores.


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Autor desconocido

Siglo XIX


En materia de entretenimiento sexual quizá no haya ejemplo más famoso de orgías que aquellas que solía montarse el magnate Hugh Hefner, dueño y fundador de la revista para adultos Playboy en su célebre mansión. Dos veces por semana, el empresario y varias de sus "novias" o "conejitas" asistían a una discoteca en Los Ángeles donde bailaban, bebían, se introducían sustancias tóxicas y después regresaban a la residencia para que cinco o siete de ellas dieran una noche de placer a su patrón en conjunto. A cambio, las chicas ganaban cerca de mil dólares cada una, el derecho a vivir en la mansión y la posibilidad de una cirugía estética que les asegurara belleza, fama y la oportunidad de aparecer en la mítica revista. 


Igual de explícitas que debieron ser las orgías en la mansión Playboy son las ilustraciones eróticas hechas por un autor japonés desconocido del siglo XIX. La fuerza de esta ilustración radica en el gozo que muestran los participantes de una orgía al aire libre. En el mundo entero la sexualidad ha tenido una importancia tan trascendental que, no importando las distancias ni las épocas, el arte se ha inspirado en él para retratar los límites humanos en torno al erotismo.


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Les Délassements d'Eros (1925)

Gerda Wegener


Como se ha visto, la historia antigua, el cine, la literatura y hasta el turismo, se han inspirado en el sexo masivo para crear nuevas experiencias de placer en la psicología de los individuos. La pintura no se ha quedado rezagada al respecto. Estas obras clásicas retratan esa necesidad imperiosa de explorar la sexualidad hasta sus últimos límites. Artistas como la ilustradora erótica danesa Gerda Wegener entregaron al mundo una obra que en su tiempo fue considerada casi pornográfica con esos falos gigantes y endemoniados en medio de una orgía que casi se torna en violación.


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Gamiani, une nuit d'excès (1833)

Achille Devéria


Es muy posible que a partir de que mujeres y hombres evolucionaron en sus hábitos sexuales, se desarrolló al mismo tiempo una necesidad de transgredir límites y encontrar nuevas posibilidades de placer. Las orgías son resultado de ello. Una vez que no bastó una pareja y que se descubrieron nuevos espacios físicos para dar y recibir gozo sexual, la participación de más de dos actores en escena dio paso a esos actos de profundo desenfreno. Esto es lo que parece decir con Gamiani, une nuit d'excès, el artista francés Achille Devéria, en una escena de alto erotismo que se desarrolla en medio de una habitación. Mejillas sonrosadas, sonrisas de plena satisfacción, ojos casi en blanco y cuerpos enredados dan cuenta de un momento orgiástico.


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Bacchanal (1470)

Andrea Mantegna


Dentro del terreno de la psicología, las orgías no son algo más que una de las tantas fantasías que mujeres y hombres tienen para obtener un placer mayoritario. Es considerada una práctica totalmente desvinculada del terreno afectivo para sumirse únicamente en el terreno del placer físico (nunca emocional), lo mismo que en otras prácticas eróticas como los tríos. Andrea Mantegna y Nicolas Poussin retoman las fiestas bacanales y el mito del dios Pan, respectivamente, para festejar la sexualidad humana que encuentra en la orgía una salida a sus deseos reprimidos.


Especialmente en la obra de Poussin se hace evidente el enigma de la sexualidad en mujeres y hombres: la orgía se convierte en ritual religioso en compañía del vino, la música, la danza, la naturaleza y la comida. Es una vía extraña para alcanzar el conocimiento por medio del exceso y la diversión (algo similar a lo que se narraba al inicio acerca del mito de Voltaire). The Triumph Of Pan es la celebración de la vida que no piensa en el mañana sino en el instante inmediato. Sin duda, la forma más sabia de vivir.


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The Triumph Of Pan (1636)

Nicolas Poussin


Hay una estrecha relación entre el poder social y físico y la capacidad de una mujer u hombre de someter a varias personas a su escrutinio sexual. Por ello es que los reyes, emperadores y toda persona con un cargo de importancia mayor solían ser afectos a estos juegos sexuales como una muestra de su poderío sobre otras personas a las que consideraban inferiores o meros objetos de placer. Este rol social y psicológico de la orgía se puede ver reflejado en la última ilustración de Utagawa Kuniyoshi, en la que un grupo de caballeros someten a sus amantes para gozar de su carne.


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Tale of the Drunken Demon: A Ribald Parody (1831)

Utagawa Kuniyoshi


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Las escenas retratadas en estas pinturas bien podrían formar parte de una de las tantas descritas por el que quizá sea el escritor más sucio, depravado y sanguinario en la historia de la literatura: el célebre Marqués de Sade, el héroe de la perversión que en vida se dedicó a vapulear a la Iglesia y las clases más acomodadas de la Francia de los siglos XVIII y XIX con sus relatos obscenos.


Rodrigo Ayala Cárdenas

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