Más allá del grito: 7 pinturas para entender la locura y las obsesiones de Edvard Munch

Más allá del grito: 7 pinturas para entender la locura y las obsesiones de Edvard Munch

Por: Julieta Sanguino -



Todos conocemos a Edvard Munch por el enigmático recuadro en el que un hombre, demente y a punto de estallar, parece gritar entre el cielo rojizo del atardecer y un puente que se desdibuja ante su imagen. Probablemente muchos piensen en Carlos Cuauhtémoc Sánchez y su libro "Un grito desesperado" como el primer referente que tienen al acercarse a la obra de Munch. Otros lo recordarán por "Los Simpson" o diferentes reinterpretaciones televisivas que lo han hecho uno de los cuadros más populares de todos los tiempos. "El grito" es una imagen sobrecogedora que muestra la angustia contenida de Munch y muy probablemente de todos los expresionistas del siglo XIX. 

el grito munch
Pero, ¿quién fue en realidad este artista y qué lo llevó a pintar sus fatídicos escenarios con agonía extrema? No sólo se trata de un movimiento sino del dolor que brota en sus lienzos. Un dolor que lo acompañó desde se niñez y que nunca lo dejó solo. Nació en 1863 y es considerado el artista más reconocido de Noruega. En sus obras, la parsimonia no es de tranquilidad sino a la espera del suspenso que los personajes vivirán o vivieron. 

Cada una de ellas se basa en sus penas y obsesiones. Durante su niñez murieron su madre, hermano y hermana, y otra de sus hermanas sufrió una enfermedad mental que tal vez contagió a Edvard de una angustia irreparable. Durante su vida sufrió angustia, pánico, bronquitis y alcoholismo; vio de cerca dos guerras mundiales y fue calificado como "degenerado" por el régimen del Tercer Reich.

Enfermedad, miseria y muerte siempre están representadas en sus lienzos. Lo acusaron de misógino por la interpretación que hacía de las mujeres en sus pinturas: siempre amenazantes, llevando a la destrucción a aquellos caballeros inocentes que no tenían idea de cómo habían llegado a sus garras. No sólo eran retratos de la realidad sino que en cada uno de sus cuadros mostraba un poco de la psique humana. 

“Desde el momento de mi nacimiento, los ángeles de la ansiedad, la preocupación y la muerte permanecieron a mi lado, me seguían cuando jugaba al sol de la primavera y en la gloria del verano. Ellos estaban conmigo por la noche, cuando cerraba mis ojos y me amenazaban con la muerte, el infierno y la condenación eterna. A menudo me despertaba y me encontraba asustado en mi habitación preguntándome: ¿estoy en el infierno? Desde entonces me han seguido durante toda mi vida".

MUERTE

"Cuando nací se apresuraron a bautizarme pues creían que moriría"


"Junto al lecho de muerte" (1895)

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La muerte sirvió a Munch para plasmar la violencia de un cuerpo que se pudre. Con empastes gruesos el color no se queda fijo, cae por el lienzo y es, muchas veces gracias a él, que logra esa impresión sórdida y desenfadada en el espectador. Con rostros pálidos y trajes negros, las luces de vela sólo iluminan la tristeza de aquellos que asistieron al acto fúnebre. Una mujer mira directamente a quien observa el cuadro, Munch advierte: la muerte vendrá para todos tarde o temprano. Munch escribió en su diario “vivo con la muerte” y en cada uno de sus cuadros lo reflejó.

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MUJERES

"Madonna" (1895)

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Su amigo y dramaturgo, August Strindberg, describió a Munch como un misógino que utilizaba su relación con las mujeres para expresar una cara hostil, egoísta y violenta de las figuras femeninas.  Munch divide a las mujeres en tres tipos: la doncella caracterizada por su perfección, castidad y en ocasiones está vestida de blanco; la pasional, encarnación del sexo y la maldad, con cabellos rojos y melenas ideales para atrapar a los hombres en sus redes; y la mujer madura, viuda y sin amor, siempre de negro. El pintor declaró "Entonces era la mujer quien tentaba y seducía al hombre, y luego le traicionaba”.

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ASESINATO


"La muerte de Marat" (1907)

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Los símbolos de Munch son tan manifiestos que es difícil no ver que se trata de algo mucho más intenso que la escena de muerte del pensador jacobino en la Revolución Francesa. La muerte de Marat no representa para Munch lo que para David, por ejemplo, no se trata de un hecho histórico de la política de aquel mítico momento en el que Charlotte Corday mató a Marat, sino es la clara y eterna historia del hombre traicionado por una mujer. De sus dos versiones ésta es la más intensa. Marat lleno de sangre, yace sin vida en la cama mientras Charlotte mira fijamente a quien observe en ese momento el lienzo, fría y sin expresión alguna, pero con su característico cabello rojo de mujer tentadora que lleva a la perdición.


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PÁNICO


"Ansiedad" (1984)

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Este cuadro rememora, más que ningún otro, a "El Grito" de Munch. El pintor aseguraba que nunca había hecho copias de sus pinturas, sin embargo, utilizaba el mismo motivo en sus cuadros para profundizar en el tema y con este argumento, Munch nunca olvidó esa escena simbólica: en 1892 Munch escribió en su diario, “Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza”.

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EL CICLO DE LA VIDA


"El baile de la vida" (1899)

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Un cuadro que pareciera completamente simbólico por los colores del lienzo en el que una mujer joven yace de blanco sin pareja; la de rojo, vehemente, ha logrado seducir a un hombre y; la vieja, de negro ya viuda, espera la muerte en su soledad. Sin embargo, es un homenaje a su primer amor llamado Tulla. Varias parejas danzan en sintonía en segundo plano y frente a todos, reposan Edvard y Tulla escoltados por una joven Tulla y una mujer anciana que también representa a su pareja. Tulla es encantadora y así, Edvard es tentado con completa entrega. 

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AMOR

"El beso" (1897)

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Con tres versiones diferentes, "El beso" de Edvard Munch es una de las obras más eróticas sin serlo. Dos cuerpos, unidos con los colores y un beso frenético, se abrazan intensamente y emiten un aura a su alrededor. Ya no son dos, sino una masa negra y hetérea que los lleva a fundirse con la realidad y las sombras que existen junto a ellos. Ninguno tiene identidad porque ahora son uno. El primero biógrafo de Munch declaró sobre esta pintura: "Percibimos dos figuras humanas cuyos rostros se han fundido en uno solo. No es posible reconocer ninguna facción en particular. Todo lo que se ve es el lugar donde tiene lugar la fusión: tiene la forma de una oreja descomunal que quedó sorda con el pulsar de la sangre y se convirtió en un charco de carne líquida".


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ÉL

"Autorretrato entre el reloj y la cama" (1942)

munch frente al espejo
La técnica del pintor evolucionó a través de sus autorretratos. Cuando tenía 66 años, en 1930, sufrió una hemorragia en su ojo derecho y su visión se convirtió en una mezcla de sombras, puntos y manchas. Además de la muerte, Munch temía quedarse ciego. En esta pintura enmarcada por un reloj sin manecillas y su cama, Munch e la muerte aproximarse.  Munch permanece de pie con una larga figura y las cuencas de los ojos vacías. 

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Muchos aseguran que debido a sus múltiples autorretratos y poner sus sentimientos en el lienzo, el arte de Munch es muy similar al de van Gogh, Si quieres conocer más sobre sus similitudes, puedes dar click aquí. Quizá también quieras conocer otros artistas que pintaron la tristeza y desolación del mundo en el expresionismo. Conócelos con este artículo.







Referencias: